No caiga en la trampa de la rentabilidad

La mayoría de las gestoras tienen cientos de fondos de inversión con políticas de inversión distintas. Incluso dentro de la misma categoría tienen varios fondos con estrategias diferentes

Foto: La presidenta de la CNMV y el gobernador del Banco de España, Luis María Linde. (EFE)
La presidenta de la CNMV y el gobernador del Banco de España, Luis María Linde. (EFE)

¿Ha invertido alguna vez en un fondo de inversión con una rentabilidad histórica excelente y justo cuando entró usted dejó de ir bien? No piense que es casualidad o que es usted un gafe. Probablemente sea víctima de la estrategia comercial de su entidad financiera.

La CNMV obliga a informar a los clientes de que rentabilidades pasadas no presuponen rentabilidades futuras, sin embargo el principal reclamo en la venta de los fondos de inversión es a día de hoy su rentabilidad histórica absoluta o comparada (frente a índices, rankings de fondos, ratio de sharpe, etc). 

La mayoría de las gestoras tienen decenas o cientos de fondos de inversión con políticas de inversión distintas. Incluso dentro de la misma categoría tienen varios fondos con estrategias muy diferentes. ¿Por qué hacen esto? Para tener siempre fondos con buenas rentabilidades pasadas que ofrecer a sus clientes independientemente del comportamiento de los mercados.

Pongamos un ejemplo deportivo. Estas gestoras están apostando en fondos distintos a que un equipo gana, a que pierde, al empate, a que golea, a que es goleado, a que el segundo gol lo mete el número 10, a acertar el número de corners, etc. Posteriormente, aquella estrategia o conjunto de ellas que hayan ido mejor se las venden a sus clientes. Les enseñan gráficos, cuadros comparados, algún premio que hayan recibido por ser el primero del ranking e incluso les justifican los motivos por los que tomaron esa apuesta. Como se puede intuir, la estrategia que fortuitamente haya acertado en un partido no tiene más posibilidades que las demás para prever el resultado del siguiente. En los fondos ocurre lo mismo, aquel que seleccionado de esta forma haya obtenido buena rentabilidad en el pasado no tiene más motivos que los demás para hacerlo bien en el futuro. 

En el caso de aquellas entidades comercializadoras de fondos que pueden ofrecer a sus clientes productos de varias gestoras lo tienen aun más fácil. Solamente tienen que tirar de base de datos para escoger entre decenas de gestoras y miles de fondos aquellos que tengan una mayor rentabilidad pasada y que les dejen a ellos las comisiones de venta más generosas.

De los fondos con peor rentabilidad nadie dice nada. Normalmente repliegan velas liquidándolos o fusionando unos fondos con otros. El fondo absorbente será el de mejor histórico y el absorbido aquel que tuvo peor fortuna para salir bien en los rankings a largo plazo.

En conclusión, los inversores deberían buscar otros criterios de selección distintos para elegir un fondo de inversión. Los mejores serán aquellos que sustenten razones objetivas para esperar una buena rentabilidad futura. En el artículo del domingo que viene indicaré cuales son en mi opinión esos criterios objetivos para elegir un fondo. Por otro lado, si lo que se persigue es medir el resultado del trabajo de alguien lo más sensato es comparar la rentabilidad media ponderada por el patrimonio al inicio del período de todos los fondos que gestione.

*Juan Gómez Bada es asesor de Avantage Fund

Tribuna Mercados
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios