La volatilidad no falla a su cita veraniega

El mercado ha vuelto a centrarse en los problemas que teníamos sobre la mesa desde hace tiempo y que se habían aparcado sin haber sido solucionados

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La volatilidad no falla a su cita veraniega

Finalizada la campaña de publicación de resultados empresariales del segundo trimestre, estos han sido lo suficientemente buenos como para batir unas estimaciones previamente revisadas a la baja, pero con una indicación negativa de futuro, aunque sin recortes drásticos de momento, el mercado ha vuelto a centrarse en los problemas que teníamos sobre la mesa desde hace tiempo y que se habían aparcado sin haber sido solucionados: guerra comercial y su capacidad de matar el ciclo herido fundamentalmente.

Todo comenzó el jueves pasado tras la esperada bajada de tipos por parte de la FED. A pesar del recorte de 25 puntos básicos el mercado interpretó las palabras de Powell como algo más hawkish de lo que estimaba, no por el hecho de implementar la bajada de 25 puntos básicos en lugar de los 50 que algunos esperaban, sino por el hecho de no considerarlo de momento el inicio de un ciclo de bajadas extendido en el tiempo. Una vez más, funcionó el viejo mantra de “comprar el rumor y vender la noticia”.

El día siguiente a la reunión de la FED, Trump volvió a atacar a Powell por su escasa contundencia y sobre todo, el presidente de EE.UU. anunció un nuevo paquete de aranceles sobre China del 10% el 1 de septiembre para $300b de productos (ampliables al 25% en 6 meses). Fue muy relevante la actuación sobre la divisa China, que rompía al alza el nivel de 7 RMB por USD, con una depreciación con alguna similitud a la de agosto de 2015 y volvía a poner de manifiesto que la guerra de divisas es tan relevante como la comercial y desde luego, puede tener un impacto fuerte sobre la anterior.

En A&G, llevamos tiempo sosteniendo que la guerra comercial ni mucho menos estaba solucionada y que era muy difícil que el sector doméstico, a pesar de su buena salud, compensara el deterioro del sector exterior, pero a la vez, siendo conscientes de que las actuaciones de los bancos centrales y gobiernos pueden seguir extendiendo durante algún tiempo el ciclo expansivo a pesar del deterioro de los fundamentales.

Durante estas últimas semanas, los datos macro han continuado deteriorándose y la ralentización es evidente y poco discutible a estas alturas, sin bien no existen aún evidencias de recesión. La percepción del mercado está pasando del optimismo por las medidas de política monetaria a las dudas sobre la situación macro origen de esos recortes, que podrían no ser tan “insurance cuts” como argumentan los más optimistas, sino ser realmente necesarios para compensar un deterioro real ya acontecido.

Todo esto ha terminado con una corrección de algo más del 6% de la bolsa de EE.UU. desde máximos, otra corrección algo menor en Europa y un nuevo mínimo en el tipo de interés a 10 años del gobierno alemán (-0,53 %) y español (0,22%). El resto de los activos refugio también se han revalorizado (destacando entre ellos el oro) y todos aquellos que tienen un componente cíclico han sufrido más que los activos más defensivos.

La renta variable española no ha sido ajena a estas caídas, si bien la menor rentabilidad acumulada en el ejercicio hace que los números positivos se vean seriamente amenazados. No deja de ser paradójico que una de las economías que presenta mayor dinamismo en estos momentos en Europa tenga un índice de referencia con tan pobre evolución dentro de los principales índices. Las políticas del BCE son una parte importante del porqué. Los bancos, que suponen un tercio en la ponderación del Ibex 35, sufren de forma importante en su cuenta de resultados en este contexto adverso de política monetaria. Tanto por unos menores ingresos debido a la política de tipos del BCE (el euríbor a un año, índice de referencia de los préstamos hipotecarios, se encuentra en el -0.30%), como por mayores costes asociados a reducción de plantillas y cierre de oficinas.

Estas correcciones estaban consideradas como muy probables, pero quizás, lo que puede que sorprenda, vuelve a ser la virulencia y rapidez de los movimientos. Las bolsas no han llegado aún a la parte baja del rango en el que llevan todo el año y la mayoría siguen acumulando rentabilidades YTD entre el 10% de las bolsas en Europa y el 15% en EE.UU.

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*Diego Fernández Elices, director general de inversiones de A&G Banca Privada

Tribuna Mercados
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