Hoy es un gran día para quien invirtió en fondos de renta fija europea

Hoy es por lo tanto un gran día para el ahorrador que tuvo la visión –y el valor- de abandonar los depósitos e invertir su dinero en fondos de renta fija

Foto: Billetes de 500 euros. (EFE)
Billetes de 500 euros. (EFE)

Que no le confundan: cuanto más bajan los tipos de interés, más se gana en “renta fija” (bonos) No se gana porque nos paguen más cupón, obviamente. Se gana porque se revalorizan los títulos que hemos adquirido. Es fácil de entender: imagínense lo que vale ahora un bono alemán comprado hace tres años cuando ofrecía un cupón anual del 3%. Porque ahora un bono similar (con vencimiento a diez años) ofrece el 0,04%. Usted no lo vendería por el mismo precio que le costó, ¿verdad? Pues el mercado tampoco.

Porque precisamente lo que celebramos hoy quienes planteamos que el escenario europeo era de desinflación, bajada de los tipos de interés y revalorización del precio de los bonos es que el tipo de interés del bono alemán con vencimiento a 10 años, el referente del mercado de renta fija europea, se ha situado en prácticamente el 0%. Y lo celebramos porque quienes siguieron la recomendación de comprar fondos de renta fija europea han obtenido una estupenda revalorización a tres y cinco años. Y del 5% sólo en lo que va de año.

Hoy es por lo tanto un gran día para el ahorrador que tuvo la visión –y el valor- de abandonar los depósitos e invertir su dinero en fondos de renta fija. Y es un gran día para el que entendió que en los bonos el “valor” (el potencial de revalorización) lo marcan los tipos de interés y la inflación. Que aunque un bono haya subido mucho puede seguir subiendo si siguen cayendo la inflación y los tipos de interés, como ha sido el caso.

En los bonos el “valor” (el potencial de revalorización) lo marcan los tipos de interés y la inflación

Pero la celebración de hoy no debe hacernos olvidar que las plusvalías obtenidas son implícitas y no serán reales hasta que vendamos ese bono o ese fondo de inversión que compramos. Como bien se dice en el mercado, es más difícil vender que comprar. Y ha llegado el momento de empezar a realizar beneficios.

Por supuesto que los bonos y los fondos de inversión de renta fija podrían seguir subiendo. Bastaría con que la inflación europea se sumerja en el terreno negativo, arrastrando todavía más a la baja los tipos de interés de mercado en la eurozona. Es más: no descarto que ocurra. Pese a los múltiples llamamientos que realiza el Banco Central Europeo, los políticos siguen sin hacer nada que estimule la demanda interna. Y mientras no se estimule la demanda interna (el consumo y la inversión) no habrá crecimiento sostenido y sostenible en Europa. Mientras campen a sus anchas el estancamiento y la deflación por la incapacidad de tomar medidas valientes, como por ejemplo una drástica bajada de impuestos, se mantendrán las rentabilidades cero o negativas por cupón. Pero un inversor prudente tiene que saber hacer caja.

Lo que se ha ganado este año en renta fija pública y corporativa se tardaría años en obtenerlo en un depósito con los tipos actuales. Podemos realizar beneficios con la tranquilidad de haber “hecho” sobradamente este año y el siguiente. Empezaríamos por la deuda pública, ya que la corporativa podría tener cierto recorrido adicional al alza. Aunque las compras del BCE están descontadas en los precios, acaban de empezar. Y es tal el importe programado y tan pequeño el mercado que algo se tiene que notar en los precios. Pero en el caso de la deuda pública reduciríamos a la mitad su peso en cartera. Además, esa liquidez nos será de gran utilidad cuando mejoren las expectativas de la renta variable, asunto que trataremos en el próximo artículo.

Mientras no se estimule la demanda interna (el consumo y la inversión) no habrá crecimiento sostenido y sostenible en Europa

Hay otros dos factores que aconsejan realizar beneficios ahora, aunque sea parcialmente. Uno es “Brexit”. Yo también creo que al final los británicos votarán con el bolsillo y decidirán permanecer en la Unión Europea, pero tengo muchas dudas al respecto, especialmente por la cuestión de la inmigración.

El otro motivo para tomar precauciones son las elecciones españolas, que creo son más importantes para la eurozona de lo que parecen pensar la mayoría de los analistas, entre los que no detecto mucha preocupación al respecto. No insistiré porque ya trate el tema en profundidad en un artículo anterior.

Ha sido muy bonito mientras ha durado. Se han obtenido estupendas plusvalías gracias al proceso desinflacionista europeo y la incompetencia de unos políticos que han mirado para otro lado mientras Europa se estancaba y el banco central tenía que comprar bonos como un loco para evitar que la situación fuera a peor. Pero, como digo, la prudencia es ciencia y no conviene tirar demasiado de la cuerda, no vaya a ser que se rompa. Prefiero celebrar el acierto de esta larga recomendación -que se inició en enero de 2013 (ver “Me apuesto una cena a que…”) - que tener que pedir disculpas por no haber sabido retirarme a tiempo. Así que el último euro mejor que lo gane otro.

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