¿Dónde va Vicente? (cuidado con el consenso)

En los mercados nunca acierta todo el mundo. Tiene que haber alguien que se equivoque para que ganen otros. Si no, todos los inversores serían ricos,

En los mercados nunca acierta todo el mundo. Tiene que haber alguien que se equivoque para que ganen otros. Si no, todos los inversores serían ricos, lo que obviamente no es el caso. Este año, como en todos los anteriores, el famoso “consenso de mercado” se va a equivocar en algo. Veamos si podemos localizar el gazapo.

Si analizáramos cual es el error que más se cometa en los mercados financieros llegaríamos a la conclusión que es el de guiarse por rentabilidades pasadas a la hora de tomar decisiones de inversión. La mayoría de los inversores, tanto profesionales como aficionados, tienden a comprar el fondo que mejor lo hizo en los tres o cinco años anteriores, lo cual va en contra de la más elemental lógica de los mercados y de la economía, que es precisamente su carácter cíclico. Todo lo que sube baja en algún momento y viceversa (¡salvo el Nikkei! ). Esto se debe a que la economía es cíclica por naturaleza. Los ciclos pueden ser más largos o más cortos, pero siempre son.

En mi opinión, el error número uno que pueden estar cometiendo actualmente la mayoría de los inversores y analistas está en los mercados emergentes. Claro que son economías con un crecimiento espectacular, pero eso ya lo sabe todo el mundo, y ahí está la clave: en los mercados lo que sabe todo el mundo carece de potencial de revalorización, porque ya está descontado en los precios. Así de simple. Los mercados emergentes podrían volver a  ser las estrellas bursátiles del año si fueran a crecer más que el año anterior, pero no solo no va a ser así sino que en muchos casos crecerán algo menos. El culpable es la inflación.

Aquí, como la economía real está hecha un asco ya ni nos acordamos de cuando España crecía a tasas superiores al 5% anual. Cuando yo empecé a trabajar, mi primer jefe, que era inglés, me explicó que éramos un mercado emergente. La verdad es que no me gusto mucho porque me sonó a subdesarrollado, pero no iba a ponerme a discutir con él. En aquella época lo que más valía a efectos de información – aparte de las andanzas de los Albertos y de Mario Conde – era la cifra de IPC. España iba como una moto, pero a mis clientes, que eran inversores extranjeros, lo que les preocupaba es que la moto tuviera que apretar el freno y, sobre todo, que se pasara de frenada.

Y eso es exactamente lo que les pasa actualmente a muchos mercados emergentes: que van a tener que pisar el freno, es decir a subir tipos de interés y tomar medidas para enfriar la economía – ya han empezado –, lo cual tiene dos consecuencias muy claras. Una, que se frena el crecimiento. Otra, que se pasen de frenada y el crecimiento no solo se frene sino que se reduzca notablemente, aunque esta es algo menos probable. Pero que van a echar el freno es seguro. No hay otra alternativa.

En ambos casos no son buenas noticias para que la renta variable emergente vuelva a copar los primeros lugares de la clasificación bursátil, al menos a corto y medio plazo. Por supuesto que son mercados interesantes. Los hemos recomendado con entusiasmo a lo largo de los dos últimos años. Pero no vamos a caer en la trampa de ignorar los ciclos económicos. Y menos en los mercados emergentes.

Hay excepciones a la regla. Por ejemplo la CCCP, que es como se conoce a Rusia en los mercados de materias primas. Las siglas vienen de las palabras inglesas para Petróleo (“Crude oil”), Cobre (“Copper”), Algodón (Cotton) y Platino, es decir, que Rusia es una maquina de producir materias primas y en concreto nosotros le vemos potencial adicional como consecuencia de la primera, el petróleo. Que las economías emergentes no crezcan por encima de lo que lo están haciendo o que bajen algo el ritmo no significa que dejen de comprar petróleo, pero es que encima ahora se suman al crecimiento los EE.UU. y algunas economías europeas potentes, como la Alemana, así que el petróleo tiene base para un año alcista, o al menos para una primera mitad alcista.

Asistimos pues, como todos los años, a un test de conocimiento de cómo funcionan los mercados. La primera regla del juego es que no puede acertar todo el mundo, así que analicemos que dice “todo el mundo” (el consenso). Segunda regla: suelen perder – o ganar menos – los que tienden a olvidarse de la naturaleza cíclica de los mercados. Trataremos de tenerlo en cuenta.

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