El Sr. Draghi sale de compras, ¿qué comprará el Sr. Draghi?

Seamos justos con Draghi: al menos está intentando suplir con política monetaria lo que le corresponde a la política económica con mayúsculas

Foto: Mario Draghi. (Ilustración Raúl Arias)
Mario Draghi. (Ilustración Raúl Arias)

Pobre Mario Draghi. Es como esas personas de buena fe que se cargan con el trabajo de los demás y luego encima les critican. No es su papel sacar a Europa de la euro esclerosis, esa es tarea de los culpables de que haya enfermado. Pero los culpables, los políticos europeos, se ponen de perfil y esperan a que Draghi les haga el trabajo. Y todo el mundo dice que las medidas de estímulo del BCE no van a servir para nada. Pues claro que no: sus armas no están pensadas para esa batalla. Pero al menos lo intentan.

Europa no saldrá de su estancamiento hasta que los políticos no cambien el chip y decidan apoyar a quien crea empleo y riqueza, que son las empresas y los trabajadores que se esfuerzan por hacer las cosas bien y superarse. En lugar de eso, a los trabajadores se les fríe a impuestos y a las empresas se les carga, además, de una cada día más pesada carga burocrática, mientras se fomentan el funcionariado y el gasto público no productivo. Así que seamos justos con Draghi: al menos está intentando suplir con política monetaria lo que le corresponde a la política económica con mayúsculas, la cual lógicamente no son capaces de hacer políticos con minúsculas.

Pero no se preocupen, no es mi intención aburrirles con mi opinión sobre cómo debería de solucionarse el grave problema de estancamiento económico y falta de innovación y espíritu empresarial de la Unión Europea. Mi misión como asesor financiero es que, ya que la economía real no se va a beneficiar, - o solo tangencialmente - de los esfuerzos del Banco Central Europeo, que al menos ustedes se beneficien como inversores.

Con este objetivo voy a darles unas cuantas pistas de lo que creo que va a comprar el Sr. Draghi en su lucha por evitar la “japonización” de la eurozona. Porque lo que sí tiene el BCE es mucho, muchísimo dinero y donde compre hará subir los precios. Por cierto: cuando la gente dice que ya nos gustaría estar como Japón hay que explicarles que la “japonización” es un fenómeno económico caracterizado por el estancamiento y la desinflación, no que nos vayamos a convertir en la economía japonesa.

Mi misión es que, ya que la economía real no se va a beneficiar de los esfuerzos del BCE, que al menos ustedes se beneficien como inversores

El problema es que sí, por ejemplo, el BCE compra muchos bonos alemanes, holandeses o franceses llevaría a la deuda alemana, holandesa y francesa a un terreno de rentabilidad tan profundamente negativo que caerían bancos. Y no solo de esos países. Así llegamos a la ironía de que los países que menos hacen por la empresa, el empleo y el crecimiento o que menos cuidan el equilibrio presupuestario serán, creo, los más beneficiados de las compras del Sr. Draghi. Y cada vez pagarán menos intereses por la deuda pública y podrán seguir utilizando lo que se ahorran en medidas populistas en lugar de reformas positivas para el largo plazo. Sirvan de ejemplo los 14.000 millones de euros en subvenciones sin justificar que han salido recientemente a la luz en España (cantidad que coincide curiosamente con el importe que nos hemos ahorrado en intereses en los últimos años)

Pero habrá unos beneficiarios todavía mayores que los bonos de los últimos de la fila. Todavía recuerdo mi lucha, hace unos años, para convencer a un comité de inversiones para que recomendara bonos corporativos a los clientes porque iba a haber un programa de estímulo monetario en Europa. No sirvió de nada, pero mi razonamiento de entonces es igual de válido ahora. Comprar bonos corporativos reduce los costes de financiación de las empresas y evita premiar a políticos incompetentes. Cierto, también premia a gestores incompetentes, pero normalmente los accionistas son más exigentes que los votantes y el dinero dirigido a ayudar a las empresas es un dinero mejor utilizado que el dirigido ayudar a los políticos.

En lo que yo insistía entonces es que las compras del BCE en un mercado como es el de renta fija corporativa tienen un efecto multiplicador superior al que se produce en un mercado mucho mayor y mucho más líquido como es el de la deuda soberana. Hablaba – y hablo ahora – del efecto del elefante en la cacharrería. Pero en este caso para bien.

Y como parece no puedo hacer una predicción sin poner algo que sea criticado por irreal, como pasó con los bonos corporativos, no descarto que en esta ocasión el señor Draghi compre ETF sobre el Eurostoxx. No entro en si esto es ortodoxo, si lo ha hecho el Banco de Japón y que malvado es Kuroda o si la abuela fuma. No es mi misión analizar la ortodoxia de lo que hagan los bancos centrales. Mi misión es identificar sus movimientos y que ustedes se beneficien de ello. Lo de criticarles queda para quienes, por centrarse en la crítica y olvidarse de los mercados, han hecho que sus clientes se pierdan las subidas históricas que han supuesto para las bolsas estos procesos de estímulo monetario. Mientras ellos critican, yo les sugiero a ustedes que tengan en cartera fondos de renta variable europea.

Los movimientos desesperados del señor Draghi para compensar la inacción de los políticos no van a ser de gran utilidad para la economía real, pero generarán grandes oportunidades de inversión. No tengo espacio aquí para analizarlas con detalle, pero, si les interesa el tema, les invito a seguir con él en mi próximo informe mensual.

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