¿Confiarías en lo que te dijera el avatar de un analista?
La inteligencia artificial no sólo ha aprendido a invertir. Ahora también se relaciona con el cliente final y le expone su visión de mercado. La cuestión es: ¿supera en esa tarea a un asesor humano?
En el mundo financiero, los avances son imparables. Las nuevas tecnologías pueden procesar cantidades ingentes de información e identificar patrones de inversión. Con la ventaja de que las máquinas, a diferencia de nosotros, no se dejan llevar por sesgos emocionales. Sus recomendaciones no se ven influidas por el miedo o la avaricia. Al revés: pueden identificar el comportamiento irracional de los humanos y aprovechar las oportunidades que ello supone.
Sin embargo, hoy no quiero centrarme tanto en los avances de la IA para ganarle el pulso a las bolsas, como en la probabilidad de que llegue a sustituir la figura del asesor financiero. Es decir, de que se convierta en el interlocutor con el cliente. Un campo en el que también se han producido interesantes avances.
Por ejemplo, UBS está usando la inteligencia artificial para crear videos con avatares de sus analistas, de modo que puedan compartir su visión de mercado. El banco suizo afirma que los resultados son muy positivos. Permiten liberar carga de trabajo, evitando la necesidad de tener que realizar roadshows con los clientes. A mí, qué queréis que os diga… me parece llamativo que de todas las tareas que un analista puede delegar en una máquina, hayan empezado precisamente por la interactuación con otros seres humanos.
Hay que tener en cuenta que la creación de este tipo de vídeos se presta al deepfake. A principios de año se hizo viral un vídeo en el que un falso avatar de Michael Hewson -uno de los analistas más respetados de la City- aconsejaba unirse a un canal de WhatsApp para recibir consejos millonarios. Si este tipo de fraudes sigue proliferando, en el medio plazo cualquier vídeo de inversión generará desconfianza. ¿Cómo saber si el experto que tienes delante es de fiar o si lo ha creado un chiringuito financiero para sacarte los cuartos?
Esto de entendernos los unos a los otros no es un tema baladí. Según un reciente estudio de Morningstar, uno de los elementos que más valoran los clientes en un asesor financiero es su capacidad para escucharlos y entender sus necesidades. Para atinar con su nivel de tolerancia al riesgo, de modo que puedan ofrecerles un servicio verdaderamente personalizado.
Para realizar un buen asesoramiento al cliente, tienes que ser capaz de conocerlo mejor que él mismo. Debes tener en cuenta todas sus necesidades, a menudo de índole personal y familiar, y traducirlas a una estrategia de inversión personalizada que encaje con sus objetivos. E incluso tienes que hacerle "terapia" cuando los mercados comienzan a dar sustos y el cliente siente la tentación de vender antes de tiempo. Lo cual implica recordarle cómo funciona la bolsa y que sus miras son a largo plazo. Pero también, en buena medida, mirarle a los ojos y decirle "confía en mí".
Este vínculo es tan estrecho, tan cercano, que a menudo un buen asesor (estoy pensando sobre todo en los profesionales de banca privada) atesora a lo largo de su carrera una cartera de clientes que le es fiel. Que le seguiría aunque se cambiase de entidad. Porque simple y llanamente confía en él. Me pregunto hasta qué punto una IA será capaz de conseguir eso. De generar esa confianza. Si podrá un avatar del futuro mirarte a los ojos y decirte "no pasa nada". Y si tú le creerás.
Qué cosa tan curiosa, e indefinible, es la confianza. Yo creo que no descansa sólo en la experiencia. No basta con saber que la persona (o la máquina) que te está prestando un determinado servicio es fiable, que cuenta con vastos conocimientos sobre el tema. Hay algo que va más allá, algo instintivo. Para confiar verdaderamente en alguien necesitamos creer que empatiza con nosotros. Que tiene hijos, hipotecas, facturas. Sentido del humor. Filias y fobias. También, por qué no decirlo, que podemos agarrarle de las solapas en caso de que nos la juegue.
Así que, en mi opinión, cualquier profesión basada en la confianza, o al menos en ese tipo de confianza, necesitará de la intervención humana. Y si es en vivo y en directo, mejor que mejor.