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China: ni tanto ni tan calvo
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Víctor Alvargonzález

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China: ni tanto ni tan calvo

Probablemente no acabemos el año ganando un 15% en el Eurostoxx, pero cuando el mercado se calme -previas acciones adicionales de China- Europa será el mercado que más rebote

Foto:  Inversores observan la información bursátil en una correduría en Pekín (China). (EFE)
Inversores observan la información bursátil en una correduría en Pekín (China). (EFE)

Típico de los mercados. Se obsesionan con Grecia, que pinta bastante poco en la economía mundial, y no se fijan en China, que sí que pinta. Y mucho. Pero una cosa es que muchos inversores no hayan valorado adecuadamente que no es lo mismo que China crezca al 15% que al 6% anual (previsto) y otra que porque crezca al 5% -previsión probablemente más realista-, se hunda el mundo. Ni tanto ni tan calvo.

En el artículo anterior analizamos las consecuencias macroeconómicas de que los mercados se percaten de que los chinos podrían estar engañándolos como a idems. Ahora llega el momento de ser más concretos ¿Qué hacemos en renta variable? ¿Y con la renta fija, el oro o las materias primas? ¿Metemos todo el dinero en un depósito y aquí paz y después gloria?

En mi opinión, en términos relativos el activo que más se beneficiará de los problemas chinos es la renta fija de los países desarrollados, por el efecto desinflacionista de la “movida” china. Pero empezaré por la renta variable porque entiendo es lo que más interesa a los inversores.

En este sentido, me reafirmo en lo que dije hace año y medio en un artículo titulado ¿Qué pasa en Pekín?, publicado en este mismo medio. Merece la pena recordar lo dicho entonces, porque está de plena actualidad:

“…nuestro mantra estratégico 2014 es tener liquidez para aprovechar los problemas en China y emergentes para comprar desarrollados”.

En los últimos doce meses el índice MSCI de mercados emergentes ha caído un 10%. El Eurostoxx ha subido un 2,3%, el SP 500 ha caído un ligero 0,8%. El Hang Seng (bolsa de Hong Kong) ha caído un 15%. ¿Y por qué cogemos el Hang Seng y no el índice de Shanghai? Porque ni Ud. ni yo somos chinos, y nadie que no sea chino puede invertir en el casino, perdón, en la bolsa (en que estaría yo pensando) de Shanghai. No está permitido. Sólo indirectamente -vía fondos-; y sin pasarse.

Si miramos los resultados no a doce meses, sino desde que escribí el artículo (15/03/14), son muy parecidos: el Hang Seng, ni frío ni calor (0%). El MSCI de emergentes ha caído un 17% y SP 500 y Eurostoxx 50 han subido un 4% y un 10% respectivamente (incluido el “repaso” del mes de agosto)

Quienes hayan tenido la paciencia de leerme a lo largo de los últimos años habrán visto que la estrategia de inversión seguida desde 2013 se ha basado en una idea muy sencilla: dar preferencia a los mercados occidentales frente a los emergentes. Primero fue EEUU (Back to the USA) y luego Europa (“La hora de Europa II”). Pues ahora, tres cuartas de lo mismo: los problemas de China y de los emergentes -y de Grecia, que volverán- siguen siendo oportunidades para comprar a buen precio acciones o fondos de renta variable de países desarrollados, (aunque desde hace un año cuando hablamos de occidente nos referimos especialmente a la Eurozona, sobre ponderada desde entonces en nuestras carteras frente a los EEUU)

Creo que la idea sigue en vigor porque…

Es el QE ……..

No voy a entrar a juzgar si el estímulo monetario QE - es “bueno” o “malo”. Hoy no vamos a entrar en un debate académico o moral. Vamos a hablar desde gente que invierte para gente que invierte. Hoy vamos a hablar de resultados, no a teorizar desde la barrera. Y para quienes se mojan todos los días en los mercados -invierten, asesoran, etc.- lo que importa es donde van a estar las bolsas a fin de año, no si el QE es ortodoxo o pecado. Bueno, ciertamente el japonés es, como mínimo, un disparate.

