Lo que podría pasar con las tecnológicas ya pasó con las telecos

Insisto en el matiz “podría”, en condicional, porque ya se da por hecho que muchas de las FANG serán despiezadas por el departamento de justicia de los Estados Unidos

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Lo bueno de los mercados es que la historia se repite, lo que nos permite contar con información sobre situaciones similares que se produjeron en el pasado y, sobre todo, sobre su desenlace. Lo que podría pasar con las grandes empresas de tecnología tiene claras similitudes con los que pasó con las de telefonía en EE.UU. en los años 80. O más bien con la más grande de ellas, ATT.

Insisto en el matiz “podría”, en condicional, porque ya se da por hecho que muchas de las FANG serán despiezadas por el departamento de justicia de los Estados Unidos. Incluso se incluyen en la lista empresas cuyo supuesto monopolio es muy discutible y donde lo que ocurre es, simplemente, que la competencia no es capaz de poder con ellas. Pero no importa si es cierto o no que sean monopolios o si se despiezan todas o solo alguna, porque lo que estamos es ante el típico caso en el que la palabra “crisis” significa tanto riesgo como oportunidad.

Vayamos al precedente histórico, que es de libro.

En los años 80 el departamento de justicia de los Estados Unidos puso una demanda antimonopolio contra el gigante de telefonía ATT, conocida cariñosamente como “Ma Bell”. El resultado fue que “Ma Bell” perdió el control accionarial de sus “hijas”, las filiales locales y regionales. Así nacieron las “Baby Bells” que llegaron a ser empresas tan importantes como Bell Atlantic, Bell South o Pacific Telesis. Y por supuesto ATT, que siguió existiendo.

Esto nos da una idea de lo que podría pasar si los gigantes tecnológicos fueran presa de las leyes antimonopolio. Imaginemos, por ejemplo, que se abrieran a la competencia las plataformas de “apps” Google Pay y Apple Store. Tanto Apple como Google se llevan actualmente la friolera del 30% (primer año) y 15% (resto) de los ingresos generados —ingresos , ojo, no beneficios— por las “apps” que venden sus servicios a través de aplicaciones cuyo pago se realiza en estas plataformas.

Así nacieron las “Baby Bells” que llegaron a ser empresas tan importantes como Bell Atlantic, Bell South o Pacific Telesis, y, por supuesto ATT

Cualquier empresario podría ganar mucho dinero ofreciendo lo mismo por la cuarta parte de esa comisión, ya que los costes son mínimos. Todo se basa en que “hay que estar ahí” y que ambas cobran, curiosamente, lo mismo. El primero que aproveche el hueco y consiga notoriedad suficiente para que la gente use su plataforma y las empresas solo tengan que pagar una cuarta parte de lo que pagan ahora tendría una empresa con un enorme crecimiento. Será el momento de ver que gestores son capaces de detectar las “Baby Apps” del futuro

Algo parecido se puede decir de Facebook. Y no necesariamente porque surjan empresas nuevas, sino porque los competidores actuales saquen tajada de su posible desmembramiento. Muy tontos tenían que ser en Twitter, Instagram y compañía para no aprovechar el desmembramiento del macho alfa. Y no harán honor a su nombre los gestores “dizque” activos que no detecten la oportunidad.

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Se me ocurren una decena de ejemplos que obviamente no me caben aquí y que desarrollaré con detalle en mi informe mensual, pero lo que está claro es que el posible desmembramiento por imperativo legal de los gigantes tecnológicos generaría dos oportunidades. La primera, ponerse corto en las empresas que el gestor detecte vayan a caer bajo el hacha del regulador. La segunda, identificar a los beneficiarios de su caída. Una estrategia “long short” de libro. Aquí también se verá si valen lo que cuestan los equipos de selección de fondos y si son capaces de seleccionar los gestores activos dignos de tal nombre.

Pero habrá una tercera opción, accesible a cualquier inversor. Porque puede que caigan las empresas, pero siempre seguirá existiendo el sector. Y estando como estamos en plena revolución digital no solo seguirá existiendo, sino que seguirá creciendo. Y probablemente con un impulso adicional, porque la competencia es buena para los negocios. Y si el sector va a permanecer y va a seguir creciendo no hace falta ser muy listo para entender que cualquier caída importante del Nasdaq será una oportunidad de compra, porque ¿dónde creen ustedes que van a cotizar las “Digi Bells”?

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