¿Cuál es el rendimiento social de mi inversión?
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Juan Gómez Bada

Rumbo Inversor

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¿Cuál es el rendimiento social de mi inversión?

Si analizamos el balance y los gastos que paga cada empresa en la que directa o indirectamente invertimos veremos a dónde va a parar realmente nuestro dinero

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Para entender cuál es el impacto real de una inversión en la sociedad, lo mejor es seguir la pista al dinero que entregamos: nuestro ahorro. Si no comprendemos cuál es su destino no entenderemos hasta qué punto ayuda a la sociedad.

El destino de la mayoría de las inversiones son los balances de las empresas, bien sea como deuda o como capital. Inmediatamente, nuestro dinero se mezcla con otros recursos que provienen de distintas fuentes (ventas a clientes, financiación de proveedores, créditos bancarios, etc) y financia los activos del balance y los gastos de la cuenta de resultados. Si analizamos el balance y los gastos que paga cada empresa en la que directa o indirectamente invertimos veremos a dónde va a parar realmente nuestro dinero.

Cada vez más empresas dedican dinero a contar lo buenas que son en ESG, y si bien consiguen algunos avances, gran parte del esfuerzo acaba en greenwashing

En ese momento, nos daremos cuenta de que la inmensa mayoría del capital no va a fines sociales ni a mejorar el medioambiente. Va a pagar salarios, mercaderías, campañas de marketing, sistemas, equipos, etcétera. Ese es el principal impacto de nuestra inversión en la sociedad y es bueno, pero no el que nos han vendido a bombo y platillo en las campañas de comunicación.

Mucho antes de que llegara el boom de la inversión sostenible, las inversiones generaban empleo directo e indirecto (en los proveedores y colaboradores de las empresas en las que invertimos), el aprendizaje de esos profesionales y producían unos mejores bienes y servicios. Todo esto se conseguía sin necesidad de que las empresas dedicasen grandes recursos a vender lo buenas que son para la sociedad.

Hoy en día, cada vez más empresas dedican cada vez más dinero a contar lo buenas que son en los aspectos ESG que a ellas les convienen, y si bien consiguen algunos avances, gran parte del esfuerzo acaba en un simple lavado de cara verde o 'greenwashing'.

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Hay aspectos donde la inversión, por sí sola, no suele llegar a mejorar las cosas, como en el ámbito de la mejora del medioambiente. Aunque existen proyectos empresariales excepcionales, como el de Tesla, no son lo habitual. Por ello, se ha creado y se tiene que seguir desarrollando toda una normativa que obligue a las empresas a ser más respetuosas con el medioambiente y a reducir la contaminación que genera su actividad. Es esta regulación, en mi opinión, la que consigue los mejores resultados.

En conclusión, los principales «resultados sociales» de las inversiones son la generación de empleo, la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y el impulso de la formación y capacidad creativa de muchos profesionales. De manera indirecta, también incrementan la recaudación de impuestos y ayudan a sostener el estado de bienestar.

Por ello, la mejor forma de aumentar el rendimiento social de las inversiones es conseguir que haya más inversiones. Es necesario que lleguen donde antes no llegaban y que el resultado sea bueno para todas las partes. Quienes formamos parte de los mercados de capitales debemos ser críticos con lo que no funciona bien y debemos impulsar reformas que aumenten la seguridad jurídica y faciliten el acceso al capital. Sólo así más empresas conseguirán financiación y más ahorradores estarán dispuestos a invertir.

*Juan Gómez Bada es director de inversiones de Avantage Capital y asesor de Avantage Fund

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