Sobre planes de pensiones, el Gobierno y la herencia de la querida
El Ejecutivo baraja eliminar el tope de inversión en planes de pensiones, aunque sin elevar la deducción fiscal. Una medida que difícilmente incentivará las aportaciones, aunque quizá beneficie a quienes buscan planificar su herencia con discreción
¿Qué pasaría si no hubiera límite de aportación a los planes de pensiones? Esa es la pregunta que lanzaba recientemente el Ministerio de Economía en una consulta pública. La idea: suprimir el límite de aportaciones, pero mantener el tope de deducción —1.500 euros para los planes individuales y hasta 10.000 euros para los de empleo—.
Con esta iniciativa se pretende impulsar un sector que claramente está de capa caída. No hace falta ser un lince para entender por qué. En 2007, el límite de aportación a planes individuales era de 8.000 euros; desde entonces, el regulador ha ido recortándolo hasta llegar a los 1.500 euros actuales. Con un importe tan exiguo, muchos ahorradores han decidido ignorar el producto. ¿Para qué invertir en él si el máximo deducible apenas da para preparar una jubilación digna?
Así que, para sorpresa de nadie, las aportaciones brutas a planes individuales se han desplomado. Desde 2021 se han reducido en casi 10.000 millones de euros, según datos de Inverco. Todo ello mientras la hucha pública de las pensiones atraviesa una situación preocupante. Si no empezamos a ahorrar ahora, es probable que nuestra renta futura deje mucho que desear.
La cuestión es: ¿servirá de algo la medida del Gobierno? Júzgalo tú mismo. Nos dicen que el importe deducible seguirá siendo el mismo, pero que, si queremos invertir más dinero, somos libres de hacerlo. Y teniendo en cuenta que los planes de pensiones son, en esencia, como los fondos de inversión pero mucho menos líquidos y con una oferta más limitada, ya me dirás tú para qué querrías invertir más dinero, si no te dejan desgravártelo.
Hablando del tema con un amigo, me comentaba que los planes pueden tener su aquel si quieres legar el dinero a alguien que no sea tu heredero legal. Recordemos que estos productos permiten designar beneficiarios libremente. Pero seamos sinceros: si lo que buscas es dejarle el dinero a tu amante sin levantar sospechas, el plan de pensiones no es el vehículo ideal. Para eso, es mucho más discreto (y eficaz) un seguro de ahorro unit linked. En banca privada lo apodan, no sin cierta sorna, "la herencia de la querida".
Por otro lado, el Gobierno apunta una segunda medida en este documento de consulta, y esta ya es más interesante: posibilitar el traspaso de dinero entre planes nacionales y extranjeros. Esto favorecería la movilidad de los trabajadores de otros países y abriría el mercado de pensiones español a la competencia europea.
Ahora bien, si de verdad queremos incentivar el ahorro para la jubilación —que es el propósito original de los planes de pensiones—, la respuesta es evidente: hay que elevar el límite de deducción. De poco sirve permitir que los ahorradores aporten más dinero si luego no pueden desgravar esas aportaciones en el IRPF. El único atractivo real de estos productos, frente a los fondos de inversión, es su tratamiento fiscal. Sin él, pierden todo el sentido. Con permiso de la querida.
Más allá de eso, también urge mejorar la educación financiera. Abundan los mitos: que los planes no son rentables, que "Hacienda te lo quita todo" al rescatarlos… Pocos entienden que no tributas dos veces, sino que aplazas el pago del IRPF hasta el momento del rescate. Y ese diferimiento fiscal puede ser, de hecho, una ventaja muy relevante.
Por último, un cambio que podría revitalizar el sector: adoptar una arquitectura abierta. Es decir, que los bancos distribuyan planes de distintas gestoras, no sólo los suyos propios. Algunos neobancos ya lo hacen, pero la mayoría de las entidades ni se lo plantea. Una lástima, porque hay productos excelentes —desde indexados hasta planes de gestoras boutique— que podrían competir de tú a tú si se ofrecieran con transparencia y sin sesgos comerciales. Con eso, y un poco de apoyo fiscal, otro gallo cantaría.
¿Qué pasaría si no hubiera límite de aportación a los planes de pensiones? Esa es la pregunta que lanzaba recientemente el Ministerio de Economía en una consulta pública. La idea: suprimir el límite de aportaciones, pero mantener el tope de deducción —1.500 euros para los planes individuales y hasta 10.000 euros para los de empleo—.