De roedores y hombres

Que bonito sería que en los mercados ganara todo el mundo. Pero la dura realidad es que para que un inversor gane 30 euros hay tres

Que bonito sería que en los mercados ganara todo el mundo. Pero la dura realidad es que para que un inversor gane 30 euros hay tres que tienen que perder diez. O uno que pierda treinta, me da igual. Como su nombre indica, los mercados son una bolsa de dinero y valores que si bien no es cerrada, la cantidad que hay en su interior no cambia radicalmente de un día para otro. Y lo que está sobradamente demostrado es que en los mercados los que se hacen ricos son minoría.

 

En mi modesta opinión, esto se debe principalmente a tres razones. La primera es el comportamiento gregario del ser humano. Warren Buffett dice que el comportamiento de los inversores le recuerda al de unos roedores del norte de Europa, los “lemmings”, que, llegada una determinada época del año, inician una migración masiva hacia la costa. Hasta ahí todo normal. Los españoles lo hacemos todos los veranos y no pasa nada. El problema es que los “lemmings”, cuando llegan al mar, siguen andando. Y digo andando literalmente, porque no saben nadar. Y claro, se ahogan. Bueno, supongo que así se mantiene el equilibrio natural de esa raza. En los mercados pasa algo parecido.

 

El segundo motivo es la incapacidad de la mayoría de los inversores - profesionales incluidos - para asumir sus errores. Es humano, pero en finanzas suele tener consecuencias desastrosas. La mayoría es incapaz de reconocer que algo ha fallado y cortar sus pérdidas en seco, vendiendo sin dilación a partir de un determinado nivel de pérdidas.

 

Ambos errores son de relativamente fácil solución. Yo los cometí, pero a partir de un determinado momento nunca lo he vuelto a hacer. Es como dejar de fumar. Cuesta, pero superado el “mono” - que, por cierto, siempre dura más de lo que te dijeron que iba a durar - no vuelves a tocar un pitillo. Incluso llega a molestarte el humo. Pero hay un tercer error mucho más complicado de evitar: olvidar que la economía es cíclica e invertir de forma instintiva en lo que funcionó bien en años anteriores, sin analizar el estado del ciclo y pasando por alto cambios sustanciales porque, como los roedores de Buffett, estamos demasiado ocupados en no perder de vista la costa.

 

Como siempre, mi intención en cada “post” es aportar algo útil a inversores y ahorradores. De los consejos anteriores probablemente alguien saque algún provecho (a mí me han funcionado), pero me gustaría ir más allá. Me gustaría llamar la atención sobre un comportamiento gregario y sobre un cambio de ciclo que está produciéndose y en el que poca gente parece fijarse. Y ambos son asuntos de rabiosa actualidad. Sobre el aspecto gregario, leo recientemente que los españoles, como “no se fían” - así dice el titular - están colocando masivamente su dinero en depósitos de bancos y cajas. Lo curioso es que de lo que “no se fían” es de la economía española, ni de su sector financiero ni del gobierno, y no descartan que España sea intervenida o le obliguen a intervenir en serio y limpiar su sistema financiero.

 

Entonces, ¿por qué se lanzan a colocar su dinero en depósitos de entidades “zombis” que, en muchos casos, si sobreviven es gracias al dinero que ponemos todos los españoles vía FROB? ¿Y qué pasa si un día nos intervienen el FMI y la Unión Europea, o llega un gobierno serio  -o Rubalcaba, que parece que los tiene bien puestos- y decide coger el toro por los cuernos, cerrando cuatro o cinco cajas y un par de bancos? El Fondo de Garantía de Depósitos no va a pagar esos intereses astronómicos que prometieron las entidades cuando estaban con el agua al cuello y, aunque finalmente cubra los famosos 100.000 € (lo cual es complicado si hay problemas en varias entidades a la vez), unas cuantas malas noches no te las quita nadie.

 

Y para que quede claro: me parece muy bien sacar partido de que a las entidades financieras españolas solo les presten dinero los españoles -aunque me llama la atención que nadie se pregunte por qué-, pero hagan sus depósitos en las que tengan menos lastre inmobiliario y estén mejor diversificadas, que, por cierto, no siempre son las más grandes. Y diversifiquen también por productos, utilicen fondos, acciones o bonos (que no sean de deuda pública española), inmunes por ley a quiebras o intervenciones. Ah, y un dato curioso: lo que también está aumentando significativamente es el importe invertido en fondos de inversión … de gestoras extranjeras registradas en España. No se por qué eso me recuerda a lo que dije antes de que en los mercados son siempre más los que se equivocan que los que aciertan…

 

Y, para finalizar, un pequeño apunte en relación con los ciclos económicos. En los últimos años lo que ha funcionado realmente bien como inversión conservadora -mucho mejor que cualquier depósito- han sido los fondos de renta fija de alta calidad crediticia y alta duración. Y ha sido así porque durante los últimos años se han dado una serie de circunstancias que han propiciado ese comportamiento. Mi aviso a navegantes -ya comunicado a nuestros clientes- es que “se hagan ver” la composición de su cartera de fondos de renta fija. Hablen con su asesor/gestor y pregúntenle si cree que los que funcionaron bien los últimos tres años en renta fija va a seguir haciéndolo a medio plazo y por qué. En fin, creo que ambos asuntos son importantes, pues en España el grueso del ahorro está en depósitos y en fondos de renta fija de distinto pelaje. Es bueno reflexionar sobre en cuáles invertir y con qué entidades trabajar.

 

(*) Con permiso del autor. Este título está inspirado en el de la  famosa novela de John Steinbeck “Of mice and men”, que traducido sería “De ratones y hombres” y para nada pretendo apropiármelo. Simplemente me he dado cuenta al acabar que le viene como anillo al dedo al tema del “post” y me he permitido utilizarlo.

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