Alto dividendo

Hablemos hoy de nuevo de formas de batir la rentabilidad de los depósitos, que no solo ha sido posible en el pasado, sino que seguirá siéndolo

Hablemos hoy de nuevo de formas de batir la rentabilidad de los depósitos, que no solo ha sido posible en el pasado, sino que seguirá siéndolo en el futuro. En un “post” reciente comentaba que bancos y cajas nos han hecho creer que ayudarles a salir del atolladero ha sido un chollo, pero que si comparamos la rentabilidad de los depósitos en los últimos tres años con la de los fondos conservadores que invierten en deuda pública y privada de alta calidad crediticia estos últimos ganan por goleada. Y hablamos de rentabilidad real, pues las comisiones ya están descontadas en el valor liquidativo del fondo.

En un “post” posterior (“Invirtiendo en un mundo que salda sus deudas”) iniciaba la serie  de artículos con  ideas para superar a los depósitos en el futuro, concretamente a través de cierto tipo de fondos de renta fija corporativa, pues con la pública podría dejar de serlo si se animara la economía global. Hoy les propongo una nueva fórmula de superar la rentabilidad de los depósitos: el dividendo.

¿Saben Uds. que hay un montón de empresa europeas que a los precios actuales ofrecen una rentabilidad por dividendo superior al 6%? Y no estamos hablando de “chicharros”, sino de empresas de primer nivel y no excesivamente dependientes del ciclo económico (descartamos los bancos porque no nos extrañaría que tengan que reducir su dividendo). La crisis, como todas las crisis, genera oportunidades, y una de ellas es que permite hacerse socio estable de buenas compañías a un precio atractivo y sentarse a cobrar el dividendo. Se trata de empresas cuyo valor bursátil ha podido caer, pero que siempre han mantenido o aumentado el dividendo a lo largo de su historia. Empresas de sectores como pueden ser alimentación, electricidad, gas o telecomunicaciones, por poner algún ejemplo. Y si la economía global vuelve a la senda del crecimiento no solo mantendrán el dividendo, sino que incluso podrían aumentarlo. Si a los precios actuales no es difícil alcanzar una rentabilidad por dividendo del 6%, imagínense que ocurriría si la empresa decide aumentarlo.

Antes de que me crucifiquen los críticos y los defensores de la banca (¡no sabía que hubiera tantos!) me adelantaré a plantear los inconvenientes de esta idea y sus soluciones. El primer inconveniente es obvio: una acción -o un fondo que invierte en acciones- puede bajar, y aunque hayamos invertido con visión de largo plazo nunca es agradable ver como baja el valor de nuestra inversión, por mucho dividendo que pague. Cierto. Pero, como diría un abogado de esos de las películas americanas, es igualmente cierto que las técnicas de cobertura han avanzado tanto que, con un mínimo asesoramiento, se puede unir a la posición un amortiguador que limite considerablemente la posible pérdida de valor del título en épocas bajistas. Hoy en día se puede asegurar el valor de adquisición de un fondo o de una acción cubriéndolo con el producto adecuado frente a posibles perdidas, de forma que en el peor de los casos la rentabilidad de la operación en lugar de ser del 6% anual se quede en un 4% en épocas bajistas, pero nunca en una minusvalía. Y en el mejor de los casos (que suban las bolsas) la rentabilidad total se dispararía por la plusvalía generada. La cobertura es como una gabardina: puede quitarse y ponerse de nuevo cuando llueve.

También es cierto que hay que saber elegir títulos que no den sorpresas y bajen el dividendo, o algo peor. Y que hay que diversificar. Bueno, esa es la respuesta fácil: si la inversión se hace a través de un fondo que invierte en empresas de alto dividendo, ya se ocupa el gestor de seleccionar títulos. Y con la ventaja fiscal de que al invertir a través de un fondo los dividendos se acumulan en el propio fondo, no se tributa por ellos cada año, como ocurre, por cierto, con los depósitos.

Otra ventaja importante es que si compramos un fondo o un valor con una rentabilidad determinada se va a mantener o incluso puede aumentar en el tiempo, mientras que normalmente en un depósito te pagan bien el primer año para “captarte”, pero luego ya dejan de considerarte “dinero nuevo” y se toman la revancha, pasando la rentabilidad del 3,5% al 1,5% o friéndote a comisiones. Te puedes ir a otro banco, pero con el dividendo no tienes que preocuparte de andar cambiando de banco todos los años. Además, y esto es una opinión puramente personal, no creo que bancos y cajas paguen durante mucho tiempo los extratipos que pagan actualmente, porque, si siguen haciéndolo, o bien quiebran o bien les cierra el chiringuito el banco de España. O te cobrarán la diferencia por otro lado.

Lo dije en relación con los fondos de renta fija pública y privada de alta calidad crediticia y batieron a los depósitos. Lo sigo diciendo con los fondos de renta fija privada y lo digo ahora de nuevo con la búsqueda del dividendo: será mejor inversión que cualquier depósito. Al tiempo.

Víctor Alvargonzález, consejero delegado de PROFIM, Asesores Patrimoniales, EAFI

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