Tenemos un problema: se acabó la represión financiera

Todo este tiempo he asistido perplejo a como muchos ahorradores e inversores jaleaban a los economistas que despotricaban contra la “represión financiera”

Foto: Una mujer saca dinero de la cartera. (iStock)
Una mujer saca dinero de la cartera. (iStock)

Todo este tiempo he asistido perplejo a como muchos ahorradores e inversores jaleaban a los economistas que despotricaban contra la “represión financiera”. Era surrealista ver cómo los ahorradores aplaudían las intervenciones, los artículos y los “tuits” de quienes pedían que subieran los tipos de interés. Si hubieran sabido cuales iban a ser las consecuencias, seguro que se lo habrían pensado dos veces antes de aplaudir.

Ahora lo saben. El tirón alcista que han tenido los tipos en el mercado les ha mostrado en toda su crudeza que pasa cuando suben los tipos de interés y, en consecuencia, cuando cae el valor de las participaciones en fondos de inversión de renta fija, fondos mixtos y la mayoría de los planes de pensiones. Porque cuando suben los tipos de interés cae el valor de los bonos en los que invierten todos estos productos de ahorro, que son mayoritarios entre los españoles.

El concepto de “represión financiera” hace alusión a que si los tipos son muy bajos los depósitos dan poco o nada y eso perjudica a quien vive de las rentas. Pero esa idea choca con el concepto mismo de ahorro. No se “ahorra” ni se “invierte” en depósitos. Los de la “represión financiera” no se han percatado que hoy en día quien ahorra o vive de sus rentas lo hace utilizando fondos de inversión o, en menor medida, planes de pensiones. Cierto, en España hay más dinero en depósitos que en fondos de inversión, pero eso es una distorsión financiera motivada por la guerra de depósitos y la desconfianza -justificada- en las entidades y operadores financieros, así como la falta de asesoramiento. No siempre ha sido así ni lo será en el futuro.

Además, gran parte de ese dinero no es ahorro propiamente dicho, es dinero depositado a la espera de un destino mejor. Es más: ni siquiera los depositantes van a beneficiarse del fin de la represión, al menos a corto y medio plazo, porque va a pasar mucho tiempo hasta que los depósitos vuelvan a ofrecer una rentabilidad decente. Tanto como lo que va a tardar en subir la inflación, que no es poco.

Rentabilidad de los bonos

Entender la relación inversa entre el precio de los bonos y los tipos de interés no es tan complicado. Imagínese que Ud. compro hace cinco años un bono del Estado con vencimiento a diez años que daba un 5% de cupón anual. Ahora mismo a su bono le quedan cinco años de vida, así que, en la práctica, Ud. tiene un bono con vencimiento a cinco años que da un cupón anual del 5%.

Supongamos que decide venderlo y mira por curiosidad cuanto cupón ofrece ahora un bono con vencimiento a cinco años y ¡sorpresa!: solo da el 0,44%. Su bono “vale” mucho más, porque da un 5%. Y, efectivamente, si mira la cotización de su bono vale mucho más que los diez mil euros de valor nominal que pagó cuando lo compró.

Esto ocurre gracias a la bajada de los tipos de interés en el mercado, a la “represión financiera”. Y es de esa revalorización de la que puede Ud. olvidarse si se acaba. Si siguen subiendo los tipos de interés, su bono irá perdiendo valor. Y esto vale para cualquier producto financiero que invierta en bonos. Los americanos han sido los primeros en enterarse de las consecuencias de la “liberación” y los que más han sufrido según subía al 3% el tipo de interés del bono USA a diez años. Pero cuando nos toque a los europeos, lo que han visto este mes les parecerá una broma. Ya verán cuando el BCE sucumba a las presiones de los alemanes, que tienen mucho dinero en depósitos y quieren “liberarse”. Ya verá lo bien que le sienta la libertad y el fin de la represión a ese fondo de renta fija o renta fija mixta del que estaba Ud. tan orgulloso. Sobre todo si pasa a dirigir el BCE un alemán, como es muy probable.

Estamos ante el típico ejemplo de cómo algunos economistas que son buenos en las aulas y en los libros no entienden el funcionamiento de los mercados financieros. Hablarle a un ahorrador de que sufre “represión financiera” y que lo que le vendrá bien es que suban los tipos de interés es un ejemplo muy claro de ello. El pobre ahorrador vivía feliz con la “represión”. La bajada de tipos implicaba subida automática del valor de sus títulos o participaciones en productos o títulos de renta fija. Ahora se va a acordar de la familia de los que reclamaban el fin de la represión, se lo aseguro.

Al final seremos los economistas de a pie que “curramos” en el mercado los que, como siempre, tendremos que arreglar el entuerto de los académicos y buscar soluciones para ese dinero que vivía felizmente reprimido y que ahora está con razón asustado. A ver que podemos hacer para que sobreviva al fin de la “represión”. Porque los que pedían esa subida de tipos no les van a dar una solución. Eso se lo garantizo.

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