Si no sabes en qué invertir, ChatGPT tampoco puede ayudarte
Cada vez más personas recurren a la IA como oráculo para sus decisiones financieras. El problema es que invertir bien no consiste en encontrar respuestas rápidas, sino en hacerse las preguntas adecuadas
Estrategias de inversión creadas por ChatGPT. (EFE/Angel Colmenares)
¿Qué harías tú con este dinero?, ¿es buen momento para invertir?, ¿qué es lo que más va a subir este año?. Estos son algunos de los prompts (instrucciones) de inversión que la gente suele utilizar con ChatGPT. Me lo ha chivado él mismo. Aquí va otro de mis favoritos: diseña una cartera que me haga rico sin mucho riesgo.
Todas estas preguntas tienen algo en común. La gente no le pide a la IA que le ayude a pensar. Quiere que le diga directamente qué hacer con su dinero. No quiere un punto de vista complementario al suyo, sino que le den una fórmula mágica. Y ya lo siento: ChatGPT no es el oráculo de Delfos. No debería serlo en ningún campo. Pero desde luego, en lo relativo a la inversión, confiar en él al 100% es claramente una mala idea.
Entiendo que la tentación es grande. Llevamos toda la vida fiándonos ciegamente del asesor de la sucursal de la esquina. Por qué no hacerlo ahora de ChatGPT, que tiene pinta de ser muy listo y además no está sujeto a ningún conflicto de intereses. El problema es que perdemos de vista una regla básica en el mundo de la inversión: no hay atajos.
Para empezar, es imposible saber con certeza cómo van a comportarse los mercados en el futuro. Ni siquiera la IA más avanzada, con la mayor capacidad de procesamiento del mundo, es capaz de hacerlo. ¡Qué más les gustaría a los grandes tiburones de Wall Street! Nadie podrá decirte nunca cuál va a ser el activo ganador, la acción que más va a subir o el mejor momento para entrar. Y esto es válido tanto para las herramientas tecnológicas como para los cursos de trading milagrosos y demás vendedores de crecepelo.
En segundo lugar, la inversión perfecta es aquella que se ajusta a tus necesidades como un guante. Para invertir bien es necesario tener una visión completa de tu situación financiera. Conocer tus ingresos, tus cargas familiares, tus objetivos vitales e incluso tu personalidad. De nada te serviría saber cuál es la acción que más va a subir -suponiendo que eso fuera posible-, si tu perfil de riesgo es conservador. O si vas a necesitar el dinero en un plazo muy ajustado. Porque en ese caso es muy probable que vendas esa acción cuando no debes y el tiro te saldrá por la culata.
Lo que necesitas es una cartera que se adapte a tu perfil de tolerancia al riesgo y al plazo de tu inversión. Y cuanto más diversificada esté, mejor. Recuerda que no hay apuestas infalibles, así que lo más inteligente es no jugártelo todo a una sola carta.
Por otro lado, es cierto que la IA no tiene conflicto de interés. No trabaja para ningún banco ni tiene por qué colocarte producto propio o recomendarte una compañía en concreto. Pero ojo: tampoco tiene ninguna responsabilidad legal. Si se equivoca en su razonamiento, te da un dato erróneo o te anima involuntariamente a invertir en algo poco adecuado para ti, no va a asumir las consecuencias. Y desde esa perspectiva es difícil que sus intereses estén verdaderamente alineados con los tuyos.
Finalmente, y esto es una trampa de la que todos debemos ser conscientes, la IA tiende a darnos lo que le pedimos, sin juicio crítico. Está diseñada para obedecer. No se pregunta lo que realmente necesitas. Lo que quiere es complacerte. Y esto en lo relativo al asesoramiento financiero puede ser peligroso, ya que puede generar la falsa percepción de que estás siendo asesorado, cuando en realidad no es así. Un asesor financiero (humano) tiene la capacidad de decirte que un producto es mala idea. Que la estrategia que planteas no es correcta o que no encaja con tus necesidades. La IA, en cambio, no te va a cuestionar. Te va a dar la información que le pidas y lo va a hacer con una retórica tan bien argumentada que, aun por encima, te reafirmarás en que tienes razón.
Dicho esto, no hay duda de que constituye una herramienta muy útil si sabes cómo utilizarla y qué esperar de ella. En el ámbito de las finanzas personales, es idónea para explicar conceptos, ordenar ideas y analizar escenarios teóricos.
En otras palabras, te ayuda a reunir la información que necesitas. Pero la decisión final debes tomarla tú (o alguien con criterio). Es algo así como el becario empollón. No le cargues con más responsabilidad de la necesaria.
¿Qué harías tú con este dinero?, ¿es buen momento para invertir?, ¿qué es lo que más va a subir este año?. Estos son algunos de los prompts (instrucciones) de inversión que la gente suele utilizar con ChatGPT. Me lo ha chivado él mismo. Aquí va otro de mis favoritos: diseña una cartera que me haga rico sin mucho riesgo.