Una semana muy importante para las bolsas

Dos cosas a las que el mercado estará al tanto: las palabras de Powell por un lado y el 'rendez-vous' entre los líderes estadounidense y chino por el otro

Foto: Las banderas de China y EEUU... y la mano de Donald Trump en un pasado encuentro con Xi Jinping. (Reuters)
Las banderas de China y EEUU... y la mano de Donald Trump en un pasado encuentro con Xi Jinping. (Reuters)

Esta semana podría ser decisiva para los mercados. No siempre se juntan eventos de tanta importancia con resultado tan incierto. El primero, hoy mismo, cuando el presidente de la Reserva Federal ofrezca su conferencia anual en el club económico de Nueva York. Hay un auténtico clamor en el mercado por saber si mantienen o no su intención de alcanzar ese 3% de tipo de interés que consideran “neutral” (que no afecta al crecimiento) y, sobre todo, si es su intención llegar sin escalas —y sin anestesia— o si piensan tomarse alguna pausa.

La pregunta del mercado tiene su justificación. En una época en la que el Black Friday se convierte en la “semana del Black Friday” —incluido, supongo, el Cyber Monday—, donde para vender hay que bajar los precios utilizando cualquier excusa, es posible que la Fed reflexione sobre si el tipo de interés neutral es el mismo que era en los años sesenta. Y también tiene razón el mercado en dudar cuando ve que la inflación subyacente lleva estancada trece años en el 2%, porque cuando el 3% era el tipo de interés neutral, la inflación subyacente era muy superior. Es posible, solo posible, que, efectivamente, la Fed se haya pasado un pelín al decir en sus últimas actas, en plena revolución digital y con los sindicatos desaparecidos en combate, que el 3% es el tipo de interés que no impulsa ni retrae el crecimiento económico.

De lo que no hay duda es que retrae a los inversores. Falta todavía un punto porcentual entero para llegar al Nirvana federal del 3% y ya está todo el mundo asustado. Además se dispara el valor del dólar —lo que tienen un efecto claramente desinflacionista— y también el tipo de interés de los bonos y las hipotecas, lo que, junto a la caída de la bolsa, está llevando al indicador de las condiciones financieras en EEUU a unos niveles que, si lo que quería la Fed era enfriar el crédito, seguramente lo está consiguiendo.

También está la cuestión de la pausa. Probablemente la economía norteamericana necesite ese 3% para no recalentarse. Quien soy yo para ponerlo en duda. Pero tengo mis dudas sobre el “timing” La economía es un organismo vivo y a los organismos vivos les sientan muy mal los cambios bruscos. El señor Powell podría plantearse que pasar de un tipo de interés de menos del 1% al 3% en un plazo relativamente corto de tiempo es el equivalente a la aceleración de un coche de fórmula uno: no todos los cuerpos están preparados para aguantarlo.

Si el presidente de la Reserva Federal decide eliminar la incertidumbre reafirmándose en su objetivo y en su intención de seguir al mismo ritmo, abróchense los cinturones, porque la corrección no habrá finalizado. Si, por el contrario, en esta conferencia o en la próxima reunión de la Reserva Federal, transmite un mensaje más moderado, podríamos tener un rebote importante en el mercado.

Si el presidente de la Reserva Federal decide eliminar la incertidumbre reafirmándose en su objetivo y en su intención de seguir al mismo ritmo, abróchense los cinturones, porque la corrección no habrá finalizado.

Esta semana también tenemos —como no— al presidente Trump de protagonista y esto siempre añade dosis de incertidumbre ¿Considerará Trump que seguir apretándoles las tuercas a los chinos es la mejor idea? ¿O tal vez considere que su reunión con Xi es el momento de aprovechar lo bien que ha negociado hasta ahora para vender un acuerdo importante en un momento en el que necesita votos y apoyo parlamentario? Trump, aparte de un buen negociador, es un gran vendedor. Este seria el momento perfecto para vender otro acuerdo que mejore la posición de los Estados Unidos frente al “statu quo” anterior. Como hizo con Corea en lo político —militar y con México y Canadá en lo económico—. O como se lo impuso a Europa, que no se atrevió ni a rechistar. Tal vez ha llegado el momento de acabar el “show de Trump” con China y firmar un nuevo marco de relaciones comerciales con el gigante asiático, antes de que se produzca un efecto “boomerang” con el tema de las tarifas.

Personalmente estoy convencido de que lo de montar este “show” se acordó en la reunión que tuvieron Trump y Xi en Florida al inicio de la presidencia del primero Como son conscientes de que al final tampoco se pueden cambiar demasiado las cosas y de que no puede haber grandes vencedores ni vencidos, lo que suelen hacer los políticos es teatro. Se trata de que parezca que han conseguido algo muy ventajoso y que el contrario es memo, cuando en realidad muchas veces se trata básicamente de un cambio de cromos. Pero si Trump y Xi deciden transmitir que el cambio de cromos puede ir por buen camino, el mercado se lo tomaría francamente bien. En caso contrario, se lo va a tomar muy, pero que muy mal, porque ya lo ha dejado muy tocado la Reserva Federal. Tratándose de Trump - y de los chinos - la incertidumbre es máxima, así que el resultado al alza o a la baja será significativo, puesto que no está descontado en los precios.

A ver si hay suerte y los presidentes de EEUU y China deciden unirse a los especialistas del show político, que no son otros que los populistas italianos, a los que afortunadamente ya se les va notando la jugada que les anticipé harían: montar mucho teatro de cara a la galería con el tema de los presupuestos, que se note que “lo han dado todo”, para luego decir que al final ha sido la malvada Bruselas —como no— la que les ha impedido defender los intereses del país como ellos quisieran. Y todos contentos.

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