¿Estrategia?: “El que venga detrás, que arree”
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Víctor Alvargonzález

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¿Estrategia?: “El que venga detrás, que arree”

Deberían ajustar el tipo de burbuja. No sería en renta variable: sería en renta fija...

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Ahora que finalmente tenemos una burbuja de verdad, resulta que viene programada para explotar dentro de quince o veinte años. Los profetas del Armageddon financiero están que no levantan cabeza.

Después de años anunciando que iba a explotar “la burbuja” – valía cualquier burbuja - los mercados van y se derrumban por un virus totalmente imprevisible. Y encima se recuperan en unos meses. Y ahora, cuando finalmente se ha creado una montaña de deuda que podría destruir el sistema, resulta que, gracias a los bancos centrales, se ha podido programar para que les explote a nuestros hijos.

Sin entrar a juzgar si se podría haber gestionado mejor o peor la pandemia - para quien piense que pudo haber otra solución les remito a la Declaración de Great Barrington -, la realidad es que la fórmula elegida ha sido muy simple: endeudarse hasta el infinito y, en paralelo, fabricar billetes en cantidades nunca vistas.

Foto: (iStock) Opinión
Cuando el miedo cambia de puerta
Víctor Alvargonzález

Mirando a corto plazo la jugada es maestra. La carga de deuda será perfectamente sostenible y afectará muy poco al crecimiento. Si debes muchísimo dinero pero no tienes que devolverlo hasta dentro de 15 o 20 años y además no tienes que pagar intereses, ya me dirán dónde está el problema. El problema lo tienen los inversores que te están financiando a tipos cero o negativos, es decir, que no cobran nada por prestarte dinero o incluso te están pagando, ¿pero el deudor? El deudor puede dormir tranquilo hasta el día del vencimiento.

Porque la monstruosa deuda generada para hacer frente al coste de los confinamientos se está emitiendo a plazos muy largos y con tipo de interés cero, “cero coma” o negativo. No hay que pagar interés alguno hasta el vencimiento y el vencimiento está a 15 o 20 años vista.

Como digo, la jugada es maestra. Primero los bancos centrales compran todos los bonos que pueden, generando una demanda artificial brutal que hace que suban los precios de los bonos y, en consecuencia, que bajen los tipos de interés (que se mueven automáticamente en dirección contraria al precio). Así se prepara el terreno para que países como España puedan endeudarse a coste cero o incluso cobrando. Y el que venga detrás, que arree.

Foto: Kurt von Storch.

Superada la pandemia es muy probable que la economía se recupere con fuerza, no solo porque la gente esté deseando salir y gastar – no olvidemos que aunque haya un 10 % en paro hay un 90 % que está trabajando y ganando dinero –, sino que, además, el sistema esta inundado de billones de papel moneda que han emitido los bancos centrales. Es uno de los motivos por los que han subido con tanta fuerza las bolsas, luego se trasladará al mercado inmobiliario y posteriormente al crédito y de ahí al consumo.

En ese entorno las probabilidades de que caiga la bolsa y les de una alegría a los de la burbuja son muy bajas. Y si contaban con la burbuja de la deuda para apuntarse un tanto, yo me iría olvidando, porque, mientras esa deuda sea sostenible, es decir, no cueste nada financiarla, la burbuja también lo será.

¿Qué puede fallar? ¿Dónde pueden encontrar una burbuja que pueda explotar? Pues precisamente en que se estén equivocando en su predicción sobre una larga y penosa recesión post covid, que es en donde tienen puestas sus esperanzas.

Foto:  Opinión
La burbuja del miedo
Víctor Alvargonzález

Deberían ajustar, por lo tanto, el tipo de burbuja. No sería en renta variable: sería en renta fija. Y tendría que ocurrir exactamente lo contrario de lo que llevan prediciendo, es decir, tendría que animarse mucho la economía para que subieran los tipos de interés del mercado. Si ocurriera eso sería como pinchar con un alfiler una burbuja de 13 billones de dólares en bonos con rentabilidad negativa. La explosión sería de las que hacen época.

Hay otra posibilidad. O más bien otras dos. La primera es que alguien se apiade de nuestros hijos y decida no esperar al vencimiento y decida tomar medidas para solucionar el problema. Cualquier tipo de medida dirigida a la reestructuración o condonación de deuda tendría un impacto considerable en el mercado de bonos y podría pinchar la burbuja. Pero no le veo muchas posibilidades, por que preocuparse por la deuda que heredarán nuestros hijos parece que no es “progresista” (y lo de ir pagando, menos).

La otra posibilidad sería por aquello de que “tanto fue el cántaro a la fuente que se rompió”, es decir, que de tanto emitir papel moneda al final se despierte el monstruo de la inflación. Y no haría falta mucha. Imagínense el efecto sobre el precio de un bono con rentabilidad cero o negativa de que la inflación se situara en el famoso objetivo del BCE de “una cifra menor pero cercana al 2%”. Eso si que da para escribir unos cuantos libros. De nada (por la idea).

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