Se busca economista con un par de tardes libres
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Víctor Alvargonzález

Telón de Fondo

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Se busca economista con un par de tardes libres

El Gobierno de España está buscando un economista que disponga de un par de tardes libres para impartir un curso básico de formación interna sobre economía,

El Gobierno de España está buscando un economista que disponga de un par de tardes libres para impartir un curso básico de formación interna sobre economía, finanzas y fiscalidad. El candidato debe conocer la ley de la oferta y la demanda –con que la conozca por encima es suficiente–, el país (más o menos) y la curva de Laffer (o al menos su significado). Se valorará que tenga un poco de sentido común y, ya puestos, conocimientos informáticos básicos (no tiene nada que ver, pero como siempre se pide).

A efectos de realizar una evaluación previa sobre la idoneidad del candidato, antes de llevar a cabo una entrevista personal deberá responder al cuestionario adjunto y enviarlo a: Palacio de la Moncloa, Madrid, España “Ref. Economista con dos tardes libres”.

El candidato debe responder a las siguientes preguntas y, al final del cuestionario, proponer una o varias posibles soluciones a los problemas planteados.

1)¿Por qué no se anima la cosa?

El Gobierno de la nación está lógicamente preocupado porque no entiende por qué no acaba de animarse la actividad económica. ¿A qué cree Ud. que puede deberse esto?

Respuesta

Bueno, no es fácil encontrar una explicación, pero podría deberse a que si ustedessuben los impuestos hasta situarnos en el quinto puesto de la clasificación sobre presión fiscal en el mundo, en un momento en el que, además, las empresas recortan salarios porque es la única forma que se les ocurre –o pueden– para competir, el resultado es que la gente tiene menos dinero en el bolsillo. Más impuestos, menos salarios…, no puede ser bueno para la economía (aquí interviene la parte del sentido común). Además, tampoco motiva mucho saber que, si bien estamos a la cabeza de la presión fiscal, no lo estamos en la clasificación de calidad y amplitud de los servicios recibidos a cambio. Vamos, que quienes nos acompañan en los puestos de cabeza en sablazo fiscal reciben servicios mucho mejores que nosotros. ¡Ah, por cierto!Lo de subir un 70% la luz en unos años tampoco ayuda a que la gente se anime a gastar.

Lo anterior me da a mí que se agrava con el hecho de que los que más sufren esa presión son precisamente los que tienen mayor capacidad de consumo, que no son otros que las clases medias y medias altas, con lo cual el daño a la economía es aún mayor. Hablo obviamente de sufrimiento fiscal, pues quienes más sufren la crisis son las clases bajas, pero desgraciadamente no son las que más consumen. Que más quisieran.

Añádase que, desgraciadamente, España no es un país que viva principalmente de las exportaciones o que tenga un modelo económico especialmente original o competitivo, sino que es una economía basada en lo que se denomina “Demanda interna & Monopoly”, es decir, llenar restaurantes, grandes almacenes, comercios, y, cuando sobra dinero, compra de pisos para darles el “pase” (como en el Monopoly). Si esas clases medias y medias altas cada vez tienen menos dinero cae la demanda de todo lo anterior, la demanda interna (y tampoco se juega al Monopoly). La culpa de todo esto la tiene una ley económica que se denomina “ley de la oferta y la demanda”. La veremos en clase, pero les adelanto que va de que si baja la demanda (de bienes y servicios), los que ofrecen esos bienes y servicios se ven afectados. Muy afectados, de hecho. Y lo peor es que esa oferta y demanda de bienes y servicios entre españoles representa más del 70% de la economía. Vaya, que no es bueno cargarse la demanda interna en un país que depende de la demanda interna.

2)¿Y por qué los bancos no prestan dinero? ¡Les hemos dicho que lo hagan y nada, oiga!

