“Poli bueno, poli malo: el show de Donald Trump”

¿Se han dado cuenta de que la forma de negociar de Trump es siempre la misma? El es el policía malo y luego el ministro implicado en cada ocasión hace de policía bueno

Foto: Donald Trump. (Reuters)
Donald Trump. (Reuters)

¿Se han dado cuenta de que la forma de negociar de Trump es siempre la misma? El es el policía malo y luego el ministro implicado en cada ocasión hace de policía bueno. Y hay que decirlo: funciona.

Su papel de policía malo no tiene discusión. Lo hace de cine. Esas fotos con el bate de béisbol en la mano, esas caras de desprecio, esas declaraciones, esos exabruptos y, sobre todo: ¡esos tweets! Publicando esas fotos y comentando esos tweets la prensa, su enemiga, le hace un favor impagable.

Los policías buenos también están muy bien elegidos, la verdad. Rex Tillerson, un tipo equilibrado y con aspecto de buena gente frente al amenazante dictador norcoreano. Y Mnuchin, tan conciliador, mientras su jefe blande el bate de las tarifas. Luego el policía malo se ablanda un poco y abre la puerta a la negociación con tweets como este último de “las conversaciones están marcha y todo el mundo estará contento”. Gran alivio. Y ya tiene a todos donde quería.

De hecho, sino fuera por el sufrimiento que causa esa volatilidad entre inversores y ahorradores, sería hasta divertido. Vean sino al representante de la UE llegando a Washington con el rabo entre las piernas, pidiendo árnica, dispuesto a obedecer y a presionar a China, todo a cambio de que EE.UU. no aplique tarifas a las exportaciones alemanas. Que fácil lo va a tener un “bully” (matón) como Trump con la asustadiza Europa. Y lo mismo con Japón y otros países. En un tiempo récord, Trump ha conseguido una mejora de los acuerdos comerciales y el apoyo de la comunidad internacional para presionar a China. Nada como salir amenazante en las fotos con un bate de beisbol para conseguir tus objetivos.

Encima, en esta ocasión Trump tiene toda la razón. No es él quien empezó esta guerra. Han sido los chinos, que llevan años copiando descaradamente a todo el mundo – especialmente a los que más inventan, que son los norteamericanos -, saltándose todo tipo de propiedad intelectual, obligando, encima, a que si se vende algo en China, se les ceda la patente. Entrando en todos los mercados, pero, eso si: que nadie entre en los suyos. Desgraciadamente, el hecho de que Trump tenga razón tampoco es bueno para los mercados. Si se pone farruco cuando no la tiene, imagínense ahora que la tiene.

Que le de la razón a Trump en lo de China, que me tome en serio su programa o que diga que su estrategia funciona no significa que piense que sea bueno para los mercados. Su forma de actuar genera volatilidad. Además, siempre los coge con el pie cambiado. Su victoria les pilló por sorpresa, la mayor bajada de impuestos de la historia de EE.UU. cogió al consenso invirtiendo en Europa y lo de las tarifas, que encima estaba más que anunciado, ya ven lo descontado que lo tenían las bolsas. El presidente trae incertidumbre y volatilidad y eso sólo es bueno para un tipo de inversores: los especialistas del corto plazo, también conocidos como especuladores.

Chollo para los 'traders'

Para los “traders”, Trump es un chollo. Sobre todo para los que se lo toman en serio y le tienen cogida la medida. Cuando la va a liar parda se ponen cortos y obtienen un 5% de beneficio en unos días. Luego compran y esperan a que le toque el turno al policía bueno: otro 5% arriba. Y si Trump dice que va a bajar los impuestos y el “trader” se lo toma en serio y compra, otro 30% de ganancia apostando porque lo consiga. Si el especulador ha pillado esas tres oportunidades se ha apuntado una ganancia del 40% como quien no quiere la cosa. Conque aproveche la mitad se ha embolsado un 20%. Mientras, en la políticamente correcta y barata Europa no se ha ganado ni un euro.

La mayoría de los analistas y asesores no se toma en serio a Trump. O pasan de él. Les parece un ser estúpido, repulsivo, incapaz de hacer nada, vulgar o las cuatro cosas a la vez. En lo personal es perfectamente comprensible que piensen así, pero si hacen lo mismo a nivel profesional no deberían dedicarse a esto, porque están dejando que sus emociones y opiniones políticas condicionen su asesoramiento. Y eso afecta a sus clientes. Personal tampoco tengo mucho aprecio por el señor Trump, pero como profesional me lo tomo muy en serio. Y me alegro de haberlo hecho.

Dije – con amplia crítica por parte de la corrección política - que a mi no me gustaba, pero que podía ganar. Y que había que tenerlo muy en cuenta. Lean sino “Vayamos preparándonos para Trumponomics, por si acaso”. También dije que había que sobreponderar EE.UU., porque el tipo pondría en marcha su programa y eso era muy bueno para la bolsa norteamericana. Permítanme pues que les insista ahora en que se lo tomen muy en serio. Y que le digan a su asesor que también lo haga. Si mira a Trump por encima del hombro cambie de asesor. Porque nos guste o no, Trump va a seguir influyendo en los mercados hasta que acabe su presidencia. Mirar hacia otro lado o mostrar disgusto no es una opción.

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