Trump, Biden y la América tribal

En lugar de acontecimientos económicos importantes, se resaltaran presidentes, cuando a un país económicamente avanzado y con una democracia tampoco le afecta tanto quien gobierne

Foto: Joe Biden (Reuters)
Joe Biden (Reuters)

No sé si seguirá existiendo, pero en la sede central para Europa de una importante gestora de fondos norteamericana había una sala dedicada al análisis técnico y, en el suelo de dicha sala - que era o es bastante grande y además no tenía ni mesas ni sillas – había un enorme gráfico del Dow Jones. Y lo único que aparecía, aparte del propio gráfico, eran marcas que señalaban los periodos en los que gobernó cada presidente a lo largo de la historia.

Me extrañó bastante que, en lugar de acontecimientos económicos importantes, se resaltaran presidentes, puesto que, en mi opinión, a la larga, a un país económicamente avanzado y con una democracia tampoco le afecta tanto quien gobierne. Así que decidí preguntar.

La respuesta confirmó mi sospecha: se señalaban precisamente para recordar a los empleados que el índice (que ahora debería ser el SP 500) solo tiene una dirección (al alza) gobierne quien gobierne. Y que las estrategias de inversión tienen que basarse en el análisis técnico y el fundamental, no en el político.

No puedo estar más de acuerdo, al menos en el caso de EE.UU., pero en finanzas ocurre como en la economía en general: no son una ciencia exacta. Hay excepciones a la regla y ocasionalmente ha habido procesos electorales y cambios en la presidencia que han afectado a los mercados, tanto para bien como para mal. Ahora podríamos estar ante una de esas excepciones.

La situación social y económica de Norteamérica es la más tensa y radicalizada de los últimos años. Estamos ante un país en la que coexisten varias “tribus” unidas por conceptos tan heterogéneos como la actitud ante los temas raciales, de género o la religión, que además y aunque no se diga expresamente, se unen un gran componente económico y social.

En el “totum revolutum” que son ahora los EE.UU. hay una especie de lucha de clases un tanto diferente a la que conocemos. Actualmente, en Norteamérica muchísimos obreros votan al partido republicano y muchos millonarios son de izquierdas. Y esos mismos millonarios les dicen a los obreros desde sus mansiones de California o Los Hamptons como tienen que pensar o vivir, lo cual a su vez enfada todavía más a los obreros. La izquierda se ha hecho con el monopolio de la cultura, de las reivindicaciones raciales, ecologistas y de género, pero la derecha se ha hecho con el de la ley y el orden, los valores cristianos y, en cierta medida, los empresariales, que en EE.UU. no es poco. Para acabar de liarla, cada día hay menos clase media y más desigualdad, lo cuál es siempre una bomba de relojería para la estabilidad política social y económica de un país.

¿Que pinta este análisis político en un blog financiero? Al menos en el corto plazo es buena idea tener en cuenta la situación política

El “resultado político” de la pandemia tampoco está tan claro como nos lo pintan aquí, puesto que si bien evidentemente a Trump le critican mucho por su gestión, viendo el impacto de los cierres y confinamientos en la economía son muchos los norteamericanos que piensan ahora que haber sido más agresivo en ese sentido podría haber sido mucho peor en términos económicos. Además, las manifestaciones callejeras con todo tipo de destrozos y sin ningún tipo de precaución o distancia social benefician a Trump, no a Biden.

Se preguntarán que pinta este análisis político en un blog financiero y la respuesta es que, en esta ocasión, al menos en el corto plazo es buena idea tener en cuenta la situación política norteamericana a la hora de planificar nuestras inversiones para los próximos seis meses.

El cóctel descrito es una mezcla bastante volátil que, en mi opinión, puede afectar a la bolsa norteamericana y al dólar. Y se lo dice alguien que, como saben quienes me siguen, lleva más de diez años recomendando sobre ponderar bolsa USA frente a bolsa europea.

[Últimas cotizaciones de los principales mercados]

Lo anterior no quiere decir en absoluto que la bolsa norteamericana lo vaya a hacer mal. Detrás de la subida de la bolsa hay fuerzas muy superiores a un proceso electoral y a largo plazo mucho tendrían que empeorar las cosas para que Norteamérica, empresaria e innovadora, dejara de sacar ventaja a la Europa euro esclerótica y burocrática que nos ha tocado vivir. Pero también es cierto que Europa vive un momento de estabilidad e incluso de unidad ante la adversidad - incluido el estímulo económico - que contrasta con el duro enfrentamiento que hay en Estados Unidos y cierto descontrol en relación con la pandemia. Y todo en medio de una crisis económica sin precedentes, donde muchos desempleados temporales van a empezar a serlo de forma permanente y donde se van a sustituir a muchas personas por máquinas o IA, porque las máquinas y los algoritmos no necesitan mantener la distancia social.

Los norteamericanos siempre se han mostrado muy orgullosos de ser lo que ellos llaman un “melting pot” (crisol) de razas, creencias y culturas. Pero en esta ocasión también se podría decir que Norteamérica es un “boiling pot”, una olla hirviendo que, en función del grado de ebullición que alcance en el periodo electoral, podría afectar temporalmente a la ventaja que tienen sus bolsas respecto a las de otros países. Y, muy probablemente, seguir afectando a la baja la cotización de su divisa frente a las del resto del mundo. Al menos hasta que el mundo compruebe que Biden no es ningún revolucionario o que gana Trump, cosa que yo tampoco descartaría.

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