¿Y si el problema lo tuviéramos nosotros y no los ingleses?

¿Nos hemos parado a pensar por qué todas las empresas tecnológicas se iban a Londres antes que a Madrid, París o Berlín? ¿No será porque allí todo es más fácil para la empresa y el emprendedor?

Foto: El presidente de Francia, François Hollande y la canciller alemana, Angela Merkel. (EFE)
El presidente de Francia, François Hollande y la canciller alemana, Angela Merkel. (EFE)

Cuando alguien dice eso de “paren que me bajo”, los que se quedan se miran unos a otros preguntándose quién tendrá razón, si el que se baja o los que deciden quedarse. Es la cara que se nos está quedando a algunos europeos que no pensamos que los británicos sean todos unos monstruos egoístas y xenófobos que además no entienden nada de economía (pese a ser la cuna de algunos de los mejores economistas que ha habido).

No voy a entrar en el debate sobre la insolidaridad. No es mi negociado. Pero sí lo es el aspecto económico del Brexit. Y tiene su importancia. Hemos perdido un buen socio y debemos preguntarnos qué ha fallado y cuáles pueden ser las consecuencias económicas. Porque parece difícil que haya miembros suficientes en el parlamento británico dispuestos a echar para atrás una decisión plebiscitaria de esa magnitud. Así que no nos engañemos: con el discurso de Theresa May el Reino Unido abandona definitivamente la Unión Europea.

En los debates y discursos no solo se ha puesto en tela de juicio si entran más o menos italianos, griegos o españoles en el Reino Unido (aunque llama la atención que la mayoría de los jóvenes europeos eligieran ese destino y no otros). También ha quedado claro que están en juego cuestiones como la regulación, los impuestos o el equilibrio presupuestario. De hecho, May ha venido a decir que si no se llega a un acuerdo comercial, competirán reduciendo agresivamente regulaciones e impuestos. Justo lo contrario que ocurre en el monstruo regulatorio y fiscal en que se ha convertido la UE. Que van a ir a por nuestro talón de Aquiles, vaya.

Está más claro que hay dos modelos: el de EEUU y Reino Unido por un lado y el de la Eurozona por el otro. Y para el inversor la cuestión no es baladí

¿Nos hemos parado a pensar por qué todas las empresas tecnológicas se iban a Londres antes que a Madrid, París o Berlín? ¿No será porque allí todo es más fácil para la empresa y el emprendedor? Incluso ahora que van a perder el pasaporte europeo, muchas empresas están buscando alternativas que no impliquen ir a la híper regulada, burocrática y fiscalmente abusiva Europa continental, donde todo se arregla a base de impuestos. Nuestro país es el mejor ejemplo. Convendría preguntarse quién tiene razón, si quien fomenta la empresa y reduce la burocracia o el que hace todo lo contrario. Y ver los niveles de paro de cada uno. Especialmente el juvenil.

Porque cada vez está más claro que hay dos modelos: el de EEUU y Reino Unido, por un lado, y el de la Eurozona, por el otro. Y para el inversor la cuestión no es baladí. Establecer cuál es el modelo ganador puede marcar en el largo plazo el resultado de muchas inversiones ¿Morirán los británicos congelados en el mar por abandonar el barco o lo que están abandonando es el “Titanic”? Porque muchos empresarios e inversores van a tener que tomar la misma decisión. La eurozona puede ser el barco más fuerte y seguro que haya en el océano económico, lleno de tiburones emergentes y “Trumps” depredadores y pendencieros, pero también podría hundirse chocando contra el iceberg del euro, los políticos mediocres y los excesos impositivos y regulatorios que matan la iniciativa privada.

Un inglés amigo mío, nada sospechoso de xenofobia y que votó contra el Brexit, me decía que le molestaba mucho que Bruselas no cumpliera nunca sus propios presupuestos. Y no olvidemos que Inglaterra es contribuyente neto en la UE, es decir, da más de lo que recibe, al menos en términos contables ¿Se equivoca mi amigo o nos equivocamos nosotros mandando a los políticos el mensaje de que no pasa nada, que los presupuestos están para incumplirlos?

Al menos económicamente, es inevitable el alejamiento de Europa y el acercamiento a EEUU. Siempre ha habido sintonía, pero ahora habrá más

Para mí, más preocupante que el discurso de Theresa May -que de hecho no deja de buscar puntos conciliatorios- es la calurosa bienvenida que ha tenido Nigel Farage en las torres Trump. May dice que se van de la UE pero no de Europa. Yo creo que, al menos económicamente, es inevitable el alejamiento de Europa y el acercamiento a EEUU. Siempre ha habido sintonía, pero ahora habrá más. Europa ha perdido a Inglaterra y EEUU la ha ganado. Con todas sus manías y defectos, económicamente el Reino Unido es un activo, se mire por donde se mire. Los EEUU han ganado un nuevo estado y la eurozona lo ha perdido. Y no es un Estado pequeño.

Otro aspecto importante del discurso de Teresa May es la intención del Reino Unido de convertirse en una “nación comerciante global” si pierde su estatus en la UE. Primero porque eso es lo que ha sido siempre, un comerciante global (bastante poco ético, hay que decirlo), así que conoce el trabajo. Segundo, porque está diciendo que si quedan en inferioridad de condiciones frente a un mercado de 500 millones de consumidores, a cambio pasarán a tener libertad total para competir con los 5.500 millones restantes, sin tener que ir en comandita con la UE. No tengo muy claro si ganarán o perderán en el cambio, pero sí que su destino cambia; ahora tendrá que luchar sola en el mercado global.

Tenemos un nuevo escenario macro y micro económico que cualquier analista o estratega que se precie deberá contemplar a partir de ahora

Las consecuencias financieras de todo esto son obvias. A la hora de analizar y seleccionar fondos de inversión olvidémonos a partir de ahora de la sub clasificación “Europa, Reino Unido incluido”, salvo que queramos juntar churras con merinas. Ahora hay Eurozona y Europa emergente y punto. El Reino Unido no es ya solo una divisa diferente o un país cuyo ciclo económico se mueve más con el de EEUU, que con Europa. A partir de ahora es un competidor de la UE con una economía que cada vez tendrá menos que ver con la de la Eurozona. Y, como estrategas, a la hora de seleccionar países tendremos que valorar muy seriamente cuando compensa estar en un modelo económico – el de la Eurozona – o en otro totalmente distinto, el de Inglaterra.

A la hora de seleccionar empresas, tres cuartas de lo mismo. Para mal – ausencia de pasaporte europeo – y para bien - menos regulaciones y menos impuestos – tendremos que medir que es más importante en cada sector y en cada modelo de negocio.

Y de ahí en adelante. Tenemos un nuevo escenario macro y micro económico que cualquier analista o estratega que se precie deberá contemplar a partir de ahora.

Telón de Fondo

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
19 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios