Qué ha descontado ya el mercado (y que le sorprendería)

Para saber cual puede ser la profundidad de una corrección es fundamental conocer que es lo que da por descontado el mercado

Foto: Trader en Wall Street. (Reuters)
Trader en Wall Street. (Reuters)

Para saber cual puede ser la profundidad de una corrección es fundamental conocer que es lo que da por descontado el mercado. Y luego ver en que medida pueden surgir sorpresas.

Tengo claro que cuando yo se algo también lo saben la mayoría de los inversores. Y más ahora, que la información llega a todos los medios en segundos. Lo que ya se conoce no mueve el mercado. Lo que mueve los mercados es la sorpresa. Aquello que se sabe o se le da una alta probabilidad de que ocurra está incluido en el precio de los activos. Por eso es tan importante saber que terreno pisamos, es decir, que está y que no está incluido en los precios.

Así que el primer paso para saber si hemos tocado fondo en una corrección es establecer que da por descontado el mercado, que da como probable - que está sólo parcialmente incluido en la valoración – y, finalmente, en qué medida pueden surgir sorpresas (obviamente en asuntos conocidos). Las sorpresas positivas nos alejarán de una corrección más profunda, las negativas nos empujarán más abajo.

Empecemos por lo que parece ser la mayor preocupación de los inversores: una posible guerra comercial abierta entre China y EE.UU.. Y no es casualidad que hable solo de China porque, como ya adelanté y luego se ha confirmado, aunque se hable de “tarifas” en general, el objetivo del fuego “amigo” es que Europa y otros “socios” se unan en la presión sobre China (lo cual han tardado dos minutos en hacer ante la presión norteamericana).

Las sorpresas positivas nos alejarán de una corrección más profunda, las negativas nos empujarán más abajo

Que el mercado descuenta en los precios un conflicto comercial con China es obvio. Lo que no lo es tanto es la magnitud del conflicto. Por ejemplo, todo lo que sean “salvas de aviso” – normalmente Tweets incendiarios del propio presidente – no creo que resulten suficientes para romper el suelo del mercado, ya que todo el mundo sabe que Trump está enfadado y que su táctica es empezar el partido con una danza amenazante como los maoríes de los “All Blacks”. Y también sabemos que China responde con un baile similar, así que los bailes amenazantes están descontados. Ahora bien, a partir de ahora pueden pasar otras dos cosas: que sigan bailando o que se insulten y hagan aspavientos como de llegar a las manos. Esto último haría daño, pero, como no está descartado, tampoco sería tan grave.

Lo que sería grave sería que pasen a las manos. Pondría a prueba el suelo del mercado y sería un buen test sobre la fortaleza del mismo. Tampoco es descartable que entren en una guerra comercial abierta. Eso sería inesperado y destrozaría sin miramientos el soporte actual.

La buena noticia es que lo que no descuenta el mercado es que ocurra todo lo contrario, es decir, que anuncien que se sientan en una mesa a negociar. Es algo que esperan los alcistas, cierto, pero ojo: no lo espera todo el mundo, así que no está para nada descontado. Y sería al fin de la corrección. Aunque no de la volatilidad, porque durante la negociación habrá faltas, penaltis o como se llamen en el rugby, disculpen mi ignorancia. Y tampoco faltarán Tweets de Donald Trump.

Tipos de interés

Luego tenemos los tipos de interés. No olvidemos que esta corrección en la que estamos inmersos empezó cuando los bonos a diez años se encaramaron al 3% de rentabilidad por cupón (ver “Bienvenidos a la corrección del tres per cent”) Esto hizo caer el precio de los bonos y asustó a las bolsas. De hecho, fíjense si es importante la cuestión que el hecho de no se consolidara esa subida ha actuado en cierto modo de soporte cuando, con la oportunidad que le caracteriza, Trump ha entrado en conflicto con China.

Que la Fed subirá los tipos de interés - un par de veces más, como mínimo - está descontado, así que el hecho de que lo hagan no moverá mucho el mercado. En cambio, atentos a los datos de inflación y de los componentes de la inflación – especialmente los salarios -, porque si suben más de lo esperado podrían hacer que el bono USA a diez años supere el famoso “tres per cent”. Y eso no está tan descontado. Y mucho menos que lo consolide. Lo contrario – que la inflación o sus componentes se mantengan tranquilos – sería muy positivo, precisamente por inesperado. Para mi no lo sería tanto, porque, como insisto desde hace años, la revolución digital no es inflacionista y mientras esté en su apogeo veo muy difícil que se disparen los precios.

Finalmente tenemos el lio que se montó con Facebook, que iba a hacer que nadie utilizara Google o las redes sociales. No le di mucha importancia al asunto y no se la doy ahora. En mi opinión, para que en plena revolución industrial-digital el Nasdaq pierda su soporte va a hacer falta mucho más que enterarse - ¡o sorpresa! - de que si te dan gratis un servicio es porque van a utilizar tus datos para vender publicidad, para alimentar a la Inteligencia Artificial o para hacer campañas políticas. Y que de vez en cuando se les irá la mano, como en todos los negocios, pero que eso no va a cambiar el modelo. Cuando caigan las tecnológicas lo harán porque surgirá un modelo mejor que les quitará el sitio. Y eso no está descontado, cierto, pero tampoco parece que vaya a ocurrir en el corto/medio plazo.

Telón de Fondo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios