Las primeras consecuencias del 'tapering'
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Víctor Alvargonzález

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Las primeras consecuencias del 'tapering'

La Reserva Federal de los Estados Unidos ha preparado muy bien su primer cambio importante en política monetaria. Tanto, que parece que no va a tener efecto alguno sobre los mercados

Foto: Fachada de la Reserva Federal (Reuters)
Fachada de la Reserva Federal (Reuters)

Una de las principales características de los mercados financieros es que, siempre que cambia alguna variable, se produce una reacción en cadena que afecta a varios activos. A más importante la variable que cambia, más activos afectados. Y a más importante el cambio, más profunda y duradera la reacción en cadena.

La Reserva Federal de los Estados Unidos ha preparado muy bien su primer cambio importante en política monetaria. Tanto, que parece que no va a tener efecto alguno sobre los mercados. Se trata del famoso “tapering”, es decir, reducir las compras de bonos que lleva años realizando para estimular el crecimiento económico y la creación de empleo, así como asegurar que el país deja atrás el riesgo de deflación.

El hecho de que sea algo sobradamente conocido por los inversores es prueba del éxito de su política de comunicación, basada en la profusión de globos sonda y comentarios en los medios de comunicación. Así, aunque los bonos han sufrido lo suyo – los tipos han pasado del 0,50% de la pandemia al 1,30% actual y los precios se mueven de forma inversamente proporcional - no se puede hablar de descalabro. Y la bolsa norteamericana no ha hecho más que subir.

Foto: El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell. (Reuters)

Pero lo importante de este cambio no es el primer paso, sino los que vendrán después. De la reducción de compras se pasará a dejar de comprar y, si la economía sigue creciendo, la “Fed” se verá en condiciones de pasar de inyectar liquidez a drenarla, una tarea que llevará años y que consiste en vender parte de la enorme cantidad de bonos que ha comprado. Es fácil entender el impacto que esto puede tener sobre el precio de los bonos en el medio y largo plazo y, por lo tanto, sobre los fondos de renta fija, aunque seguramente será un proceso gradual.

Por el contrario, hay una variable que podría moverse de forma menos gradual y que en Nextep vigilamos atentamente: el tipo de cambio del euro. Especialmente respecto al dólar, pero no únicamente. Porque en esta ocasión, mientras la Fed está actuando como el alumno responsable que va a preparándose para el examen, el BCE está actuando como el alumno “bala” que seguirá de fiesta hasta el día antes de la prueba.

El BCE ha anunciado que pretende seguir comprando bonos para luchar contra la pandemia aunque no haya pandemia – probablemente el objetivo real sea mantener bajos los costes de financiación de los gobiernos de la Eurozona -, pero esa diferencia de actitud entre el buen alumno y el malo es muy probable que tenga consecuencias en el tipo de cambio del euro. Eso sí, habrá que estar atentos al timing. El BCE podría tener que ponerse las pilas si se “animan” la inflación y el crecimiento.

La última vez que se produjo “tapering” o no existían las criptomonedas o estaban en manos de unos pocos

Les extrañará que no haya empezado este breve análisis con el efecto que podría tener el “tapering” americano en el activo estrella, que sin duda son las bolsas. La respuesta es que, por el momento, el impacto será muy reducido. Y en el medio plazo probablemente también. A corto, por lo bien que ha preparado la Fed al mercado. A medio, porque las bolsas pueden vivir perfectamente sustituyendo el motor del estímulo monetario por el del crecimiento económico. Cosa distinta podría ser el momento en el que se detengan definitivamente las compras de bonos o cuando la Fed decida reducir su balance. Pero ya cruzaremos ese puente cuando llegue. Y dependerá mucho cómo sea la situación económica y financiera en ese momento.

Antes de acabar, tenemos que ver como le afectará el cambio al “new kid in town”, es decir, al bitcoin. La última vez que se produjo un proceso de “tapering” o no existían las criptomonedas o estaban en manos de unos pocos iniciados. Pero es lícito plantearse si el cambio de tercio de los bancos centrales – tras la Fed irán los demás – podría afectar al bitcoin, dado que una de las cosas que hacen atractivas las criptomonedas es su independencia de los bancos centrales. Es lógico pensar que si les ha venido tan bien convertirse en posible activo refugio ante la pérdida de confianza en los bancos centrales, pudiera afectarles negativamente que estos vuelvan a la racionalidad.

Por el momento no tengo una respuesta en lo que al medio y largo plazo se refiere, pero no creo que a corto plazo les afecte. Ahora mismo se mueven claramente en función de otros parámetros. Por el lado negativo, la presión de reguladores y gobiernos para que acepten la regulación y la supervisión. En el positivo, su popularidad, consecuencia de las comodidades y ventajas que aporta una divisa digital libre del control de bancos centrales y comerciales. Como reserva de valor y refugio lo que haga dependerá mucho de lo que hagan los bancos centrales en los próximos años y en qué medida recuperen su credibilidad reduciendo su balance. Pero lo van a tener difícil, porque comprar es fácil cuando tienes la fábrica de dinero, pero vender depende del mercado.

Foto: Foto: Reuters

De momento lo importante es observar cuál es la correlación. Una información que necesitaremos de cara al futuro, cuando las criptomonedas estén reguladas y supervisadas y sean un activo de inversión en las mismas condiciones que el resto. Porque hasta ahora ha habido correlación. Puede no tener nada que ver, pero el auge del Bitcoin como reserva de valor ha coincidido con el QE masivo de los bancos centrales.

Lo que es seguro es que si el “tapering” tiene continuidad tendrá consecuencias sobre todos los activos de inversión. Los ejemplos que he puesto aquí son sólo la punta del iceberg. Y cuando la Reserva Federal de los Estados Unidos inicia un cambio de política monetaria tras años sin cambios, el resto del iceberg es muy grande. Empezando, por ejemplo, por los bonos que invierten en mercados emergentes, que con tanta alegría se han vendido a muchos inversores con el argumento de que pagaban un gran cupón. Pero de eso ya hablaremos otro día, que hoy se nos acabó el espacio.

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