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Ignacio Sarría

Secretos del Private Equity

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Los bancos en la diana

Cuando apenas quedaban seis horas para que abriera Japón, bajo la mirada angustiosa de la Fed, los principales ejecutivos de Bear Stearns y los representantes de

Cuando apenas quedaban seis horas para que abriera Japón, bajo la mirada angustiosa de la Fed, los principales ejecutivos de Bear Stearns y los representantes de JPMorgan negociaban las condiciones de una posible venta. Mientras, en el mismo edificio un potente equipo de más de una docena de profesionales de la firma JC Flowers llevaba reunido desde primera hora del domingo 16 de marzo a la espera del resultado de las negociaciones, con la posibilidad de poder ser protagonista de las mismas.

Aquel tenso fin de semana probablemente habrá supuesto uno de los peores momentos para Ben Bernanke desde que tomó las riendas de la Fed, consciente de que la inevitable suspensión de pagos del quinto banco mas grande de Wall Street, con 85 años de historia, sólo podía ser evitada por una venta a JP Morgan o al fondo de private equity liderado por Chris Flowers. El desenlace es por todos conocidos y, según dicen algunos analistas, evitó un colapso sin precedentes en los mercados financieros.

Una situación parecida, aunque con un resultado diferente, tuvo lugar en la City londinense, cuando el recién estrenado primer ministro Gordon Brown tomó la más que discutida decisión de nacionalizar Northern Rock, la quinta entidad financiera británica por volumen de hipotecas. En este caso, la alternativa era por una lado, de nuevo, el equipo de Chris Flowers y, por otro, un consorcio local liderado por el fundador del imperio Virgin, Richard Branson.

Hace pocas semanas se anunciaba que Texas Pacific Group (TPG), uno de los mayores gestores de private equity americanos -que intento tomar el control de Iberia-, se había hecho con una participación del 25% en Washington Mutual, el séptimo banco americano por activos bajo gestión, y hacia lo mismo en Bradford&Bingley, uno de los bancos pequeños de Inglaterra. Por otro lado, son continuos los rumores de que el mismo TPG está negociando una inversión, vía ampliación de capital, de hasta 7.000 millones de dólares en Merrill Lynch, uno de los iconos de Wall Street.

Nunca se había visto una situación parecida en la que los bancos sean objetivo prioritario para los gestores de fondos de private equity. Hay muy pocas instituciones financieras que no estén siendo rigurosamente analizadas por los fondos, que no quieren desaprovechar la posibilidad de tomar posiciones a unas valoraciones históricamente bajas para el sector.

La excelente oportunidad ha llevado a Carlyle, la mayor sociedad gestora de private equity por activos bajo gestión, a fichar al mismismo Oliver Sarkozy, hermanastro del Presidente de la Republica Francesa, para liderar un fondo de 5.000 millones de dólares que invertirá exclusivamente en instituciones financieras.

El buen gestor de private equity que se caracteriza por ser “contrarian”, es decir por apostar en contra de los comportamientos de la mayoría de los inversores, ha puesto al sector de instituciones financieras en el centro de la diana. No sólo las valoraciones son razonables sino que la competencia es prácticamente inexistente, ya que salvo los fondos soberanos no hay inversores ni instituciones financieras que estén dispuestas a apostar por el sector financiero.

El gran interés de los gestores de private equity en tomar posiciones en bancos es probablemente la mejor señal de que la situación de las instituciones financieras no está tan deteriorada como el mercado está descontando. El certero instinto de los gestores de private equity, que se caracteriza por su detallado análisis previo de las compañías y su carácter largo placista, le permite apostar con una visión diferente respecto al inversor tradicional de Bolsa. Por el bien del sistema financiero global y de la economía real, esperemos que siga siendo así.

Ignacio Sarría, director general de Arcano Capital

Cuando apenas quedaban seis horas para que abriera Japón, bajo la mirada angustiosa de la Fed, los principales ejecutivos de Bear Stearns y los representantes de JPMorgan negociaban las condiciones de una posible venta. Mientras, en el mismo edificio un potente equipo de más de una docena de profesionales de la firma JC Flowers llevaba reunido desde primera hora del domingo 16 de marzo a la espera del resultado de las negociaciones, con la posibilidad de poder ser protagonista de las mismas.

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