A la banca le crecen los neo bancos

Son muchos los inversores españoles que siguen esperanzados en que sus valores bancarios, o sus fondos españoles cargados de bancos, se recuperarán en el medio plazo...

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Dicen que las desgracias nunca vienen solas. Los directivos de la banca europea pensaban ya no les podía pasar nada peor: tipos negativos, euro esclerosis, regulaciones y normas hasta la extenuación, guerra de comisiones y, por si todo lo anterior fuera poco, va y llega una pandemia. Por no hablar de la espada de Damocles que pendía sobre el sector en forma de gigantes digitales pensando en hacerles la competencia. Que eso sí que da “miedito”.

Así que cuando parecía que lo peor había pasado, van determinadas compañías de servicios públicos europeas y se ponen a crear bancos. Era lo que faltaba. Y como parten de cero y estamos en plena revolución digital, seguramente lo harán con la visión correcta de la digitalización, que no es otra que ofrecer servicios financieros de una forma más cómoda y más barata, en lugar de hacer como los bancos tradicionales, que decidieron que digitalizar consistía en “pintar” de tecnología un servicio y que siga siendo igual de caro y todavía más incómodo que antes por la eliminación de las sucursales.

Dar mejores servicios que la banca no es tan complicado. En lo que conozco y puedo opinar, en el asesoramiento, tengo muy claro que el de la banca es francamente mejorable. Más que asesoramiento es venta disfrazada de asesoramiento, ya que sigue el modelo bancario tradicional – y por contagio el de la mayoría de sociedades de valores -, basado en maximizar las comisiones de los productos recomendados y no en dar un asesoramiento independiente de alta calidad. Es fácil comprender como un banco nuevo y con mente abierta podría subcontratar a un especialista para dar un servicio de asesoramiento realmente independiente, barato y de calidad como forma de ganar clientes y fidelizarlos. Y que, como consecuencia de ese buen asesoramiento, compren fondos o acciones en una plataforma de intermediación a la que se asocie el banco para esa actividad.

Sin ser un experto también es fácil observar como un neo banco puede quitarle a la banca tradicional clientes que viajen con frecuencia. Solo tiene que incorporar a su plataforma un “bróker” experto en cambio de divisa a precios competitivos. Un neo banco también puede ofrecer las operaciones sencillas de la banca y hacerlas más baratas. En definitiva, un neo banco puede posicionarse en varios eslabones de la cadena de valor de un banco tradicional de forma rápida y competitiva. Sólo tiene que ir incorporando piezas a su web y a su app. Y todo esto sin necesidad de invertir mucho dinero, porque subcontrata esos servicios con especialistas. En otras palabras, a la banca se le avecinan unos competidores que, funcionando como agregadores de servicios pueden entrar en competencia con ellos no dentro de unos años, sino dentro de unos meses.

Lo que es difícil quitarle a la banca tradicional es su ventaja en el negocio de las hipotecas. De hecho, es lo que les permite seguir vendiendo fondos de inversión cobrando comisiones desorbitadas. Le llaman venta cruzada, pero en realidad consiste en que te cobran más caro el crédito si no les compras determinados productos. Aún así, el cliente de un banco antiguo podría traspasar cierto importe a un banco nuevo para evitar que le crujan a comisiones cuando viaja o realiza transferencias frecuentes. Más importante todavía: el neo banco podría “llevarse” parte del patrimonio del cliente que no esté afecto o a un crédito, para ser invertido con la ayuda de profesionales del asesoramiento independiente. Son “rotos” pequeños, cierto, pero si se suman a los “rotos” que comentaba al principio se hace un roto muy grande.

Son muchos los inversores españoles que siguen esperanzados en que sus valores bancarios, o sus fondos españoles cargados de bancos, se recuperarán en el medio plazo...

Todo esto viene al caso no solo por realizar una visión futurística del sector bancario, lo cual no es malo si se invierte - en los mercados hay que mirar al futuro -, sino porque tiene una aplicación muy práctica a corto y medio plazo.

Son muchos los inversores españoles que siguen esperanzados en que sus valores bancarios, o sus fondos españoles cargados de bancos, se recuperarán en el medio plazo. La realidad es que a medio plazo lo que vienen son más problemas, concretamente en forma de neo bancos cuyos accionistas son, además, empresas con enormes bases de clientes, ya sean compañías eléctricas, de telefonía o gigantes digitales.

El mercado está lleno de alternativas. Lo que es una amenaza para los “viejo bancos” es una oportunidad para los inversores. A lo largo de los próximos años irá decreciendo el negocio de muchos bancos tradicionales y crecerá el de algunos neo bancos. O el de bancos tradicionales que hayan sabido adaptarse al nuevo entorno. Como ha ocurrido en Estados Unidos, donde bancos tradicionales ya ofrecen servicios de asesoramiento independiente para captar y fidelizar clientes. O han creado potentes plataformas de intermediación y “trading”, cuyos beneficios han sido claves para salvar sus cuentas de resultados en la pandemia.

La verdad es que las oportunidades que se le presentan a un gestor de fondos especializado en el sector financiero son impresionantes. No solo puede apostar por los ganadores, sino también ponerse corto en los perdedores. Ya ha habido un gestor norteamericano que hecho una fortuna poniéndose corto en los “viejo bancos” españoles. Otros han ganado poniéndose largos en los bancos tradicionales norteamericanos que han sabido adaptarse al nuevo entorno. A ver qué pasa ahora con la tercera derivada, los neo bancos.

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