Si tiene que vender un fondo de renta fija, ahora es el momento

Lo de que todo tiene un límite es una frase que tiene mucho sentido en los mercados, porque los mercados son cíclicos.

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Lo de que todo tiene un límite es una frase que tiene mucho sentido en los mercados, porque los mercados son cíclicos.

Hacía tiempo que el consenso, ese gran indicador contrario, decía que los tipos de interés del mercado de bonos europeo habían tocado fondo. La duda era cuánto tenían que subir, no si tenían que hacerlo. Éramos muy pocos los “herejes” que decíamos no solo que tenían que seguir bajando sino que habría un empujón adicional en forma de proceso de estímulo monetario (que básicamente consiste en que el BCE compra bonos a mansalva, lo que hace que los tipos de interés bajen todavía más)

Así que, como el consenso opinaba de forma mayoritaria que los tipos lo que tenían que hacer era subir, no estaba en absoluto descontado en los precios que pudieran hacer justo lo contrario, que es exactamente lo que han hecho. De ahí el subidón que han tenido los precios de los bonos. A mas sorpresa, más impacto. Es más: como el consenso consideraba anatema que hubiera otro QE, tampoco estaba descontado, así que bajada adicional de tipos y subida adicional de precios, al mismo ritmo que iban cambiando de acera los analistas del consenso. ¿Y ahora? Ahora todo el mundo piensa en bajadas de tipos y todo el mundo da por hecho un nuevo proceso de estímulo monetario. “Time to move”.

¿Qué pasa cuando todo el mundo opina lo mismo sobre algo? Que ya está descontado en el precio. Así que, salvo que, además del mercado de bonos se “japonice” la economía real, lo más probable es que los tipos de interés del mercado de bonos de la Eurozona estén tocando fondo. Si alguien tiene que vender bonos o fondos de renta fija porque opera a corto/medio plazo o porque necesita dinero, es el momento de hacerlo.

Otra frase muy acertada es la de “comprar con el rumor y vender con la noticia”. Más que un rumor, lo de que bajarían los tipos y habría otro QE era un susurro, dado los pocos que lo decíamos y nuestro poco peso en el sector, al no tener detrás una gran marca o fama de anunciar el fin del mundo con frecuencia, que da mucha notoriedad. Pero la idea estaba clara: comprar con el rumor/susurro cuasi avergonzado de que los tipos llegarían a los niveles surrealistamente bajos que tenemos hoy y que el Banco Central Europeo procedería a llevar a cabo otro - ¡otro! – proceso de estímulo monetario.

En cuanto a la noticia, está claro cuál es o será: el anuncio por parte de la señora Lagarde o de Mario Draghi en modo despedida del inicio de un nuevo QE. Personalmente creo que ni siquiera hay que esperar al anuncio, dada la velocidad con la que el consenso ha cambiado de opinión. Si todo el mundo en el mercado dice ahora de que habrá un QE, entonces ya está descontado en los precios y por lo tanto hay poco que ganar. Y no les quiero decir si por lo que sea el BCE decide esperar o hay un cambio en las cifras macro que retrase o impida el proceso de estímulo. La corrección puede ser importante.

Ya que hablamos de corrección les adelanto, aunque lo trataré con más detalle en mi informe mensual, que lo que creo que va a ocurrir a continuación del anuncio del QE y posterior realización de beneficios no va a ser un cambio de tendencia, sino un proceso parecido al vivido en Japón. Al fin y al cabo le llamé “japonización” (del mercado de bonos) porque lo que iba a ocurrir era clavado a lo que ocurrió en Japón.

Y una aclaración final: cuando hablamos de “japonización” no hablamos de que nuestra economía se vaya a convertir en una economía como la japonesa. Hablamos de un síntoma, cómo puede ser la fiebre en el ser humano. Tanto los ricos como los pobres tienen fiebre, así que esos comentarios de “ya quisiéramos estar como Japón” los hacen quienes no entienden la cuestión. “Japonizarse” no significa tener de repente la renta per cápita de Japón ni su nivel de innovación tecnológica o su cultura cívica. “Japónizarse” es un síntoma económico, que consiste en que la economía de un país se estanca a la vez que baja la inflación, durante un largo periodo de tiempo. Y no en amanecer una mañana y que Madrid fuera Tokio.

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