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Cómo prepararse para una crisis de deuda (por si acaso)
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Víctor Alvargonzález

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Cómo prepararse para una crisis de deuda (por si acaso)

Hay que tener claras cuáles son las señales de alarma, porque esta no sería la primera crisis de deuda. Sin ir más lejos, tuvimos una en Europa en 2009. Aunque mucho me temo que esta, de ser, será global

Foto: Imagen del edificio del Tesoro americano en Washington D.C. (EFE/Michael Reynolds)
Imagen del edificio del Tesoro americano en Washington D.C. (EFE/Michael Reynolds)

Si no se hace nada al respecto, la próxima crisis será de deuda. Afortunadamente, hay muchas formas no solo de protegerse, sino de ganar dinero con ella. Seguramente no es inminente, pero hay que vigilar. Y saber cómo actuar.

No ha habido ni una sola crisis que haya sido prevista por los agoreros habituales. Me refiero a quienes han hecho una forma de vida – y de llamar la atención – el avisar constantemente sobre la burbuja que va a estallar o la crisis financiera que se va a producir. Los únicos que predijeron la de 2008 eran unos gestores profesionales, no se dedicaban a anunciar el Armagedón financiero. Y para la esperadísima explosión de la burbuja tecnológica tuvo que llegar un virus, que nada tiene que ver con la valoración de las empresas tecnológicas.

Pero eso no significa que no haya crisis: significa que no suelen venir por donde anuncian los agoreros habituales. Y que las señales más importantes son aquellas a las que se les da menos importancia.

La bajada de calificación de la deuda norteamericana – los bonos - por parte de Moody's ha pasado inadvertida, al menos en los medios españoles. Solo ha tenido cierta repercusión en los medios especializados norteamericanos. Y más bien poca en los mercados. Pero, si lo analizas fríamente, la deuda norteamericana no deja de aumentar y está en niveles que producen vértigo. Hace 25 años era de 5,6 billones de dólares (34,7 % del PIB). Ahora es de más de 35 billones y representa un 122 % del PIB. Y lo de "todo tiene un límite" también es de aplicación a la emisión de deuda.

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En paralelo, los tipos de interés de los bonos norte americanos de largo plazo se mantienen elevados (4,5 % en el bono a 10 años 5 % en el bono a 30 años), por lo que la financiación de dicha deuda resulta cada vez más cara.

Otra cosa que ha pasado inadvertida es que la UE ha abandonado "de facto" el pacto fiscal. La misma eurozona que estuvo a punto de irse al garete por el exceso de gasto público, el que llevó a la crisis del euro. Y digo "de facto" porque los políticos europeos han dicho que si es para gasto militar, no cuenta como déficit. Como si un político pudiera decirle al mercado - y a la teoría económica - lo que es o no es déficit. La guinda la ha puesto Alemania, que ha dinamitado el techo de endeudamiento. Se han creado las condiciones perfectas para que, la próxima vez que los mercados pongan en duda la solidez de la deuda europea, ya no haya nada a lo que agarrarse.

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Respecto a Japón, la situación no ha mejorado mucho, la deuda sigue disparada y el tipo de interés del bono a 30 años ha marcado máximos de los últimos veinte. Y lo más llamativo: China cada vez se endeuda más. E irá todavía a más, porque tiene un serio problema de crecimiento y deflación, que trata de solucionar con estímulo económico a base de gasto público.

Esta crisis podría no producirse si los políticos vuelven a la ortodoxia fiscal. Pero, conociendo a los políticos, hay que vigilar. Y saber cómo actuar si las cosas siguen complicándose. Hay que tener claras cuáles son las señales de alarma, porque esta no sería la primera crisis de deuda. Sin ir más lejos, tuvimos una en Europa en 2009. Aunque mucho me temo que esta, de ser, será global.

Respecto a cómo protegerse, lo primero es trabajar con una plataforma de fondos y ETF que tenga de todo. Porque el tipo de activos que permiten no solo defenderse, sino aprovechar una crisis de deuda, no están disponibles en todas las entidades. Solo en las que tienen buenas plataformas operativas. Y el tema de los ETF es fundamental. Aclaro, para las malas lenguas, que nosotros somos asesores financieros independientes, así que no vendemos ningún tipo de producto, ni cobramos comisión, ni ofrecemos intermediación de ningún tipo, solo damos recomendaciones de inversión.

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De lo de defenderse en el mercado inmobiliario, olvídense. O mejor: acuérdense de qué pasó con el precio del ladrillo en la crisis del euro. Sí, de aquella crisis inmobiliaria.

Y hablando de recomendaciones: ante una eventual crisis de deuda, el asesor tiene que estar en condiciones de poder recomendar cualquier producto. Si no es independiente y la plataforma de la que cobra no tiene los productos adecuados, no los va a recomendar. En otras palabras, será fundamental la arquitectura abierta, tanto de producto como en el asesoramiento.

Para que se hagan una idea: piensen como en 2022 pudimos recomendar fondos y ETF inversos de renta fija, que ganaban dinero cuando se desplomaba el precio de los bonos. O piensen que un fondo monetario en francos suizos o un ETF que invierta en oro serían productos adecuados para esa situación. Pero si su asesor no está cobrando comisión de una gestora o entidad financiera que los ofrezca, no se lo va a ofrecer a Ud., aunque esté cayendo el diluvio financiero universal.

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Las crisis se cocinan a fuego lento y las soluciones también. Volviendo a la crisis del euro: fue un proceso, no ocurrió de la noche a la mañana. Pero quién sabía dónde refugiarse y cuáles eran las señales de peligro, jugó con ventaja.

Si no se hace nada al respecto, la próxima crisis será de deuda. Afortunadamente, hay muchas formas no solo de protegerse, sino de ganar dinero con ella. Seguramente no es inminente, pero hay que vigilar. Y saber cómo actuar.

Déficit público Inversión inmobiliaria Japón
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