Cómo invertir (y cómo cubrirse) en 2019

"Creo que este año es muy importante dividir la cartera entre corto y medio-largo plazo. Aunque sólo sea mentalmente"

Foto: Tras un 2018 para olvidar... ¿Qué hacer en 2019? (Foto: Reuters)
Tras un 2018 para olvidar... ¿Qué hacer en 2019? (Foto: Reuters)

Observarán que en el título del artículo digo “cómo” y no ”dónde” (aunque voy a hablar de ambas cosas). Y lo digo porque creo que este año es muy importante dividir la cartera entre corto y medio-largo plazo. Aunque sólo sea mentalmente. Después de la que ha caído, estamos en una posición en la que podríamos arrepentirnos si no la aprovechamos para tomar posiciones con visión de largo plazo, pero donde, a corto plazo, podríamos arrepentirnos si no somos prudentes.

Porque hay bolsas donde “llueve sobre mojado”, donde la corrección se ha producido sobre comportamientos bajistas previos, lo que ha situado sus índices en niveles de descuento muy importantes respecto a sus máximos históricos. Es el caso de la Eurozona o Asia.

No son tantas las ocasiones en las que un mercado de una economía avanzada da la oportunidad de comprar con un descuento del 40% sobre sus máximos históricos. Es el caso del Eurostoxx. Por muy mal que esté y vaya a seguir estando la eurozona —descartada de momento su desaparición por implosión—, estamos hablando de precios históricamente bajos en empresas que son, en muchos casos, multinacionales, no sólo sociedades con actividad en Europa. Es posible que el mercado caiga más, pero creo que mirando a largo plazo estamos ante una oportunidad de hacer cartera.

Algo parecido ocurre con China. Ha caído un 60% desde sus máximos históricos, lo que supone un fuerte descuento para un país que, sean las que sean sus dificultades en el corto plazo, presenta una de las tasas de crecimiento potencial más altas del mundo. Y un plan de estímulo en el corto plazo. Por no hablar de aprovechar la oportunidad de la caída general del mercado chino para entrar a buen precio en sus empresas tecnológicas. Imagínense la capacidad de crecimiento de ese sector en ese país. Además, utilizando un fondo diversificado podemos aprovechar que la última corrección ha afectado también “los proveedores de China”, países que crecerán de la mano de uno de sus principales clientes.

Este año es muy importante dividir la cartera entre corto y medio-largo plazo. Aunque sólo sea mentalmente.

Y finalmente pero no menos importante, hay que aprovechar la corrección en EEUU, porque es y será el líder de la revolución digital. Para mi el posicionamiento en la revolución digital es la clave a la hora de decidir donde invertir, ya se trate de seleccionar países o empresas.

Pero, desgraciadamente, salvo en perfiles agresivos, todo lo anterior habrá que hacerlo en pequeñas dosis porque, mirando a corto plazo, el terreno es todavía muy inestable. La Reserva Federal se ha pasado de frenada y ya veremos si no provoca una recesión. También podría ocurrir que no se hayan equivocado y tenga que seguir subiendo los tipos de interés, lo que empeoraría la situación de las bolsas. Yo creo que se han pasado y que tendrán que parar y posiblemente bajarlos, pero obviamente me puedo equivocar. Por su parte, China y Estados Unidos podrían no alcanzar un acuerdo comercial.

[Si esto es una corrección ¿cuáles son las oportunidades?]

Tan importante como detectar los activos ganadores es detectar los que pueden amortiguar las caídas de la renta variable. El año pasado este papel lo interpretó perfectamente el dólar. Pero los activos que se mueven en dirección contraria o independientemente de la renta variable no son siempre los mismos.

Para detectar qué activo “cubre” la volatilidad de la renta variable hay que detectar los motivos que generan esas caídas. En la situación actual, a quien más temen las bolsas es a la Reserva Federal, a que retome el proceso de subida de los tipos de interés. Y quién se beneficia de una subida de tipos y actuaría por lo tanto de cobertura sería, de nuevo, el dólar. A mejor se remuneran los depósitos en dólares, más dinero va hacia el dólar.

El mercado también tiene miedo a la recesión. Si los datos que vayan saliendo apuntaran en esa dirección la Reserva Federal dejaría de subir los tipos de interés e incluso podría llegar a bajarlos. En ese contexto lo que funcionaría bien serían los bonos. También los europeos, porque si Norteamérica se acatarra, Europa coge una pulmonía. Además, si la eurozona siguiera “perdiendo gas” podría “japonizarse”, lo cual beneficiaría a los bonos (fondos de renta fija)

Otro riesgo importante es una guerra comercial en toda regla entre Estados Unidos y China. En ese escenario la cobertura es complicada, porque una guerra de tarifas puede generar un proceso en el que coincidan estancamiento e inflación. Así que en ese caso me inclinaría por la cobertura del refrán (bursátil): “no hay mejor cobertura que el papel lo tenga otro” (reducir el peso de la renta variable en cartera)

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