Respuesta

Es posible que tengan miedo. Es posible que no quieran que siga aumentando su cartera de créditos morosos, ya en niveles históricamente altos. Ellos saben –se dedican a eso– que en una economía estancada o en recesión el dinero se pide mayormente para tapar “marrones” -si me permiten la expresión- y no para expandir el negocio. En Galicia también lo llaman hacer frente a las “maulas”. En general, el banquero, malvado por naturaleza, no quiere prestar para cubrir agujeros. Quiere prestar para el desarrollo de negocios rentables o a gente que tenga un buen patrimonio que garantice la recuperación del préstamo y los intereses. Teniendo en cuenta cómo nos dejó el país el gobierno anterior, gente con patrimonio sólido, lo que se dice sólido, han quedado más bien pocos.

Pero es que, además, salvo para tapar agujeros, los empresarios tampoco están por la labor de pedir mucho crédito. Si ven que su negocio se estanca o va a menos, ¿para qué van a pedir un crédito? ¿Para expandirse? ¿Con la que está cayendo? Además, al empresario le acaban de atizar bien en la cartera con los impuestos, la luz, la seguridad social, el IVA, etc... Cómo que se le han quedado pocas ganas de emprender nada, vaya.

Así que no es ya sólo que los bancos no presten. Es que sobre todo les piden dinero para tapar agujeros –y por algún motivo a los bancos no les gusta prestar para eso– y no hay mucha gente que quiera ampliar o iniciar un negocio en España. Vaya usteda saber por qué. Con el apoyo tan grande que presta el gobierno a los empresarios y la poca burocracia que hay. En fin, hay cosas que no tienen explicación.

¿Y los particulares? Pues como en el chiste: de los particulares, ni hablamos. Hundidos a impuestos, con menos sueldo, sin “bonus” y sin seguridad en el puesto de trabajo, pues como que no parece que tengan mucho cuerpo para lanzarse a comprar coches a crédito ¿no?

3)¿Y por qué recaudamos menos de lo esperado, si cada vez apretamos más las tuercas a los ciudadanos? (bueno, a los “pringaos” de la nómina, que para sacarles la pasta a los que defraudan hay que currárselo y yo me voy a las tres a casa).

Para esto deberíamos dedicar al menos una parte de las dos tardes de que disponemos a explicar la llamada “curva de Laffer”. Está muy bien que surja este tema porque precisamente esto que me preguntan ustedesse lo preguntó también a sí mismo el Sr. Laffer –que era un economista– y al Sr. Laffer se lo preguntó a su vez un presidente de los EE.UU., que se llamaba Ronald Reagan y que, aun siendo actor, lo entendió a la primera oiga. Laffer se lo dibujó en una servilleta, pero en palabras vino a decirle que sí, que a más aprietas el gaznate de los ciudadanos, más dinero les sacas, sobre todo si vas a los que no tienen escapatoria. Ahora bien, saben ustedeslo que hacen los ciudadanos, los muy ladinos: ¡van y gastan menos! ¡Claro! ¡Como cada vez tienen menos dinero, cada vez salen menos de compras! ¡Y ni siquiera viajan! Y claro, como consumen menos, baja la recaudación por IVA, por impuesto de sociedades… Vamos que, llegado un punto, se produce el efecto contrario al deseado. Poniéndonos un poco -pero sólo un poco- técnicos: hay un punto de inflexión en el que a más presión fiscal menos recaudación total, no más. Pues si el Sr. Reagan, que era actor y no economista, lo pilló a la primera, a ustedesno debería llevarles más de una tarde pillarlo. Vamos, digo yo.

Propuesta de solución

Se trataría básicamente de darle la vuelta a la situación. Pero requiere cierto esfuerzo por su parte. Y no me refiero a las dos tardes que planean dedicarle al tema, sino a que el Estado haga un esfuerzo como el que han hecho los ciudadanos. Me explico.

Lo primero que hay que hacer es bajar los impuestos. Me dirán ustedesque entonces no cumplimos con Bruselas y nos va a caer la del pulpo. No, no se preocupen. Bruselas lo que quiere es que reduzcamos el déficit, ese que, hay que decirlo, le dejaron en su mayor parte estos señores que andan vendiendo libros y peleándose entre ellosy que parece que durante los ocho años que gobernaron se dedicaron a escribir. Si no, no se entiende cómo pudieron hacerlo tan mal… En fin, que no me quiero desviar.Bruselas lo que quiere es un plan de viabilidad creíble. A Bruselas les da igual de donde salga el dinero: de sacárselo a los ciudadanos o… ¡tatachán!: ¡de que lo ahorre el Estado!

