Y van e inventan Google, Amazon, Netflix...

Mirando a largo plazo, una diferencia del 10% o 20% en una inversión en renta variable tampoco es para tanto si se acierta en la elección

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“Que inventen ellos” dijo el famoso filósofo español. Y “ellos” van e inventan Microsoft, Amazon, Facebook, Google, Apple, Netflix, Twitter, Apple.. La lista de lo que han inventado “ellos” mientras “nosotros” nos sentábamos a vivir cómodamente del turismo y la construcción ha sido impresionante. El resultado es que en buena medida ahora trabajamos para “ellos”, ya que gran parte de nuestro sueldo se dedica a pagarles por utilizar “sus” inventos. Y solo nos queda el recurso de tratar de recuperar algo por la vía de los impuestos, en una negociación patética porque “ellos” tienen la mano fuerte.

Se ve que don Miguel de Unamuno no era economista y que además tenía un mal día cuando dijo la famosa frasecita, que encima adornó añadiendo que “la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó”. Sí, Don Miguel, Netflix se ve igual en San Francisco que en Móstoles, pero el dinero de los suscriptores se va a San Francisco.

Lo de Unamuno tiene cierta justificación, puesto que era filósofo y no economista y tampoco tenía responsabilidades de gobierno. Menos justificación tienen nuestros gobernantes, que llevan 10 años repitiendo el error primigenio. La revolución digital no parece que les llamara mucho la atención a los gobiernos de Mariano Rajoy y los de Pedro Sánchez la utilizan como un adorno, puesto que no han tomado ni una sola medida para eliminar las muchísimas trabas que sufre la innovación empresarial en España. Incluso las han incrementado.

No se trataba de hacer nada especial. Como bien dijo alguien, lo mejor que pueden hacer los gobiernos por la economía es inmiscuirse lo menos posible y dejar trabajar, pero todos estaremos de acuerdo en que poner trabas tampoco ayuda. Y en los últimos 10 años el frenesí burocrático, regulatorio e impositivo de los distintos gobiernos españoles, junto con la falta de interés por mejorar la educación y la investigación han conseguido que cualquier espíritu innovador se lo piense dos veces antes de iniciar un negocio.

Pero eso no significa que estemos obligados a invertir exclusivamente en bancos obsoletos, constructoras, inmobiliarias y otros negocios de la vieja economía, donde sólo se salva Telefónica y resulta que nunca sube. Invertir en Estados Unidos, China u otros países europeos es la salvación y encima es muy sencillo. Cuesta lo mismo invertir en el Nasdaq - o en el Dax alemán, si queremos mantener un cierto perfil industrial – que en el Ibex y es igual de sencillo comprar un fondo que invierte en el Nasdaq o en el Dax que en el Ibex. La diferencia es que en los dos primeros estamos comprando futuro y en el segundo estamos comprando pasado (y cierta animadversión hacia el futuro)

Me dirán - y tendrán en parte razón - que el Nasdaq ya ha subido mucho, pero yo parto de la base de que lo inteligente en los mercados es comprar cuando corrigen a la baja, como por cierto he estado recomendando desde estas mismas páginas cuando se hundió como consecuencia del coronavirus. Pero es que, además, lo de caro y barato es relativo.

Mirando a largo plazo, una diferencia del 10% o 20% en una inversión en renta variable tampoco es para tanto si se acierta en la elección. Comparemos si no la diferencia de rentabilidad entre el Ibex y el Nasdaq en los últimos 10 años, donde el segundo le saca la friolera de un 450 % al índice del país cuyos gobiernos se apuntaron – y se apuntan – al “que inventen ellos”. “Ellos” han subido un 415% en el periodo y nosotros hemos retrocedido un 35%. Sí, retrocedido, y lo peor es que si lo piensas tienes totalmente la sensación de que así ha sido, de que este país ha menguado en innovación y espíritu empresarial al mismo ritmo que ha crecido en burocracia y excesos regulatorios.

Asimismo, antes de afirmar que algo está caro o barato conviene analizar sus posibilidades de crecimiento. Se lleva diciendo que Amazon está caro desde hace no sé cuantos años, pero es que la revolución digital y sus empresas son como las mareas en el norte de España: cuando avanza el mar, desaparece casi toda la playa. Y la revolución digital no ha alcanzado la pleamar.

Las empresas se valoran por su capacidad de crecimiento porque si están bien llevadas el crecimiento acaba generando ingresos y beneficios. Es posible que una empresa como Netflix tenga ya poco margen de crecimiento, pero no vendería ninguna de las otras que he citado al inicio. Las posibilidades de crecimiento de empresas como Microsoft o Google en plena revolución digital son difíciles de llegar ni siquiera a entender. Según escribo, esta última anuncia su intención de entrar en el negocio de comida a domicilio y obviamente es a nivel mundial, no local.

Así que propongo añadir una coletilla al famoso “que inventen ellos” que tanto parece gustar a nuestros gobernantes y convertirlo a nuestros efectos en “vale, que inventen ellos, pero que nosotros nos beneficiemos ”. Invirtiendo en “sus” empresas compensaremos con plusvalías y/o dividendos lo que nos cuestan las barreras que ponen cada día nuestros gobernantes para que inventemos nosotros.

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