Qué podría hacer que suban los tipos de interés

Hoy le toca el turno al último articulo de esta serie sobre los tipos de interés, en la que hemos repasado la situación anómala que estamos viviendo.

Foto: File photo: euro coins are seen in front of displayed flag and map of european union in this picture illustration taken in zenica
File photo: euro coins are seen in front of displayed flag and map of european union in this picture illustration taken in zenica

Hoy le toca el turno al último articulo de esta serie sobre los tipos de interés, en la que hemos repasado la situación anómala que estamos viviendo, las consecuencias que tendría una subida fuerte y sostenida de tipos y, finalmente, qué podría hacer que eso ocurra.

La respuesta fácil es “que suba la inflación”, pero eso es una obviedad. Si sube la inflación suben los tipos, es automático. La cuestión es qué podría hacer que suba la inflación. Pero voy a empezar por el otro motivo que creo podría hacer que subieran significativamente los tipos de interés y que sería más peligroso, porque no “avisa”. Se llama pérdida de confianza.

Para entender como funciona el mecanismo de pérdida de confianza en los mercados solo tenemos que pensar en la bolsa o en el mercado inmobiliario. ¿Recuerdan que rápido se pasa de “el ladrillo nunca baja“ a “¿hay alguien ahí que quiera mi ladrillo“? Es cuestión de días o semanas. Es una reacción en cadena con un componente psicológico y sociológico muy fuerte y que nunca se sabe exactamente que la desencadena. Y en la bolsa ocurre algo parecido. Se pasa de “es un nuevo paradigma“ a “todo está carísimo” en cuestión de minutos. Y a partir de ahí todo se ve negro y el mercado se puede tirar meses bajando.

Algo parecido podría llegar a ocurrir en el mercado de deuda. Que un país como España, con un gobierno en funciones que mientras estuvo en activo no transmitió precisamente gran voluntad de equilibrio presupuestario, pueda financiarse gratis o incluso cobrar por endeudarse requiere un auténtico auto de fe (en el Banco Central Europeo). Pase que el bono suizo con vencimiento a diez años esté en negativo, pero que el español a diez años esté al 0,20% y camino de cero, en la actual situación económica y política española, es llamativo. Sólo una siempre posible “japonización” (estancamiento y deflación) de la economía europea podría justificarlo. Y aún así.

Algo parecido podemos decir de Italia. Gobernada ya por populistas, hace sólo unos meses ponía en duda, aunque fuera por “postureo” negociador, su propia pertenencia al euro. Y no se ruborizan a la hora de decir que no van a cumplir con los objetivos de deficit. Pues van camino de tipos negativos en parte de su deuda pública.

Todo esto funciona mientras hay confianza, pero todo tiene un límite. Es difícil que haya una pérdida de confianza en el BCE, basta ver lo ocurrido en Japón, pero no es imposible. Europa no es Japón, es mucho más volátil. Y el euro no es el yen, no es una divisa de un país tan unido.

La pérdida de confianza se reflejaría en ventas. En este caso serían ventas de bonos y subida de los tipos de interés porque caída del precio de los bonos. La parte positiva, si se puede llamar así, es que si no hay repunte de la inflación y todo viene de una pérdida de confianza, en unos meses - o unos años - se podría volver al punto de partida, porque si la inflación es muy baja es muy difícil mantener tipos de interés altos.

Me habrán escuchado decir muchas veces - y mantengo - que es muy difícil que mientras dure la revolución digital y se mantenga el proceso de globalización y la pérdida de poder de los sindicatos suban los salarios. Y los salarios son la principal fuente de inflación. Pero la revolución digital no durará eternamente. Tampoco se retendrán eternamente los grandes monopolios digitales de subir sus precios. Está en la naturaleza humana y en la naturaleza de los grandes oligopolios: cuando se sientan lo suficientemente fuertes frente a la posible competencia, o capaces de eliminarla, subirán los precios. Pero la revolución digital sigue viva y coleando e impide, por el momento, esas subidas.

Respecto a la globalización, es un proceso que no va a detener ni Donald Trump ni nadie. Y no veo a los sindicatos reforzándose en un futuro próximo. Por eso digo a lo largo de esta serie de artículos que la próxima crisis probablemente sea una crisis de deuda, pero que no tiene aspecto de producirse en el corto plazo.

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