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La banca paga la barra libre de la fiesta de la liquidez
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Ignacio Sarría

Secretos del Private Equity

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La banca paga la barra libre de la fiesta de la liquidez

Hace tiempo que las luces se apagaron y se dejó de servir whisky y ron de marca a cualquiera que se acercara a la “barra libre”

Hace tiempo que las luces se apagaron y se dejó de servir whisky y ron de marca a cualquiera que se acercara a la “barra libre” que durante más de dos años organizó la gran banca internacional. No pasaba nada, siempre había fiesta y de la buena, mucha marcha, ganas de pasarlo bien y alcohol, mucho alcohol, los camareros eran encantadores y guapos, los clientes más, y la juerga parecía no tener fin.

Muchos gestores de private equity frecuentaron con asiduidad las citadas fiestas, convirtiéndose en invitados indiscutibles de los cada vez más concurridos “saraos bancarios”. Los bancos competían para atraer a sus fiestas a los mejores gestores que sin lugar a duda eran los grandes animadores.

Como lo saben bien los que se hayan casado alguna vez, la “barras libres” nunca son gratis y por lo general acaban siendo bastante caras. La ausencia de precios de mercado distorsiona la toma de decisiones del consumidor, lo que suele derivarse en un consumo irracional generalizado.

Después de más de nueve meses desde que se apagaran las luces de aquellas animadas fiestas, el balance asciende a más de 100.000 millones de dólares de deuda de operaciones de buy-out, que descansa en los libros de los principales bancos internacionales y que no encuentran comprador ante la crisis de liquidez que sufren los mercados de crédito desde el pasado verano.

Aunque pueda parecer una cifra abultada, representa menos del 2% de la deuda hipotecaria subprime en Estados Unidos y como decía Chris Flowers, el inversor en instituciones financieras mas respetado del mundo en su reciente visita a Madrid, “es una mera gota en el océano de la deuda hipotecaria que está poniendo en serios aprietos a iconos de las finanzas internacionales”.

Una vez más, las gestoras de private equity han demostrado su talento para aprovechar oportunidades de valor y han creado fondos dedicados en exclusiva a adquirir en unas condiciones muy atractivas las posiciones de deuda estancadas en los balances de la gran banca. A lo largo de las últimas semanas Citi y Deutsche Bank han anunciado la venta de carteras de deuda de operaciones de buy-out valoradas en más de 15.000 millones de dólares a KKR, Apollo o Blackstone, y probablemente veremos más operaciones similares en las próximas semanas.

Es curioso que sean los mismos gestores que lideraron las grandes operaciones de buy-out, apoyados por los grandes balances de la “animada” banca internacional, los únicos compradores de esa deuda a unos precios muy razonables y además contando con financiación de la propia banca que actúa como vendedor “apresurado” para poder aliviar sus restringidos balances.

Son muy buenas noticias para el mercado que los principales accionistas y gestores de Alliance Boots, el mayor distribuidor de productos de farmacia en el Reino Unido, o de Chrysler, el fabricante de coches, sean los compradores de esa devaluada deuda que nadie quiere tener. Algo sabrán estos audaces gestores que el mercado desconoce o ignora y que les hará ganar mucho dinero en los próximos años. Si algo caracteriza al sector del private equity es su capacidad para aprovechar ineficiencias del mercado e identificar “bolsas de valor”, y sobre todo por no pagar “barras libres” que acaban siendo muy caras.

*Ignacio Sarría, socio- director General de Arcano Capital

Hace tiempo que las luces se apagaron y se dejó de servir whisky y ron de marca a cualquiera que se acercara a la “barra libre” que durante más de dos años organizó la gran banca internacional. No pasaba nada, siempre había fiesta y de la buena, mucha marcha, ganas de pasarlo bien y alcohol, mucho alcohol, los camareros eran encantadores y guapos, los clientes más, y la juerga parecía no tener fin.

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