La rotación, otra regla que no conviene olvidar

Quienes defienden que la bolsa norteamericana por la sobrevaloración de las grandes tecnológicas tienden a descuidar el proceso de rotación que suele darse en estas fases

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El principal argumento de quienes consideran que la bolsa norteamericana no tiene recorrido alcista es que la subida de su índice más importante, el S&P 500, se ha basado en las grandes empresas tecnológicas y que, por lo tanto, en el momento que dejen de subir, el índice hará lo propio.

En mi opinión, este planteamiento peca de los mismos errores que llevaron a los mismos analistas y gestores a perderse la reciente recuperación bursátil, una de las mayores de la historia y la más rápida. Ese error fue olvidar las reglas del mercado.

En aquella ocasión olvidaron dos. Primero, que el mercado anticipa acontecimientos futuros y que, por lo tanto, tan pronto estableciera un calendario para la llegada de la vacuna empezaría a descontar el proceso de vuelta a la normalidad. El planteamiento de “no compre usted porque todo está muy mal” no es el correcto en los mercados, donde hay que comprar o vender en función de expectativas a medio y largo plazo.

El segundo fallo fue no tener en cuenta la regla que dice que no se puede uno enfrentar a la Reserva Federal de los Estados Unidos. Y mucho menos a todos los bancos centrales del mundo juntos. En mi opinión, ahora se olvidan de otra de esas reglas, que es la de la rotación que se produce en los mercados alcistas.

Una característica de los mercados alcistas es que la alegría va por barrios, es decir, que primero tiran del mercado determinados países y sectores y luego pasan el testigo a otros. Y así hasta que ya ha subido todo o casi todo y ha comprado todo el mundo, que es cuando realmente se complica la cosa.

Pese a lo que se dice sobre el peso de los gigantes tecnológicos en el S&P 500, no es cierto que pesen más que el resto del índice. No digo que eso no cambie en el futuro y, de hecho, he escrito en varias ocasiones que el NASDAQ será el nuevo Dow Jones, pero todavía no es el caso. En otras palabras: si hubiera una rotación desde el sector tecnológico hacia el resto del mercado, el S&P 500 podría seguir subiendo porque hay muchos valores que no han participado en la fiesta y lo normal en un mercado alcista es en algún momento, algunos – no todos - reciban el testigo.

Pero la rotación no solo afecta a sectores: también afecta a países. No hace mucho tiempo comunicamos a nuestros clientes lo importante que era estar posicionados en Alemania, el país mejor situado en nuestro ranking “salud - dinero - calidad crediticia”. El ratio que da lugar a esta clasificación valora a las expectativas bursátiles de los países en función de su capacidad para vacunar lo antes posible a su población - o al menos a todos los que así lo deseen -, así como para mantener en forma su tejido productivo, bien por contar con los recursos propios necesarios, bien por tener la calidad crediticia que les permita endeudarse a coste cero o incluso negativo. Desde entonces el DAX alemán ha funcionado francamente bien, pero es solo un ejemplo de como el paso de la pandemia a la nueva normalidad y de ahí a la normalidad sin adjetivos genera un efecto rotación.

El paso del testigo también afecta a los estilos de gestión. Conviene insistir en que el técnicamente conocido como “alfa” de una cartera de fondos - exceso de rentabilidad que puede obtener el gestor o asesor sobre la media del mercado – actualmente depende muy poco de la selección de fondos y mucho de la selección de estilos de gestión. Y esto no es una opinión, es un hecho fácilmente demostrable. Cojan el plazo que quieran y verán como en cualquiera de ellos el estilo de gestión “growth” (crecimiento) supera en dos dígitos la rentabilidad del “value” (valor). Pero cuidado : la rotación entre valores puede generar rotación en los resultados de los estilos de gestión. El “timing” de esa rotación es el más difícil de acertar, pero los resultados pueden ser espectaculares.

El otro error que en mi opinión cometen actualmente los bajistas es el mismo que el segundo que he comentado anteriormente cuando se perdieron la recuperación: no valorar la importancia que tienen los bancos centrales en la evolución de los mercados. En esta ocasión estarían ignorando las importantes implicaciones de las declaraciones realizadas por el presidente de la Fed en Jackson Hole (EEUU). Allí Powell anunció que a partir de ahora la Fed, en lugar de valorar por igual sus dos mandatos, es decir, la estabilidad de precios y el pleno empleo, pasa a dar prioridad absoluta al empleo. Incluso aunque la inflación supere los objetivos o límites establecidos habitualmente. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

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