¿Quién gana en los mercados?

En los mercados gana el que los entiende y acepta sus reglas. Por ejemplo, el que dice eso de “no entiendo cómo baja la bolsa si

En los mercados gana el que los entiende y acepta sus reglas. Por ejemplo, el que dice eso de “no entiendo cómo baja la bolsa si la economía va muy bien” es que no entiende que las bolsas descuentan escenarios futuros. La economía puede ir muy bien, pero el mercado puede estar descontando que su crecimiento va a moderarse porque van a subir los tipos de interés y actúa en consecuencia.

En los mercados es fundamental ser consciente en todo momento de que son tan importantes los elementos psicológicos y sociológicos como los económicos. Igual que existen tendencias en el mundo de la moda, existen tendencias en los mercados.Y las tendencias muchas veces pueden no tener una base económica -fundamental, se dice- lógica, pero ignorarlas tiene un elevado coste de oportunidad. Igual que tiene un elevado coste no darse cuenta cuándo pasan de moda. En todos los periodos hay tendencias que luego desaparecen igual que llegaron. Identificarlas marca la diferencia entre quién gana y quién pierde en el periodo.

Hay que estar en el sitio justo en el momento adecuado. En otras palabras: la distribución de activos -la estrategia por activos, países y sectores- es lo que más aporta al resultado.

En los mercados gana el que tiene claro cuál es el plazo de su estrategia y actúa en consecuencia. El que dice invertir a largo plazo pero luego mira todos los días las cotizaciones o se retira al primer recorte nunca ganará dinero. Igualmente, el “trader” cortoplacista que no respeta la regla de aplicar “stops” de pérdidas es un mal inversor.

Los mercados piensan como un solo hombre. Si Ud. quiere saber cómo es el “feeling” del mercado en un día determinado o ante una noticia determinada solo tiene que mirarse a sí mismo.

En los mercados para que uno gane un 30% hay tres que tienen que perder un 10%. No es que las bolsas sean exactamente un circuito cerrado en el que no entre nuevo dinero en un momento dado que permita que ganen todos -de hecho eso ocurre-, pero es una realidad que en el medio y largo plazo son muy pocos los que superan claramente a la media. Eso significa que no es malo tener opiniones contrarias a las de los demás.

Cuidado con el consenso. Se equivoca más veces que acierta. Si no fuera así habría muchos más inversores que superan consistentemente al mercado, pero, como acabo de comentar, los gestores e inversores que lo hacen son minoría. Y bastaría conseguir al consenso para ganar siempre, y eso sí que les puedo asegurar que no es cierto. De hecho, el consenso es más útil como excusa -“es que lo decía el consenso”- que cómo guía para invertir.

El análisis técnico no es antagónico con el análisis fundamental. El fundamental dice qué hay que comprar. El técnico dice cuándo. Son maravillosamente complementarios.

Aplique “stops” de pérdidas, salvo que sea de verdad uninversor de largo plazo. Y digo “de verdad” porque hay muy pocos inversores realmente largoplacistas. El buen inversor, gestor o asesor es el que de diez decisiones se equivoca sólo en tres, pero el mejor, el “número uno”, es el que sabe rectificar a tiempo esos tres errores.

No existe la bola de cristal para hacer inversiones, pero existe la estrategia. El que se excusa en que no tiene la bola de cristal es que es un incompetente. El buen inversor es un buen estratega. No necesita una bola de cristal ni se queja por no tenerla. Predice movimientos futuros en base a la información que tiene en ese momento, como un general en el campo de batalla o un marino en el puente de su barco.

No crea a los charlatanes que le dicen que en diez días puede aprender a ganar en los mercados. Sea humilde y entienda que igual que no se puede aprender a operar del corazón a alguien en diez días -o de cualquier otra cosa- tampoco se pueden conocer los mercados en diez días. En los mercados pasa como con el fútbol o la psicología: todo el mundo sabe y opina. Pero, ¿a que Ud. no cambiaría a Guardiola por el tipo ese del bar que parece que sabe tanto?

Los buenos inversores nacen, no se hacen. Los mercados tienen sus reglas y saber de economía y análisis financiero es básico, pero no son en absoluto una ciencia exacta y muchas veces es más importante la intuición que saber muchas matemáticas. Si Ud. no tiene ese don natural, ese “feeling” de mercado, es mejor que contrate aun asesor o un gestor que hayan demostrado tenerlo a lo largo de los años.

Maneje el miedo de los demás a su favor. Cuando ocurrió el accidente de Fukushima, un conocido analista me dijo que “había vendido todo porque una nube radioactiva enorme se había situado sobre la flota norteamericana y ésta había abandonado la zona”. También escuché en televisión que se había abierto una brecha de ocho metros en un reactor, cuando en realidad eran ocho centímetros. Afortunadamente yo llevaba ya muchas horas informándome sobre el tema y, sobre todo, acababa de ver de forma totalmente casual a un cliente potencial que resultó ser ¡ingeniero nuclear! -eso, obviamente fue pura suerte, pero la suerte también influye en las inversiones-, así que ya sabía dónde me movía y no se me había ocurrido“venderlo todo”. También sabía -eso era más fácil- que la zona devastada por el terremoto y el tsunami no representaba más allá del 5% del PIB de Japón, o sea que era una tragedia local gravísima, pero difícilmente iba a hacer que descarrilara la economía mundial.

Los mercados se mueven por miedo. Por el miedo de los inversores a no estar cuando suben y a estar cuando bajan. Identifique y utilice la dirección del miedo a su favor.

Son algunas reflexiones que me surgen hoy a vuela pluma en base a mi experiencia en este duro pero apasionante negocio. Hay más consejos, pero quedarán para un próximo post, que no quiero aburrirles. Buen fin de semana.

Telón de Fondo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
52 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios