Tocando fondo en el mercado

"No compren el argumento de que “todavía falta que pase la recesión”. Un “pedazo” de recesión es lo que ha descontado el mercado cayendo a plomo"

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En artículos anteriores he tratado de ayudar a los inversores a entender en que situación se encontraban sus ahorros como consecuencia de la crisis del coronavirus y, sobre todo, a tratar de establecer cuándo y como podrían recuperarse. Porque hay dos cosas que los inversores valoran y con razón: una, que sus carteras cuenten con cierto grado de amortiguación – cobertura - ante eventos inesperados como este y, dos, ser puntual y adecuadamente informados de lo que ocurre. Evidentemente un evento así – congelación voluntaria de toda la economía global por una pandemia - no se ha dado nunca y, por lo tanto, cualquier medida de amortiguación resulta insuficiente. Pero lo de la información y la estrategia a futuro si que es factible.

Si han leído los artículos a los que hago referencia recordarán que, para facilitar la comprensión de la situación, he utilizado el ejemplo de un partido de fútbol, en el que por un lado estaría el daño económico que producen las medidas de contención del virus y por el otro las medidas que esos mismos gobiernos - y los bancos centrales - llevan a cabo para compensar el daño. Suena todo un poco esquizofrénico, pero esa es la situación.

En la primera parte del “partido”, las medidas de contención - que para simplificar llamaremos el “equipo del virus” - salen a por todas, como el equipo local cuando llegan a su estadio el Madrid o el Barcelona. Saben que su oportunidad está en pillar desprevenido al equipo grande. Si además el Madrid o el Barcelona llegan adormilados pensando que juegan un partido de segunda división, el equipo local les mete dos o tres goles, así, para empezar hablar. Y así se lo “retransmití” en mi primera “crónica”.

En el siguiente artículo les dije que en el segundo tiempo veríamos cambios. Nada como un entrenador y un presidente muy enfadados para que los jugadores espabilen y se ganen el sueldo. En esta ocasión entrenador y presidente serían la opinión pública – los índices de popularidad – y los mercados. Les dije que tras el rapapolvo en los vestuarios veríamos remontada. Y así ha sido. El equipo de políticos y banqueros centrales metió un par de goles por la escuadra en forma de una enorme cantidad de dinero que pusieron sobre la mesa. Dije que en ese momento se equilibraría el resultado, aunque seguiría ganando el virus, es decir, que empezaría a formarse un suelo en el mercado. Lo comenté en aquel articulo y lo explique previamente y con detalle en un “podcast” para los clientes de Nextep.

También he comentado que, en la creación del suelo, va a influir el pico en las infecciones, sobre todo en Italia. Y que sería como una evolución inversamente proporcional. Mucha gente dice que falta Estados Unidos y probablemente tiene razón, pero para la estabilización Italia es importante. Si se puede estabilizar China y se pueden estabilizar Italia, entonces se puede. Se puede detener la expansión y se puede ir recuperando la normalidad. Y, mientras tanto, se acabará encontrando un tratamiento eficaz para la sintomatología. Y esto no lo digo yo, que solo soy un economista, sino muchos médicos que dicen que lo del tratamiento es muy importante y que es más cuestión de cuándo, no de sí. Parece que será más rápido que la vacuna y ahí llegará el punto de inflexión.

Un tratamiento eficaz es vital, tanto a nivel humano como a nivel puramente económico. Reducirá el sufrimiento y el número de muertes, pero también permitirá que la sociedad vuelva poco a poco a la vida y, en consecuencia, a la actividad económica. Además, al reducir la sintomatología, se evita el colapso del sistema sanitario y el problema se hace más manejable.

Desde un punto de vista bursátil, el tratamiento retroviral marca el punto de inflexión, porque los mercados no necesitan esperar a que esté en las farmacias. Las bolsas descuentan expectativas de futuro. Igual que se desmoronaron descontando el parón económico se recuperarán, al menos parcialmente, cuando puedan ponerle fecha a la vuelta a la normalidad. A medio y largo plazo, empresas como Coca-Cola, Microsoft, Unilever o Amazon no valen menos porque la economía se detenga dos o tres meses.

Cuando aprendamos a convivir con este virus como convivimos con muchos otros, estas y muchas otras magníficas empresas que han caído más de un 20 % o 30% volverán a valer lo mismo que antes. La cuestión no es si ocurrirá, sino cuándo. De ahí la importancia de cuánto dure la hibernación económica, que a su vez tiene mucho que ver con el tratamiento y, de forma definitiva, con la vacuna. Evidentemente si la hibernación total dura mucho más allá de un mes adicional, cualquier estimación sobre el fondo de este mercado saltaría por los aires. Pero me temo que daría igual, porque si la economía global se cerrara durante dos o tres meses más lo que se irá al traste será la economía entera, no solo las bolsas. El daño sería incalculable. Estaríamos hablando de retroceder no sé cuánto tiempo en la historia. Y un matiz importante: la recuperación por países será selectiva y dependerá de como se haya cuidado al tejido productivo durante la crisis. En ese sentido, España podría ser de los peores casos de recuperación, tanto en Europa como en el mundo. Pero de eso hablaremos en otra ocasión.

No compren el argumento de que “todavía falta que pase la recesión”. Un “pedazo” de recesión es lo que ha descontado el mercado cayendo a plomo

Por resumir y por seguir con un planteamiento que pueda entender todo el mundo, el primer paso ha sido la goleada del equipo local, es decir, el colapso de la bolsa. El segundo, la reacción del equipo visitante, que si bien no ha igualado el marcador, si ha detenido la sangría de goles. El tercero pasa por la estabilización en las infecciones, pero es un suelo inestable, porque Estados Unidos todavía puede dar disgustos. El punto de inflexión llegará con la confirmación de que hay un tratamiento antiviral probadamente eficaz para reducir los síntomas de la enfermedad. En ese momento podremos salir de casa relativamente tranquilos y se reiniciará la actividad económica. Finalmente, cuando llegue la vacuna, probablemente los mercados estén ya más cerca de donde estaban antes de que se produjera toda esta desgracia.

No compren el argumento de que “todavía falta que pase la recesión”. Un “pedazo” de recesión es lo que ha descontado el mercado cayendo a plomo, en una de las mayores y más rápidas caídas de la historia. Recuerden que los mercados descuentan expectativas económicas y de los resultados empresariales. Nada les pudo asustar más – y por lo tanto descontar - que la expectativa del daño que haría un virus mortal e híper contagioso, según se fue viendo que desgraciadamente así sería. Cualquier buena noticia mejorará esa expectativa, igual que cualquier mala noticia será un traspiés en el camino de la recuperación.

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