No sigue siendo no en renta variable española

Coincidiendo con el debate de investidura leo dos noticias que, aunque parezca que no tienen nada que ver, son sintomáticas de cuál es la deriva económica de nuestro país.

Foto: No sigue siendo no en renta variable española
No sigue siendo no en renta variable española

Coincidiendo con el debate de investidura leo dos noticias que, aunque parezca que no tienen nada que ver, son sintomáticas de cuál es la deriva económica de nuestro país y, en consecuencia, de cual puede ser la evolución de la renta variable española en el medio y largo plazo.

La primera es que India mandará un cohete a la luna. Ya es el segundo. Lo importante obviamente no es que una nave hindú aterrice en la luna, lo importante es el mensaje. India le está diciendo al mundo que apuestan por el desarrollo tecnológico – les aseguro que no es fácil poner un cohete en órbita y mandarlo a la luna - y que quieren llegar lejos (nunca mejor dicho). No es casual que se trate del mismo país que ha iniciado reformas económicas de un calado que aquí sería inimaginable.

Por otro lado, ese mismo día leemos que la capitalización bursátil de Microsoft y Amazon combinadas valen tanto como toda la bolsa alemana. La cuestión no es tanto si esa valoración es exagerada, o si a lo mejor resulta que ambas empresas se van a quedar con todo y hasta están baratas. Lo importante de la noticia es que nos dice donde se ha ganado dinero en bolsa en los últimos diez años y donde está el crecimiento económico en el siglo XXI. Nos dice que un país que se quede fuera de la revolución digital podrá ir bien, pero nunca será un líder. Tampoco bursátil.

¿Y a qué “estamos” nosotros? Nosotros estamos a la política. Si al menos fuera política con mayúsculas tampoco sería tan grave, porque acabarían saliendo políticas económicas de cierto nivel. Pero es que no “estamos” ni a política con minúsculas: estamos a algo indescriptible, de un nivel ínfimo, un juego de trileros que hablan como si fueran estadistas (con algunas notables excepciones). Un día nos despertaremos y nos daremos cuenta que perdimos el tren de la revolución digital igual que perdimos el tren de la revolución industrial.

Hace muchos años que insisto en que hay mejores opciones de inversión que la renta variable española (especialmente la norteamericana). Y que se pueden comprar esos fondos con exactamente la misma facilidad que los nacionales. Y cuando digo muchos años me refiero a más de ocho, cuando quedó patente que el gobierno de Rajoy no tenía intención alguna de promover la innovación o el emprendimiento. Que su política económica estaría basada en el turismo, el sector inmobiliario y una fuerte subida de impuestos para tapar los agujeros de la crisis. Impuestos cuyo efecto inmediato es deprimir la demanda interna. Y ahí están los resultados: el SP 500 ha subido un +132% en el periodo, mientras que el IBEX ha caído un - 16%. En bolsa los errores y la falta de valentía en política económica se pagan.

Cuando se produjo la primera revolución industrial, España se quedó en economía agrícola (con la notable excepción del País Vasco y parte de Cataluña). Eso nos situó definitivamente en la mediocridad económica en Europa. Siento decir que estamos repitiendo el error.

Alguien podría argumentar que en este momento preciso crecemos más que la media europea. Cierto, pero ya veremos que ocurre cuando empiece a decaer el temor a hacer turismo en Turquía o los países del norte de África. O cuanto aguantará el calentón del sector inmobiliario, que es consecuencia más de la salida del dinero de los depósitos hacia el ladrillo en busca de rentabilidad que de una gran fortaleza del tejido productivo. Y es ilusorio pensar que el enfriamiento económico europeo y el Brexit no nos van a afectar. Europa y el Reino Unido son, con diferencia, nuestros mayores socios comerciales.

No veo que lo que viene vaya a ser mejor. Los gobernantes actuales no muestran el mínimo interés en facilitar la vida de las empresas o los autónomos y desde luego no están haciendo nada por promover la innovación y el esfuerzo. De hecho, preparan una nueva vuelta de tuerca fiscal, olvidando que esas cifra de ingresos por las que consideran a alguien “rico” se refieren a una unidad familiar, es decir, normalmente dos personas. Están llamando “ricos” a personas que ganan 65.000 euros brutos cada una. No nos engañemos: se está disparando a la línea de flotación de las clases medias y medias altas, un sector fundamental para la economía.

Están a lo que están y pagaremos las consecuencias. Pero al menos usted puede invertir donde quiera y que las consecuencias no las paguen sus ahorros.

Telón de Fondo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios