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¿Salvará el private equity a General Motors de la quiebra?
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Ignacio Sarría

Secretos del Private Equity

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¿Salvará el private equity a General Motors de la quiebra?

Según un informe recientemente publicado por Merrill Lynch, General Motors (GM), el mayor fabricante de coches del mundo, necesita 15.0000 millones de dólares de capital para

Según un informe recientemente publicado por Merrill Lynch, General Motors (GM), el mayor fabricante de coches del mundo, necesita 15.0000 millones de dólares de capital para sobrevivir. Las malas noticias y las dificultades del sector han provocado que las acciones de GM valgan hoy una décima parte de lo que valían hace siete años, y estén cotizando en los niveles más bajos de los últimos cincuenta años.

La irracional subida del precio del barril de petróleo, y la debilitada confianza del consumidor americano, han provocado un derrumbe sin precedentes de las ventas de los Cadillac y Chevrolet, que están dejando de ser iconos de las carreteras americanas. Es la primera vez que los analistas de Wall Street ponen en duda la supervivencia de una compañía legendaria como GM, que precisamente cumple su centenario, y que cuenta con más de 280.000 trabajadores en plantilla y está presente en 33 países.

La compleja situación de GM no ha pasado desapercibida por los gestores de private equity, y desde hace más de doce meses está siendo monitorizada muy de cerca por los principales ejecutivos especializados en operaciones de reestructuración. La operación no es sencilla y además exige una inversión muy significativa, que en el entorno actual -donde el acceso a financiación está restringido-, hace muy difícil que la lleve a cabo un sólo fondo.

Los precedentes más recientes de inversiones en el sector de automoción llevados a cabo por gestores de private equity -tomando el control de Chrysler y GMAC, el negocio financiero de GM- no son muy halagüeños, ya que están sufriendo las dificultes que azotan a todo el sector. La adquisición de Chrysler hace más de un año por parte de Cerberus, después de que Daimler-Benz fuese incapaz de sanear la compañía, está siendo vigilada muy de cerca por los analistas de Wall Street y está sometida a una cobertura mediática sin precedentes para una operación de private equity.

A pesar de todo lo anterior, e independiente de lo que ocurra con GM, la situación del mercado actual es cada día más propicia para que los gestores de private equity lleven a cabo inversiones en las que probablemente sean las condiciones más atractivas de los últimos veinte años.

En un mercado como el actual, el gestor de private equity -a diferencia de los hedge funds y los fondos de renta variable que son más cortoplacistas- puede construir una cartera de compañías infravaloradas con el objetivo de mejorar la gestión de las mismas, y venderlas en un plazo de cinco años en un mercado probablemente más razonable que el actual, con el objetivo de obtener unas rentabilidades anuales superiores al 25%.

Aunque cuesta imaginar que el mayor fabricante de coches del mundo pueda ser rescatado por un gestor de private equity, tampoco era obvio pensar que los maltrechos balances de bancos como Citi, UBS o Merrill Lynch iban a ser capitalizados de urgencia por fondos soberanos de Abu Dhabi, Qatar o de China para paliar los efectos de la crisis de crédito.

Como dijo Warren Buffett en su reciente visita a Madrid, hace tiempo que no se presentan unas condiciones tan favorables para llevar a cabo oportunidades de inversión tan atractivas. Los gestores de los fondos de Private Equity lo saben desde hace tiempo, y por ello están inmersos en analizar con detalle las oportunidades de tomar el control de compañías como GM, que pueden ser inversiones muy atractivas en el medio y largo plazo.

*Ignacio Sarría, director general de Arcano Capital

Según un informe recientemente publicado por Merrill Lynch, General Motors (GM), el mayor fabricante de coches del mundo, necesita 15.0000 millones de dólares de capital para sobrevivir. Las malas noticias y las dificultades del sector han provocado que las acciones de GM valgan hoy una décima parte de lo que valían hace siete años, y estén cotizando en los niveles más bajos de los últimos cincuenta años.

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