Bernanke y el 'private equity': ¿cómplices o enemigos?
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Ignacio Sarría

Secretos del Private Equity

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Bernanke y el 'private equity': ¿cómplices o enemigos?

Desde la irrupción de la crisis en 2007, conocida por los académicos como la 'Gran Recesión', la influencia de las autoridades monetarias como protagonistas esenciales de

Desde la irrupción de la crisis en 2007, conocida por los académicos como la 'Gran Recesión', la influencia de las autoridades monetarias como protagonistas esenciales de la actividad de los mercados es indiscutible.

A lo largo del último lustro, la evolución de los mercados de renta variable, renta fija y de divisas de las principales economías ha estado marcada por la inyección masiva de liquidez de las autoridades monetarias para "salvar el sistema".

Sólo en Estados Unidos, el balance de la 'poderosa' Reserva Federal (Fed) es de más de tres billones de dólares, y sigue creciendo con su programa mensual de compra de bonos por 85.000 millones de dólares, conocido como QE3. El objetivo de la Fed es inyectar liquidez en el sistema para activar el mercado laboral de Estados Unidos, donde se crean una media de 200.000 puestos de trabajo nuevos al mes, lo que supone un nivel de desempleo del 7,5%, respecto al 8,1% de hace casi un año.

La política agresiva de estímulos de la Fed liderada por Ben Bernanke, conocido en el ámbito financiero de los gestores de private equity y hedge funds de forma cariñosa como 'Tío Ben', no ha dejado indiferente a nadie.

Los gestores de private equity han sido unos de los grandes beneficiados de la masiva inyección de liquidez, que ha provocado un boom de nuevas emisiones de bonos y préstamos corporativos. La política de intereses cercanos a cero de la Fed ha obligado a muchos inversores institucionales a suscribir bonos y préstamos corporativos a precios muy ajustados para obtener retornos suficientes en sus carteras de renta fija.

A lo largo de los primeros meses de este año, se han emitido 20.000 millones de nuevos bonos y préstamos corporativos para refinanciar los balances de compañías apalancadas propiedad de fondos de private equity, lo que ha generado substanciales dividendos para obtener liquidez para los fondos, así como una reducción de los costes financieros.

La capacidad de obtener liquidez vía refinanciaciones en los mercados de deuda, conocidos como recaps, ha permitido a muchos gestores compensar la escasez de operaciones corporativas y salidas a bolsa durante la primera mitad del ejercicio.

En una rueda de prensa que tuvo lugar hace unas semanas en Chicago, Bernanke, cuyas palabras y silencios se analizan con máximo detalle por los analistas financieros, fue preguntado si los bancos estaban tomando demasiado riesgo financiando operaciones apalancadas de private equity. La respuesta de 'Tío Ben' fue breve, pero suficiente, para que llegara a los titulares de Reuters, ….we are looking at that…”.   

Esta semana se vuelven a reunir los máximos dirigentes de la Fed para revisar los últimos datos económicos y analizar los efectos de una posible reducción de los planes de estímulo conforme los datos de creación de empleo vayan mejorando lentamente.

Aunque el optimismo parece que sigue marcando la tendencia de los principales mercados de renta variable y renta fija, cada vez se analiza con más detalle el impacto de una posible retirada de las programas de estímulo de las autoridades monetarias.

Me comentaba recientemente uno de los primeros ejecutivos de una gestora de private equity ubicada en Boston que “la liquidez que estamos obteniendo en las carteras de los fondos se la debemos principalmente a Bernanke, pero tenemos que estar preparados para actuar en un entorno como el actual de crecimiento moderado y donde los estímulos de la Fed hayan desaparecido, y sólo aquellos gestores que sepan adaptarse a este nuevo entorno tendrán éxito”.