El 'txirimiri' digital seguirá calando en la economía

Pero hay otro ajuste que está viviendo la economía, más “fino”, más sutil, pero que, como el “txirimiri” vasco, no se nota y, cuando quieres darte cuenta, estás calado

Foto: Compras online (EFE)
Compras online (EFE)

Cuando las televisiones no sintonizaban automáticamente los canales había que utilizar dos controles. Uno, digamos que algo más “basto”, para sintonizar el canal en cuestión. Otro, más sensible, para ajustar detalladamente imagen y sonido. Este último se denominaba 'fine tunning' o “ajuste fino”.

En mi particular 'cruzada' para defender la idea de que hemos entrado en un largo periodo de precios bajos y ocasionalmente deflacionista (IPC negativo) me he basado siempre en dos cuestiones: por un lado, en un proceso de ajuste “basto”, que incluye factores como la presión desinflacionista que viene de China y los países emergentes o los excesos que se han cometido en Europa en materia de endeudamiento que han minado la credibilidad del euro y han obligado a practicar políticas de austeridad que deprimen la demanda y, en consecuencia, el crecimiento económico.

En cuanto al BCE, olvídense de que lo arregle todo a base de imprimir billetes. Como sabiamente dice Daniel Lacalle, el BCE imprime billetes, no crecimiento. Lo único que puede hacer el BCE es mantener en funcionamiento la fuente del crédito. Crédito que nadie pide si no ve expectativas de negocio/crecimiento/seguridad laboral.

Pero hay otro ajuste que está viviendo la economía, más “fino”, más sutil, pero que, como el “txirimiri” vasco, no se nota y, cuando quieres darte cuenta, estás calado. No es algo que mencionen los analistas pero, en mi modesta opinión, es mucho más profundo y estructural que el ajuste “basto”.

No es algo que mencionen los analistas pero, en mi modesta opinión, es mucho más profundo y estructural que el ajuste “basto”

El “txirimiri” que cala a largo plazo en el IPC es digital.

Ya se que escribo a menudo sobre este asunto, pero es que afecta, y mucho, a los inversores y, sobre todo, a los ahorradores. Si como ha ocurrido hasta ahora, se sigue materializando lo que predije hace cuatro años, podemos sacar cuatro sencillas conclusiones:

  1. A más tiempo esté su dinero en un depósito, peor.

  2. Está a tiempo de buscar soluciones razonables (ver “La economía ha cambiado. La forma de ahorrar también” y “Compre acciones y guárdelas en el cajón de la mesa camilla”)

  3. Predecir la duración del periodo de tipos de interés bajos es básico para establecer una estrategia de inversión.

  4. El “txirimiri digital” y su influencia sobre los precios no sólo tiene consecuencias para el ahorrador. También las tiene para el inversor.

Consideremos, por ejemplo, el efecto negativo que tiene un largo periodo de bajos tipos de interés sobre los márgenes de negocio de la banca. O la irrupción del sector “fintech” en el sector financiero. ¿Y qué, sino el temor a la deflación, es lo que lleva a los bancos centrales a lanzar procesos de estímulo monetario masivo? (QE)

Hoy voy a ponerles un sencillo e ilustrativo ejemplo de cómo el ajuste digital está llevando el propio concepto de mercado a otra dimensión.

Antiguamente, cuando necesitabas un fontanero tenías pocas opciones. Especialmente si era un tema urgente, porque mientras el inodoro desparramaba su contenido por el cuarto de baño, no podías ponerte a llamar a todos los anuncios por palabras y comparar precios. Llamabas al portero, que a su vez te pasaba el teléfono de su fontanero de “confianza”. Obviamente no ibas a discutir mucho el precio, entre otras cosas porque, fuera urgente o no, no te ibas a dedicar una hora a comparar ofertas. Y esto se puede hacer extensivo a realizar unos portes o poner unos cuadros.

Ahora entras en una web y “subastas” tu problema. En otras palabras: dices lo que necesitas y cientos de personas “pujan” por darte el servicio. Parece una tontería, pero asistimos a algo que afecta a la base misma del funcionamiento de los mercados.

A más precios, oferentes y demandantes, más eficiente es un mercado

Un mercado es un lugar, físico o virtual, ojo a esto último, donde se juntan los precios de la oferta y la demanda y surge un precio de equilibrio. A más precios, oferentes y demandantes, más eficiente es un mercado. Hasta ahora sólo las grandes actividades de intermediación trabajaban en mercados que contaran con un elevado número de partícipes y, por lo tanto, con un mercado eficiente en precios.

En la medida que este proceso se generaliza y que mercados que no lo eran se hacen eficientes, bajan los precios porque se fomenta la competencia y aumenta la transparencia en la información sobre el proceso de fijación de precios. Cuando cincuenta fontaneros te hacen una oferta personalizada te haces una buena idea de cuál es alto, cual demasiado bajo (riesgo de chapuza) y cuál es el “de mercado”. Ahora, gracias a la digitalización, la lista de actividades económicas que pueden ser más eficientes a la hora de fijar precios aumentará de manera exponencial. Obviamente el impacto bajista es al inicio, luego el precio de mercado sube y baja. Pero es que estamos precisamente en el inicio del proceso de transformación por el cual la micro y la “nano” economía pasan a contar con mercados eficientes.

Por otra parte, cuando una actividad se digitaliza, va acompañada de la posibilidad de que los usuarios valoren el servicio recibido, sea en un hotel, un restaurante o por parte de un fontanero. Te puedes permitir elegir la oferta de alguien que no conoces de nada porque hay doscientas personas que, en base a una experiencia real, te dan su opinión. Se llama “cadena de confianza” y hace que el factor confianza, que era el que permitía al “manitas” meterte un clavo importante precisamente porque era “de confianza” – y en eso da igual un “manitas” que un banco - empiece a perder fuerza. Y quien la gana es el factor precio. Tengamos en cuenta que no hablamos de operarnos del menisco. Hablamos de vaciar un trastero o de colgar una lámpara.

No van a ser pocas las actividades que va a entrar en proceso de digitalización. Ni el proceso se va a limitar a las grandes empresas. Van a ser muchas, especialmente en el sector servicios que, mire Ud. por donde, es el más importante en las economías avanzadas. Y puede durar mucho tiempo. La creación de Internet fue sólo el punto de partida de la revolución digital. Ahora viene lo bueno. Y no ha hecho más que empezar.

Que pasen un buen fin de semana.

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