Así que si los españoles con su esfuerzo han conseguido que bajen en más de 5.000 millones de euros lo que pagamos en intereses de deuda, pues dedíquenlos ustedesa compensar la bajada de impuestos que proponía al principio, y así Bruselas no se mosquea, en lugar de gastarlo en pagar a senadores de dudosa utilidad, gastos duplicados y triplicados por comunidades, empresas públicas inservibles, EREs falsos, comisiones y corruptelas varias, etc. Es más, si a la poda de gastos añaden ustedesun proceso de racionalización de gastos de la administración obtendrían la bonita cifra de 35.000 “kilos”. Y no lo digo yo. Lo dijo la señoraVicepresidenta. Por eso lollaman “Plan Soraya”. Podrían haber empezado a aplicarlo al inicio de la legislatura, pero bueno, más vale tarde que nunca. También dicen las malas lenguas que si pusieran en venta su patrimonio inmobiliario obtendrían 25.000 millones adicionales, pero eso deben ser malvados y envidiosos economistas liberales que piensan que las labores administrativas no es necesario realizarlas desde un palacete en la Castellana o en un edificio de primera junto a la Bolsa de Madrid (si, ese a donde van inmigrantes cargados de papeles a tener su primer contacto con la burocracia española). Lo dicho: pura envidia.

El caso es que si a los 5.000 millones que ahorran en intereses le suman los 35.000 del “Plan Soraya” –que nadie sabe “ande” está– y reducen en ese importe los impuestos podrían inyectarle 40.000 millones de euros “en vena” a la economía española a lo largo de los próximos años, pues si a algo somos aficionados los españoles es gastar. Total nada. Bueno, en realidad parte de ese dinero iría a tapar agujeros (pagar deudas), pero eso tampoco sería malo para la economía. Técnicamente se le llama desapalancamiento del sector privado y nos vendría de perlas. Y no le digo nada si los malvados economistas liberales tuvieran razón y se pudieran obtener otros 25.000 millones a lo largo de esos años por la venta de inmuebles. Pero cómo vamos a creernos que el Estado tiene ese patrimonio inmobiliario. Por favor.

Además, el proceso se retroalimentaría, porque aumentaría la recaudación de impuestos por la vía del consumo –aumentaría la demanda interna-, el de sociedades –pues las empresas aumentarían sus ventas– y probablemente bajaría aún más la prima de riesgo, como respuesta de los mercados a los buenos datos de crecimiento. Ah, y muy importante: con la vuelta a la actividad económica bajaría el paro. Y encima, los que vuelven al mercado de trabajo pagarían impuestos, que sabemos que eso es lo que les gusta a ustedes,pillines… Y los bancos obviamente darían más crédito, porque a ellos eso de dar créditos en una economía en expansión les “pone”. Bastante más que hacerlo en recesión.

Y lo más gracioso –o triste– de todo es que para desencadenar este proceso sólo hace falta una cosa: que se aprieten ustedesel cinturón por una vez, señores políticos de todos los colores y pelajes. Administraciones nacionales, autonómicas y locales. Tienen ustedesgrasa de sobra por donde adelgazar. Vendan las joyas de la abuela (inmuebles, empresas publicas…), porque en un cajón no sirven para nada y vendidas sacan a gente del paro. Pongan en la calle a la mitad de sus colegas políticos, que cuestan mucho y no aportan nada. Eliminen las subvenciones a partidos políticos y sindicatos. Vayan a por todas en la lucha contra el fraude fiscal –¡pero si todos sabemos quién y cómo engaña, cómo no va a saber Hacienda dónde buscar!– y dejen de ir a lo fácil, al de la nómina. O al ahorrador, que la economía de un país también necesita gente que ahorre. En definitiva: por una vez, con todo respeto, y sin ni siquiera pedirles que sirva de precedente,¡hagan su trabajo!

¡Hasta el año que viene! ¡Feliz año!

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