La simple realidad es que el QE catapultó en su día las bolsas norteamericanas al alza un y luego a las europeas. Si tienen alguna duda miren en un gráfico donde estaban y antes y después del QE. Obviamente Europa lleva sólo unos meses de estímulo y entre medias le ha caído la del pulpo (Grecia & China) mientras que EEUU lleva años. Incluso con la que está cayendo, el QE les ha sentado de cine a las bolsas europeas y norteamericanas. Datos, números, no opiniones. Los clientes quieren números y resultados, no frases llamativas ni discursos de tertulia.

Las bolsas Europeas han llegado a subir este año un 15% antes de que el personal se diera cuenta de que China tenía problemas más serios de lo que parecía. Y con Grecia de por medio. Antes, los mercados ignoraban el problema chino y se fijaban en Grecia. Ahora lo magnifican. Pero, con el tiempo, con unas cuentas bajadas de tipos de interés por parte del Banco Popular de China y, posiblemente, algún plan de estímulo adicional de por medio, situarán la cuestión en su justo término, que es que China tiene problemas, pero no parece que vaya a entrar en recesión y, muy importante: tiene medios para solucionarlos.

Que aporta y quita China a las bolsas europeas

El efecto neto de los problemas de China sobre el crecimiento europeo es negativo, pero eso no significa que Europa vaya necesariamente a volver a la recesión. Simplemente le costará más recuperarse. Pero eso tiene un aspecto positivo desde el punto de vista de los malos -malísimos- mercados: que Draghi va a ser pero que muy laxo en su política monetaria. Me querrán matar por decir lo que viene a continuación, pero es mi obligación: es tal el efecto desinflacionista que importará Europa de China, de los países emergentes, del petróleo y de las materias primas que no descartaría una ampliación del QE. Y ya ven lo bien que le sentó a la bolsa -a la bolsa, insisto- que la Reserva Federal lanzara varios programas de estímulo (QE) en lugar de sólo uno.

Aparte de desinflación y, por lo tanto, relajación monetaria extrema, los problemas de China hacen bajar el precio del petróleo para un continente como Europa que sigue siendo adicto al barril. Y si bien es cierto que en Europa hay truco -Hacienda se sigue llevando lo mismo en euros, ellos no van a porcentaje, van a fijo, faltaría menos- con lo cual tiene que bajar mucho para que lo notemos los consumidores, el caso es que puede bajar bastante más. Ahí tenemos que el precio actual de la gasolina es más bajo que hace un año, pese a nuestra glotona Hacienda. Porque, además, no es sólo China que consume menos, es también Irán, que va a vender más (gracias al levantamiento de las sanciones). Y que los emergentes consumen menos. El petróleo es bajista y pagar menos en la gasolinera significa más dinero para el consumo. Lógicamente Draghi entrará en breve en modo pánico porque con tanta desinflación importada le va a ser imposible cumplir su mandato de estabilidad de precios.

El efecto neto de los problemas de China sobre el crecimiento europeo es negativo, pero eso no significa que Europa vaya a volver a la recesión

Esas son las buenas noticias. La mala: que tanto fue el cántaro a la fuente que China devaluó. El BCE contaba con una depreciación seria del euro -y yo también, lo reconozco- para importar un poco de inflación y ayudar al crecimiento de las exportaciones europeas. Así que, salvo que los norteamericanos suban sus tipos de interés forma significativa -lo cual parece poco probable en el entorno actual-, suerte tendremos si el euro se queda dónde está y no sube (otro motivo para decir a lo Groucho Marx lo de “más madera” (QE en este caso)

El caso es que los chinos han dicho que si todo el mundo fuerza a la baja el precio de su divisa, ellos no van a ser menos. Así que nos hemos quedado sin el arma de una depreciación adicional del euro contra el dólar, la divisa de referencia del comercio mundial (la que ha habido ya está descontada)

