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El síndrome postraumático de la crisis y la burbuja
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Víctor Alvargonzález

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El síndrome postraumático de la crisis y la burbuja

Hay que trabajar con el análisis fundamental y no se debe hacer nada sin revisar el técnico, pero tampoco se debe olvidar cuáles son los sesgos y modas en cada periodo

Foto: El consenso se equivoca más que acierta. (iStock)
El consenso se equivoca más que acierta. (iStock)

Una de las sorpresas más agradables que he tenido recientemente, ha sido comprobar el altísimo nivel de conocimientos de los "podcasters" que me han entrevistado. Pero también he podido comprobar hasta qué punto están influenciados por el hecho de haber iniciado su carrera en la primera década del año 2000. Haber empezado su andadura profesional con la explosión de la burbuja de las "empresas.com" y, unos años después, la crisis financiera 2007 – 2009, marca. En realidad, entre marzo del año 2000 y mediados de 2013, el mercado tuvo un movimiento lateral trufado de grandes caídas. Trece años en los que o no se gana nada o se pierde en grandes caídas lógicamente generan un sesgo bajista.

Por el contrario, quienes empezamos a principios de los 90, no solo disfrutamos de 10 años de mercado alcista nada más empezar a trabajar, sino que ese periodo alcista ya se había iniciado a mediados de los 80. Vivimos el periodo 2000-2013, pero, psicológicamente y como ocurre con los niños y los adolescentes, el primer periodo es el que marca la personalidad. Hemos vivido momentos duros, pero también épocas en las que hasta el más tonto se hacía rico en bolsa. Y hemos visto como aquello duraba años. Eso afecta a nuestra manera de ver los mercados y tenemos que ser conscientes de ello.

Fue Keynes quien dijo que los mercados no son solo cuestión de números, también son cuestión de modas. Hay que trabajar con el análisis fundamental y no se debe hacer nada sin revisar el técnico, pero tampoco se debe olvidar cuáles son los sesgos y modas en cada periodo.

Por otra parte, está demostrado que en bolsa el consenso se equivoca más que acierta. La prueba de algodón es que si la mayoría acertara, todos los inversores serían ricos. Y obviamente no es el caso. Y es de aplicación a analistas y gestores. En otras palabras, en bolsa no es necesariamente malo llevarle la contraria a la mayoría. Por ejemplo, en 2023 la mayoría hablaba de la burbuja en los precios de la tecnología justo antes de que llegara la Inteligencia Artificial Generativa y su impresionante empuje bursátil. Y en 2008, cuando llegó la crisis financiera, quienes advertían de la burbuja inmobiliaria se contaban con los dedos de una sola mano.

Foto: big-tech-cada-una-por-su-lado-en-bolsa

Cuando tienes claro cuál es el sesgo psicológico y sociológico de la mayoría de inversores, puedes superar al mercado actuando contra el consenso. No siempre, sólo en aquellos casos en los que claramente el consenso está actuando por relatos y no por datos. Ojo, actuar contra el consenso no significa ser siempre un "contrarían" y estar siempre "corto" (apostando contra el mercado) o fuera de la bolsa, sino estar dispuesto a llevarle la contraria a la mayoría (que de hecho en los últimos tiempos tiende a ser bajista más que alcista). Y la llegada de las redes sociales ha disparado la importancia del sesgo del mercado.

¿Cómo sabemos cuándo se equivoca el consenso? Como todo en las inversiones, es un cálculo de probabilidades. En primer lugar, porque el consenso tiende a equivocarse bastante más que a acertar. El ejemplo más claro es esa famosa burbuja en el precio de las empresas. O que los aranceles iban a ser terriblemente inflacionistas y ya ven: en EEUU la inflación actual es el del 2,7%. En una economía que crece al 4,3%. Pero claro, una cosa es el relato y unirse al rebaño y otra analizar si se están repartiendo los aranceles por la cadena de producción y distribución, si está bajando la gasolina o si están bajando los alquileres en EEUU y el precio de la vivienda. En fin, que la inflación tiene otros componentes.

El sesgo del consenso también permite ganar mucho dinero al alza precisamente por negativo. El oro ha subido porque muchos países ya no quieren tener dólares en sus reservas, por miedo a que se utilice como arma por parte de EEUU para sancionarles, pero no les quepa duda de que el miedo también juega a favor del oro. Siempre ha sido el activo refugio por excelencia y se ve muy beneficiado por esa sensación de que llega el Armagedón geopolítico y financiero.

Otra cosa que puede ocurrir en el futuro es que cambie el sesgo del mercado. De hecho, no será la primera vez. Ahora es el miedo, pero, cuando yo empecé a trabajar, el gancho para atraer clientes era decirles que se iban a hacer ricos. Es lo que transmitía la prensa, que hablaba de Mario Conde, los Albertos o Michael Milken. Un sesgo eufórico que olvida que las bolsas también pueden bajar será un gran indicador para ir reduciendo posiciones, porque eso es lo que realmente ocurre antes de que explote una burbuja. Por cierto, otra señal muy buena es que el consenso sea unánime, porque, a más unanimidad en el consenso, más probabilidades de que se equivoque.

Una de las sorpresas más agradables que he tenido recientemente, ha sido comprobar el altísimo nivel de conocimientos de los "podcasters" que me han entrevistado. Pero también he podido comprobar hasta qué punto están influenciados por el hecho de haber iniciado su carrera en la primera década del año 2000. Haber empezado su andadura profesional con la explosión de la burbuja de las "empresas.com" y, unos años después, la crisis financiera 2007 – 2009, marca. En realidad, entre marzo del año 2000 y mediados de 2013, el mercado tuvo un movimiento lateral trufado de grandes caídas. Trece años en los que o no se gana nada o se pierde en grandes caídas lógicamente generan un sesgo bajista.

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