No es mercado para renta fija emergente

Así como el ahorrador anglosajón es proclive a la renta variable, el ahorrador europeo en general - y el español en particular - tienden más a la renta fija y al ladrillo

Foto: Imagen de la Fed. (Reuters)
Imagen de la Fed. (Reuters)

Así como el ahorrador anglosajón es proclive a la renta variable, el ahorrador europeo en general - y el español en particular - tienden más a la renta fija y al ladrillo. Por eso, cuando el ahorrador español se mete en problemas serios son más de tipo inmobiliario o relacionados con el cobro de una determinada renta. Ejemplos claros son la crisis de la burbuja inmobiliaria, las preferentes - que aunque se llamen acciones tienen un cupón fijo - o casos como el del Fórum Filatélico, donde la fachada eran los sellos, pero el gancho era un atractivo tipo de interés.

En los últimos 30 años, en renta fija hasta el más tonto ha hecho en relojes. La bajada de los tipos de interés impulsaba el valor de los bonos. El precio de los bonos se mueve de forma inversa al de los tipos de interés. Si tienes un bono del estado con vencimiento a diez años que paga un 5% anual y resulta que un año después han bajado los tipos de interés y un bono similar paga un 3%, el tuyo vale más (en el mercado). Imagínense lo fácil que ha sido obtener plusvalías con la bajada de tipos que se ha producido desde finales de los años 80 y hasta hace relativamente poco. Ciertamente ha habido planes de pensiones de renta fija que han ganado escandalosamente poco, pero son casos de libro (sobre comisiones abusivas y mala gestión). La mayoría de los fondos de inversión y planes de pensiones de renta fija han aumentado de valor. Solo tenían que sentarse sobre los bonos comprados a tipos superiores y ver como subía la cotización según bajaban los tipos de interés.

Pero hete aquí que llega la “liberación financiera”. De momento a EE.UU., donde suben los tipos de interés y los bonos dejan de ganar valor para perderlo. En este entorno se pueden y se deben buscar alternativas, sea en otros activos, mezclas de activos o en la renta fija que se beneficia de la subida de tipos (que haberla, ahíla). Lo que no se debe hacer es tratar de convertir los deseos en realidades.

Un poco antes de que empezara a caer el precio de los bonos en Estados Unidos y, en consecuencia, de que se contagiara en mayor o menor medida al resto del mundo, leí un titular que me llamó mucho la atención. Decía algo como “todavía queda juego en la renta fija” o “no se ha pitado el final del partido en la renta fija”. Algo así . Y me llamó la atención porque hacía tiempo que observaba como muchos asesores, en lugar de enfrentar a sus clientes a la incómoda realidad de que ya no había nada que “rascar” en los bonos de medio y largo plazo, les ofrecían alternativas dentro de la propia renta fija de largo plazo, en una especie de caza desesperada y voluntarista de rentabilidad.

Uno de los activos que se decía que podían seguir dando “juego” era la renta fija emergente. Bonos de países emergentes que, por su propia naturaleza, ofrecen un cupón superior al de los países avanzados. Es lógico que sea así. No se va a pagar el dinero igual en Brasil que en Alemania. Así que hala, a fondos de renta fija emergente, “que van a dar mucho juego”.

Cuidado con la Reserva Federal

Pero resulta que quien decide entrar en juego son los tipos de interés norteamericanos y, con ellos, el dólar. Y vienen muy frescos, porque los primeros llevaban décadas cayendo y el segundo llevaba una temporada en el banquillo. La subida del tipo de interés de mercado de los bonos americanos obliga a los bonos de los países emergentes a ofrecer mayor rentabilidad para seguir siendo competitivos. Y ya sabemos que cuando sube la rentabilidad, baja el precio. Por su parte, la subida del dólar afecta negativamente a las divisas de muchos de estos países. De esta manera, los fondos que invierten en bonos emergentes reciben palos como si fueran Messi o Ronaldo entrando en el área contraria. Ciertamente muchas de estas divisas pierden más frente al dólar que frente al euro, pero resulta que la mayoría de los fondos que invierten en renta fija emergente están denominados en dólares.

Querer hacer de los deseos realidades y que la renta fija emergente siga “dando juego” no es el único ejercicio de voluntarismo. He empezado por un activo que tampoco es demasiado habitual en las carteras de los inversores españoles. Al menos de forma visible, porque suele estar dentro de los propios fondos de renta fija. Pero es, sobre todo, es un buen ejemplo de a donde lleva buscar lo que no hay. Además, es el que requiere urgente revisión. Tener en cartera fondos de renta fija que invierten en economías emergentes, en un entorno de subida de los tipos de interés en Estados Unidos - y del dólar -, es un riesgo que uno debe plantearse seriamente si merece la pena tomarse.

Se han buscado muchos recovecos para seguir jugando cuando ya se había pitado el final del partido. En próximos artículos seguiremos identificando en qué mercados de renta fija ha finalizado no solo el partido, sino también la temporada. Y donde empiezan los torneos de verano u otros deportes que, esos sí, todavía pueden dar juego.

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