La fórmula matemática con la que ganar en el mercado nadando a contracorriente
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Víctor Alvargonzález

Telón de Fondo

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La fórmula matemática con la que ganar en el mercado nadando a contracorriente

Si la mayoría acertara, la mayoría de los inversores serían ricos y los gestores superarían la evolución de los índices de referencia en sus inversiones. Desgraciadamente no es así

Foto: otografía de una casa boca abajo. (EFE)
otografía de una casa boca abajo. (EFE)

“Cada vez que se encuentre Ud. del lado de la mayoría es tiempo de hacer una pausa y reflexionar” Mark Twain

Hace muchos años, cuando empezaba, mi jefe me dijo que le hiciera un listado de los valores más recomendados por los analistas. Lo hice, y le pregunté que cuando empezaba a comprarlos. Para mi sorpresa respondió: “no, esos son los que NO quiero que compres”. Viendo mi cara de sorpresa dijo: “los que están en esa lista los tiene todo el mundo. No quedan compradores para impulsar su cotización”.

En los mercados nada es blanco o negro, pero, si buscas gangas –y mi ex jefe era muy bueno en eso– no era mala política. En su honor diré que fue el primero que se fijó en Endesa, y hablamos de hace veinticinco años.

Los mercados funcionan como un circuito cerrado, como un radiador en el que en lugar de líquido hay activos financieros. Incluso cuando los bancos centrales inyectan liquidez, el total global permanece relativamente estable. Hay que inyectar mucha liquidez para alterar significativamente el volumen total de activos del sistema. En cualquier caso, los QE – inyecciones de liquidez - son algo excepcional aunque ahora parezca algo normal y, además, ese dinero acaba invirtiéndose de nuevo en acciones, bonos, oro, materias primas, etc.

Incluso cuando los bancos centrales inyectan liquidez, el total global permanece relativamente estable

El caso es que para que un inversor gane en los mercados, otros tienen que perder. Es así de simple. Siempre que suben unos activos, hay otros que bajan. En otras palabras: para que un inversor gane, por ejemplo, un 30%, porque acierta en la elección de un activo, tres inversores tienen que perder un 10% en otro u otros activos. Por supuesto que esto no es matemático, pero es un dato importante sobre la realidad del funcionamiento de los mercados financieros.

Y eso nos lleva a la idea que me gustaría consideraran muy en serio a partir de ahora: en los mercados, la mayoría se equivoca más que acierta. Yo he tardado en darle la importancia que tiene, y es una pena.

Si la mayoría acertara, la mayoría de los inversores serían ricos. O la mayoría de los gestores superarían la evolución de los índices de referencia en sus inversiones. Desgraciadamente no es así. Solo una minoría de inversores y gestores supera a los índices y solo una muy pequeña minoría se hace rica (como en la vida misma)

Solo una minoría de inversores y gestores supera a los índices y solo una muy pequeña minoría se hace rica (como en la vida misma)

Así llegamos a lo que llamaré 'Ratio del Consenso de una idea de inversión', un indicador que podríamos definir como el cociente que aparece a continuación:

La muestra puede ser una encuesta, una comisión, un comité o cualquier otra reunión de analistas, estrategas o gestores. Presentada una idea, a más cercano a uno el ratio resultante –que sería su valor máximo–, mejor. Significa que son más los analistas de la muestra que rechazan la idea que los que la consideran acertada. Recuerde: la mayoría se equivoca más que acierta. Si todos los analistas la rechazan, el valor del ratio sería uno, es decir, la idea podría ser un cohete.

Un ejemplo práctico: la semana anterior a que el BCE anunciara la mayor compra de deuda corporativa de su historia -que impulsó su cotización a la estratosfera en meses posteriores- la agencia Bloomberg realizó una encuesta entre los diez economistas jefe de los bancos más importantes de la Eurozona. Todos menos uno rechazaron esa posibilidad. Ratio del Consenso: 0,9. Casi el máximo (uno) ¿Acción a realizar siguiendo este ratio?: comprar fondos de renta fija corporativa de la Eurozona.

Otro ejemplo: después de un 2015 en el que las bolsas europeas lo hicieron mucho mejor que las norteamericanas, en Enero de 2016 el ratio del consenso para la idea contraria - sobreponderar USA - era siempre igual o cercano a uno en cualquier foro, es decir, una idea totalmente rechazada. Y desgraciadamente en esa ocasión me encontraba entre los que la rechazaban. Con el consenso, vaya. A día de hoy el SP 500 gana por goleada al Eurostoxx 600 en lo que va de año. Eso sí: recuerdo que lo que más me intranquilizaba era tanta unanimidad. Desgraciadamente, por aquel entonces mi “ratio” era solo algo intuitivo. No lo valoraba como lo valoro ahora.

Mi consejo para un inversor es que no descarte las ideas del asesor que tenga a veces una visión distinta de la del consenso

Obviamente la idea a la que se le aplique el ratio debe tener cierta probabilidad de producirse. Si preguntamos si va a caer un meteorito que destrozará la tierra el ratio será uno y seguro que el consenso acierta (y el ratio falla). Tampoco vale para las ocurrencias: hablamos de ideas con cierta base técnica o fundamental. También queda descartado el uso del Ratio del Consenso en el caso de lo que los anglosajones llaman 'doomsayers', esa gente cuya única “idea” es anunciar constantemente la caída de las bolsas como forma de llamar la atención.

Mi consejo para un inversor es que no descarte las ideas del asesor que tenga a veces una visión distinta de la del consenso. Y mi consejo para el profesional que empieza es que no se preocupe si cree que su idea es buena pero en su empresa le miran en plan de “que estará diciendo este”. Augura un Ratio del Consenso elevado y, en consecuencia, es muy probable que la idea sea buena.

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