Lo de comprar me queda claro, pero ¿cuándo vendo?

En el mercado lo más fácil suele ser entrar, pero a la hora de vender es difícil decidirse. Tranquilos, por el momento no hace falta

Foto: Lo de comprar me queda claro, pero ¿cuándo vendo?

Llevo tiempo insistiendo hasta ponerme pesado en que había que invertir en bolsa europea. No me arrepiento. De tanto insistir seguro que más de un lector me ha hecho caso y se ha ido de vacaciones un 20% más contento. El 20% que ha subido el Eurostoxx 600 en los últimos 12 meses, del cual un 16% se ha obtenido en los últimos tres. Más si también siguió la recomendación de sobreponderar Alemania (“And the winner is … ¡Germany!”).

Los motivos por los que insistía en “entrar” en Europa han sido desgranados en tantos artículos que obviamente no voy a repetirme, aunque probablemente “La hora de Europa II”  y “Los Reyes Magos han llegado y nadie se ha enterado” sean los más significativos. Además, de nada sirve analizar el pasado. Ahora lo que importa es intentar adelantarnos a lo que pueda ocurrir en el futuro. En otras palabras: ¿cuándo vendo? o ¿cuándo realizo beneficios para luego volver a entrar más barato? Salvo que se trate de un inversor de comprar y mantener –una estrategia muy respetable y efectiva-, en cuyo caso no es de aplicación nada de lo que viene a continuación. De hecho, si siguió mi recomendación compro muy bien y ahora lo que le sugiero es que se siente sobre la inversión y se olvide de ella.

Como apasionado de la sabiduría del refranero español, siempre me han gustado los refranes del mercado. Los refranes son como los chistes: los hay generales y los hay “sectoriales” (de médicos, abogados, …). También los hay –refranes- de inversores (chistes de inversores he oído pocos, tal vez porque el dinero es un tema muy serio). Y hay varios muy buenos. El primero es “que el último euro se lo lleve otro”. Y el de que “es más fácil comprar que vender”. Es humano: cuando vas ganando un 20% en un año  -o un 16% en tres meses - cuesta bajarse del carro.

De momento, no se preocupen: en mi modesta opinión, es pronto para abandonar la renta variable europea. En mi artículo anterior explicaba los motivos por los que pienso que, si bien el Eurostoxx 600 tiene muchas probabilidades de encontrar una fuerte resistencia en sus máximos históricos –que están a la vuelta de la esquina– o incluso tener una corrección para que “corra el aire”, la tendencia de fondo y los factores que la soportan son muy sólidos.

Pero en aquel artículo no entraba cuál sería el momento de realizar beneficios. De eso vamos a hablar hoy.

Cuando la economía "vaya" bien

Uno de los consejos que doy a los inversores que quieren hacer sus pinitos en renta variable es que el mejor momento para comprar no es cuando la economía va estupendamente, sino antes, cuando empieza a mostrar síntomas de mejora. Gana más todavía el que lo hace cuando todo está fatal, pero para eso hace falta mucho estómago. Además, queremos respetar otro dicho, el de que “el primer euro lo gane otro”. Pero cuando la economía va “de cine” los mercados ya lo han descontado en los precios. Es como ocurre en los medios de comunicación: una noticia vende cuando es novedad. Cuando deja de serlo, da igual que sea importante: ya la conoce todo el mundo.

Así que cuando –esperemos– la economía europea haya entrado en un crecimiento sostenido y de cierta magnitud –entre el 3%/4% anual– ya tenemos que estar fuera, entre otras cosas porque para entonces el Banco Central Europeo (BCE) habrá conseguido sacar a la eurozona de su espiral desinflacionista -con un nivel de crecimiento del 3%/4% es muy difícil que bajen los precios– y habrá normalizado su política monetaria, es decir, ya no habrá QE ni bajadas de tipos, que han sido y son uno de los motores más importantes de la actual subida bursátil.

Cuando capitule Wall Street

Después de subir más de un 200% en menos de cinco años, el S&P 500, principal índice de la bolsa norteamericana, acabará tomándose algo más que un respiro. Será por algo inesperado, será porque empiecen a subir los tipos de interés o por cualquier otro motivo. Una buena señal de la posible madurez de la tendencia alcista es que empiece el baile de fusiones adquisiciones que no aportan valor. Y matizo lo del valor porque no es el caso de las que se han realizado hasta la fecha. Me refiero a las que van de intercambiarse “papelitos” –emitir acciones- en las que el único que genera “valor” es el banco de inversión que asesora la operación.

Otro síntoma es el de lo que llamaría “snobismo” financiero, que es cuando se valora una ppp como si fuera Gillette o Coca Cola o Amazon. Un ejemplo lo tuvimos hace mucho en España cuando una puntocom que eran cuatro mesas y tres ordenadores llego a valer en bolsa lo mismo que Endesa. Obviamente luego volvió a su valor real, para desesperación de los que habían comprado en lo más alto. Si nota que llegan la avaricia, la perdida de sentido común y la tontería financiera a las bolsas norteamericanas, realice parcialmente beneficios en su inversión europea y venda totalmente su posición USA. Y cuando la cosa esten muy mal reinvierta todo lo vendido en Europa, que tiene por delante un recorrido mayor que el de Norteamérica. O en otro mercado que se haya puesto interesante -¿China? (*)-, pero que ahora mismo no sé cuál será.

(*) El Hang Seng lleva plano desde el año 2008.

Irán, Israel... atento al cóctel político-religioso

Esas cosas las carga el diablo. Podemos seguir como hasta ahora, que Arabia Saudíe Irán se pelean por el control geopolítico de Oriente Medio a través de terceros (Irak, Siria, Yemen,..) o teniendo en cuenta que hablamos de jeques y ayatolás se les podría ir “la pinza” y llegar directamente a las manos. When push comes to shove, que dicen los anglosajones.

O que Israel esté realmente convencido de que el acuerdo nuclear con Irán es dejarles a media hora de la bomba (atómica), y que su enfado actual no sea una forma de presionar y hacer de policía malo para occidente. Visto que Netanyahu se fue a quejar directamente al Congreso de los EEUU, saltándose al presidente Obama, algo poco habitual, no es descartable que estén realmente preocupados y decidan actuar por su cuenta (para regocijo de Arabia Saudí, que la política hace extraños compañeros de cama). No es muy probable, pero yo no dejaría de vigilar la evolución de los acontecimientos.

Un dólar con alas

Si el dólar añadiera otro 20% o 30% a su reciente subida –y no es descartable- pondría en un serio compromiso a las economías emergentes, muy especialmente a las empresas que tienen deuda en dólares. Y no es poca: es mayor que todo el mercado High Yield norteamericano. Si el dólar se dispara, preparen liquidez.

Nada de lo anterior tiene aspecto de suceder en el corto plazo ni probablemente en el medio plazo. Yo creo que pueden irse muy tranquilos de vacaciones con sus fondos de renta variable europea. Esto es sólo un listado de las cosas que hay que vigilar, como cuando uno va en el autobús y mira las calles y plazas que van pasando para así saber cuándo se tiene que bajar. De los imponderables, como que choque el autobús antes de llegar a la parada, no hablamos. Son impredecibles y lo único que se puede hacer frente a ellos es ir realizando beneficios parcialmente según se vayan obteniendo buenas revalorizaciones, para así tener liquidez si surgen (con el inconveniente de que no surjan o lo hagan dentro de mucho tiempo).

¡Que tengan unas buenas vacaciones!

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