Resumen financiero de todo lo anterior: probablemente no acabemos el año ganando un 15% en el Eurostoxx, tal y como hemos llegado a ganar en los mejores momentos, pero cuando el mercado se calme -previas acciones adicionales de las autoridades chinas- Europa será el mercado bursátil que más rebote y que acabe mejor el año (con la posible excepción de Japón). Y para quién invierta a corto plazo y le vaya la marcha, ojo a la propia China: descalabros de esta magnitud suelen generar rebotes importantes. Como bien señala nuestra especialista en renta variable, mientras todo el mundo mira las caídas, pocos se han dado cuenta que los índices de la China interior se han puesto a nivel occidental o incluso más baratos. El CSI de Shanghai cotiza a un PER de 12, algo que no veíamos desde hace años y que está por debajo del 15 a que cotiza Europa o del 17 del SP 500.

Como ya comenté antes no es factible invertir directamente en acciones A (Empresas de la China interior), y vía fondos sigue habiendo muchas limitaciones, pero si China rebota también afectará a Hong Kong. Y ahí sí que se puede invertir. Es más: como también señala Virginia Pérez Palomino, de Tressis, hay un índice Dow de acciones chinas que cotizan en Wall Street, es decir, cuya contabilidad está controlada por la SEC y es analizada por analistas norteamericanos, no empleados de casino. Vamos, una opción bastante más fiable para quienes, como el barón de Rothschild, piensen que hay que “comprar cuando suenen los cañones y vender cuando suenen los violines”. Y aquí vaya si ha tronado.

¿Qué puede fallar?

Los emergentes.

La gente mira a China, que al fin y al cabo tiene dinero, es acreedor neto del mundo, puede bajar los tipos de interés cuando quiera, en fin: que tiene recursos. Pero ¿y las víctimas colaterales de su resfriado? Esas no tienen las mismas defensas y podrían coger una pulmonía. Son generalmente deudoras -y encima mucho de lo que deben es en dólares, más que bajar tipos podrían tener que subirlos para que no siga saliendo dinero- un billón de dólares con “b” hasta la fecha -y eso, con el crecimiento bajo o negativo en el que están inmersas, puede ser grave.

Que los chinos no pongan toda la carne en el asador

El gran problema de China (ver ¿Es posible que China entre en deflación?) es que produce mucho más de lo que es capaz de vender. Y sigue construyendo fábricas e incluso inmuebles, lo cual es de locos (La inversión en bienes de equipo sigue representando un 44% del PIB) Si dejan de construir, malo (gente al paro). Si siguen, deflación. La única salida es impulsar a tope el consumo bajando los tipos de interés a niveles cercanos a cero -y, si eso no fuera suficiente, lanzar un programa masivo de inversión pública-. Dinero les sobra para hacerlo. Yo creo que harán lo que tienen que hacer, porque pueden y porque saben que el tema es serio. Esperemos que no se pongan en plan “Maricomplejines” como los europeos. Porque entonces sí que tendríamos un problema. Y de los gordos.

Para ganar hay que arriesgar. Y hasta ahora el “mantra” de hace año y medio de “aprovechar la debilidad en emergentes y China para comprar desarrollados” ha funcionado y, aunque ha habido cambios en el entorno, en términos netos (sumar lo positivo, restar lo negativo) la idea de inversión sigue en vigor. Si se es conservador -o simplemente prudente- habrá que esperar a ver si los emergentes son capaces de superar esta prueba y China se remanga. Y que el primer euro lo gane otro. Por el contario, un inversor con capacidad de asumir riesgos puede estar ante una oportunidad única de aumentar su posición en renta variable, especialmente europea.

Buen fin de semana.

Típico de los mercados. Se obsesionan con Grecia, que pinta bastante poco en la economía mundial, y no se fijan en China, que sí que pinta. Y mucho. Pero una cosa es que muchos inversores no hayan valorado adecuadamente que no es lo mismo que China crezca al 15% que al 6% anual (previsto) y otra que porque crezca al 5% -previsión probablemente más realista-, se hunda el mundo. Ni tanto ni tan calvo.

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