¿Y qué es un sindicato?

Hace unos meses, en una entrevista a un empresario chino afincado recientemente en España le preguntaban qué opinaba el sindicato sobre sus horarios, y el respondía

Hace unos meses, en una entrevista a un empresario chino afincado recientemente en España le preguntaban qué opinaba el sindicato sobre sus horarios, y el respondía sorprendido ¿y qué es un sindicato? Puede que lo dijera en broma -aunque lo dijo tremendamente serio-, pero conviene tomar nota.

 

No me lo invento. Está en las videotecas. Fue hace unos meses, en un programa del presentador que se autodenomina “El follonero”, que no se puede decir que haga un programa de investigación a lo Punset, pero tampoco es Gran Hermano. Pero lo importante no es dónde se dijo, sino qué y quién lo dijo.

 

El empresario explicaba orgulloso lo mucho que trabajaban y lo alta que era su productividad, pero el presentador lo que estaba es alucinando con los excesos laborales de los empleados, y ahí surgió la pregunta. Y ahí quedó la respuesta.

 

Me gustaría que toda España pudiera ver ese programa y, sobre todo, esa respuesta, para que nos diéramos cuenta de a qué nos enfrentamos. Deberían verlo sobre todo los sindicatos para que entiendan que el enemigo ya no son malvados empresarios sobrealimentados que fuman en puro (con un brillante en la vitola). No señores, el enemigo es un tipo con una zamarra gastada, pinta poco aseada y bastante delgado, y no me refiero a los ciudadanos chinos en general, sino al empresario del programa, o más bien a lo que representa. Y aclaro de nuevo que no me refiero a un enemigo militar ni personal, sino a un competidor.

 

Porque mal vamos si empezamos por no saber a que nos enfrentamos. Nos enfrentamos a miles de millones de desheredados de la tierra a los que eso que tanto odian los antisistema -la globalización- les ha dado la oportunidad de competir globalmente. No tienen nada y lo quieren todo. Y tienen derecho a ello. Los gobernantes occidentales y especialmente los sindicatos tienen que darse cuenta de que si realmente quieren ayudar a la gente (empecemos por eliminar esa estúpida distinción de trabajadores y empresarios, como si los empresarios no trabajaran) lo que tienen que hacer es sentarse con gobierno y empresarios y cambiar sus exigencias.

 

Antes de que me crucifiquen diré que mi propuesta no va porque trabajemos más o nos jubilemos más tarde. Personalmente me parece una respuesta de quien a falta de ideas cree que la única solución es trabajar como ellos. Se equivocan. Nunca podremos trabajar como ellos. No estamos entrenados. Puede que lo estuvieran nuestros padres, pero nosotros no. Y nuestros hijos menos. Son demasiados años de estado de bienestar y de estar en el “machito”. Pero esa no es la única salida. ¿Creen Uds. que en el departamento de I+D de Apple trabajan como chinos? (literalmente) ¿O en Facebook? Quien conozca los EE.UU. sabe que trabajan mucho y que tienen menos vacaciones que nosotros, pero para nada en las mismas condiciones ni las mismas horas que los chinos. Pero Apple y Facebook son historias globales de éxito. Y EE.UU. o Alemania siguen siendo tremendamente competitivos. Lo que hacen, señores, además de trabajar eficientemente (importante), es PENSAR, INVESTIGAR Y FORMARSE (se puede cambiar el orden de los factores).

 

No podemos competir en trabajo, pero sí en talento. Genéticamente ya no estamos preparados para trabajar como chinos, pero sí que estamos capacitados para ser competitivos en lo creativo o incluso en lo comercial (con permiso del Sr. Trichet, que querría un euro bien caro, no se muy bien para qué). Ocurrió algo parecido cuando en los años 60 España decidió impulsar el turismo. En lugar de competir con Europa y los EE.UU. en su terreno decidimos ofrecer algo que solo podíamos dar nosotros. Fue una idea creativa. Ahora eso se acabó, entre otras cosas porque nos hemos cargado nuestra maravillosa costa, nuestro mejor activo, pero pasarán muchos años hasta que los chinos sean capaces de producir el vino que producimos aquí, y este ejemplo podría traspasarse a la tecnología, a la moda, a la banca, a los servicios financieros y a muchos otros sectores. No somos tan currantes como los chinos, pero somos espabilados, buenos negociantes y muy creativos. Eso es lo que tenemos que fomentar. Y los sindicatos también deberían luchar con el resto del pueblo para buscar fórmulas que regeneren, limpien y mejoren la calidad de nuestra clase política, el gran problema de España.

 

Los sindicatos deberían exigir más y mejores universidades, en lugar de luchar contra la movilidad laboral o por la semana de 35 horas. La última vez que fui a la facultad de económicas (de la Complutense) estaba igual que la dejé hace más veinte años, pero como si hubieran despedido al servicio de mantenimiento. Y deberían pedir mucho más gasto en I+D, aunque sea a costa de otras peticiones sindicales. No les pido que renuncien al estado del bienestar, sino que busquen fórmulas realistas que nos permitan mantenerlo. Y que lo hagan aunque sea por interés personal, porque o lo hacen, o dentro de diez años, cuando alguien pregunte en España por el sindicato, la respuesta podría ser la que dio el empresario chino …. pero que el que responda sea español.

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