ETF, el complemento perfecto de los fondos tradicionales
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Víctor Alvargonzález

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ETF, el complemento perfecto de los fondos tradicionales

No es mejor o peor, son productos totalmente complementarios y lo ideal es tener una cartera de fondos y otra de ETF

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Cada vez que me preguntan si es mejor invertir utilizando ETFs o fondos de inversión contesto lo mismo: no es mejor o peor, son productos totalmente complementarios y lo ideal es tener una cartera de fondos y otra de ETF. Además, tener las dos no solo no es más caro, es que de hecho sale más barato que tener sólo fondos tradicionales.

Antes de nada me gustaría aclarar porqué hablo de fondos “tradicionales”. Salvo para la hacienda pública española, en el mundo entero un ETF es un fondo de inversión como un piano. Empezando por el nombre (“Exchange Traded Fund” o “fondo cotizado”).

De hecho, si entendemos fondo como instrumento de inversión colectiva en el que muchos inversores unen fuerzas, hoy en día lo es mucho más un ETF que muchos fondos tradicionales, ya que el número de partícipes y el tamaño de muchos ETF es superior al de cualquier fondo. España, que aplica un trato fiscal peor a los ETF que a los fondos tradicionales, es la excepción, no la regla. Esto se debe probablemente a que si no existiera esa barrera de entrada fiscal las cuentas de resultados de bancos, agencias y sociedades de valores y asesores no independientes se verían seriamente afectadas. Todos ellos viven principalmente de las comisiones que les ceden las gestoras de fondos – propios o de terceros – a cambio de que coloquen sus productos y el ETF es muchísimo más barato que un fondo de inversión tradicional. Donde manda capitán – distribuidor – no manda marinero (inversor).

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El ETF no solo es mucho más barato: es mucho más operativo, puesto que se compra o se vende en minutos. Si vienen mal dadas, no tienes que esperar al día siguiente para vender. Y si hay una oportunidad de compra, la posición se toma al instante. Pero, sobre todo, tienen una ventaja financiera, que es que permiten centrar el tiro en sectores y subsectores que no son accesibles vía fondos tradicionales o son difíciles de encontrar. Si se quiere invertir en determinadas energías limpias, en el sector financiero de un país determinado o en tecnología china - por poner algunos ejemplos -, es decir, si queremos afinar la puntería, nada como los ETF.

Ahora bien, la cartera de fondos no solo tiene la ventaja fiscal, tiene también la ventaja de que permite invertir en fondos de gestión activa cuando la gestión activa merece la pena. En los últimos diez años el 90 % de los gestores se han quedado por debajo de los índices de referencia, pero hay años en los que se ponen en línea las estrellas y se lo ponen tan fácil que el porcentaje que bate a los índices aumenta significativamente.

De hecho, este puede ser uno de ellos. Llevamos muchos años diciéndole a nuestros clientes que no merece la pena que paguen altas comisiones por una gestión que no aporta valor añadido, pero pensamos que 2021 puede ser una de esas raras excepciones. Y lo puede ser porque, como venimos diciendo desde hace tiempo, pasar de la economía del confinamiento a una economía normal supone una rotación interna dentro de la renta variable que es el escenario perfecto para un gestor activo que sepa ver la jugada.

No es mejor o peor, son productos totalmente complementarios

Además, ahora incluso en España se pueden invertir importes relativamente pequeños en fondos tradicionales a un precio razonable, utilizando las llamadas “clases limpias” (de participaciones en fondos ), que salen un 70% más baratas que las clases que se venden habitualmente. Y son exactamente los mismos fondos. Parece mentira, pero son las cosas que pasan cuando empiezan a resquebrajarse los oligopolios: al no haber competencia, los precios son muy altos y alguien se da cuenta de que puede ganar mercado competiendo en precio y aún así gana dinero. En otras palabras: la gestión activa ha dejado de ser cara si se sabe dónde comprarla.

Esto es importante, porque habrá años en los que los productos indexados superen por goleada a la gestión activa – de hecho la mayoría de los años - , pero tampoco les quepa la menor duda de que habrá ocasiones en los que haya fondos de gestión activa que batan a los índices de referencia. Eso significa que si se quiere optimizar la gestión de una cartera de fondos hay que estar en posición de invertir tanto en productos indexados - fondos o ETF - como en productos de gestión activa.

La conclusión es muy sencilla: para la parte del patrimonio donde demos más importancia a la cuestión fiscal, el producto adecuado es sin duda el fondo de inversión. Y lo mismo para la parte de la cartera en la que intentemos batir a los índices de referencia mediante la selección de fondos de gestión activa. Por el contrario, cuando lo importante sea la rapidez en la operativa, el abanico de inversiones o el ahorro de comisiones, nada como un ETF.

Lo bueno de ser un asesor independiente que no vive de las comisiones que ceden los fondos - o de los corretajes de los ETF - es que puedes dar una opinión objetiva y libre de conflicto de interés. Desde esa perspectiva, afirmo que lo ideal es tener ambos productos, que son complementarios y que además es más barato que tener sólo fondos tradicionales, puesto que la parte que se invierta a través de ETF va a tener comisiones mucho más bajas que la parte que se invierta vía fondos tradicionales.

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