La respuesta de la India a las tensiones con China está en Europa

Las muertes en la frontera de Ladakh pueden determinar que el Gobierno de Modi se replantee su camino hacia la autosuficiencia, pero sería mucho más efectivo que buscara alianzas

Foto: Narendra Modi. (Reuters)
Narendra Modi. (Reuters)

El Gobierno indio se está viendo presionado por la población y algunos grupos de poder para tomar represalias económicas por la muerte de varios soldados indios en un enfrentamiento fronterizo con China. Aunque la respuesta más fácil sea tomar represalias económicas, de naturaleza proteccionista, no es lo mejor para la India. De hecho, sería mucho más eficaz para la India buscar coaliciones con países que se encuentren en una situación similar a la de la India respecto a China, en concreto la de una relación cada vez más asimétrica, y que puedan, a la vez, ofrecer a la India un mercado relevante de exportación, así como inversión extranjera directa y financiación. La Unión Europa, más concretamente, puede ofrecer una alternativa.

En un importante discurso a la nación el 12 de mayo, el primer ministro Narendra Modi mostró su visión de una India "autosuficiente": comprometida con el mundo, pero centrada en utilizar los recursos nacionales para satisfacer las necesidades internas. El discurso fue pronunciado mientras la India lidiaba con las enormes repercusiones médicas, económicas y humanitarias de la covid-19. Si bien todavía se dispone de pocos detalles al respecto, está claro que Modi ofrecía una visión diferente del compromiso de la India con la integración global en los últimos 30 años. El mundo había cambiado, la India había cambiado, el partido gobernante había cambiado. Lo que se intentó en el pasado no era suficiente para hacer del siglo XXI "el siglo de la India". La India había estado reconsiderando su compromiso económico global desde el triunfo electoral de Modi en mayo de 2019, cuando su Partido Bharatiya Janata (BJP, o Partido Popular de la India) volvió al poder con una mayoría absoluta mejorada en el Parlamento. Tras ello estaba la ralentización del crecimiento económico y la mala evolución de las exportaciones antes de las elecciones. Esto había reavivado la fuerte tradición del nacionalismo económico dentro del BJP. Pero el asunto de fondo era revisar la relación económica y estratégica con China.

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El fuerte apoyo militar y financiero de Pekín a Pakistán, rival de la India, había hecho que Nueva Delhi rechazara repetidas invitaciones para unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China (conocida también como la nueva ruta de la seda). Todo ello en el marco de una serie de disputas sin resolver a lo largo de la frontera con China, origen de una breve guerra en 1962, que se interpretó como una derrota para la India. Los recelos económicos se han agravado más recientemente por la posición firme de Pekín en materia de seguridad en el Mar de China Meridional y, cada vez más, en el Océano Índico, ambas rutas de considerable importancia para la India. De hecho, aunque la India y China habían logrado mantener cierta paz durante 40 años, el reciente enfrentamiento fronterizo del 15 de junio en Ladakh provocó la muerte de 20 soldados indios. Mientras ambos gobiernos trabajan para reducir la tensión, la pérdida de vidas militares ha ampliado enormemente las peticiones para que la India reduzca drásticamente su compromiso económico con China. La importante asimetría en la relación bilateral a favor de China, frente a una relativa paridad existente hace 30 años, echa aún más leña al fuego en lo que se refiere a una posible respuesta proteccionista de la India, que de hecho ya ha empezado. Aun así, el daño que puede hacer la India a China con su proteccionismo es limitado, puesto que la economía china es ya cinco veces mayor que la de la India y la diferencia es aún mayor en el ámbito comercial y de inversión en el exterior. La persistencia del desequilibrio ha generado acusaciones de que los objetivos comerciales de China son mercantilistas, dirigidos por el Estado y depredadores. Esas preocupaciones han llevado a la India a invocar los recursos de que dispone en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Los analistas de seguridad indios han criticado al Gobierno por permitir que China "vaciara" el ya débil sector manufacturero de la India y le han acusado de "blando" en sus intentos de atraer el capital chino. A pesar de estas críticas, Modi invirtió un capital político sustancial en los vínculos con el presidente chino Xi Jinping, incluyendo visitas de trabajo bilaterales en ambas direcciones.

Un indicador de la creciente preocupación de Nueva Delhi fue la decisión, anunciada por Modi en una cumbre celebrada en Bangkok el pasado mes de noviembre, de que la India no participaría en las negociaciones finales de la Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP), ocho años después de que se iniciaran las negociaciones. Se trata de un proyecto de acuerdo comercial entre los 10 países que integran la ASEAN (Asociación de Naciones del Asia Sudoriental) y seis asociados regionales (China, Japón, Corea del Sur, India, Australia y Nueva Zelanda) y habría sido el primero en incluir tanto a la India como a China. Los informes de prensa indican que el Gobierno de la India carecía de apoyo político interno para un acuerdo que incluyera a China. Más recientemente, la India ha establecido restricciones regulatorias a las inversiones de empresas chinas en la India.

Ante esta situación, la gran pregunta es que puede hacer el Gobierno indio ante esta situación. Coincido con algunos analistas indios en que la India tiene la escala y la sofisticación necesarias para recalibrar su relación económica con China y evitar una mayor vulnerabilidad económica. De hecho, medido en paridad de poder adquisitivo, estamos hablando de la primera y la tercera economía del planeta pero ambas están debilitadas por la pandemia del covid-19 y mal preparadas para hacer frente a la conmoción adicional de cualquier desentendimiento. Sin embargo, para la India, seguir como hasta ahora es una opción políticamente menos realista que antes del discurso de Modi del 12 de mayo.

Considerando estas suposiciones y premisas, y si la India desea mantener la distancia tanto de EEUU como de China, su mejor opción será comprometerse activamente con coaliciones de "potencias medias", especialmente aquellas que compartan las preocupaciones de la India sobre el comportamiento al margen de las reglas del mercado de China. El bloque más importante es sin duda la Unión Europea que, no solo lleva tiempo defendiendo el orden multilateral pero también diseñando reglas de juego que puedan proteger a las economías de mercado de las fallas que una economía intervenida y poco abierta como la China, y sus empresas estatales, introducen en el orden económico mundial.

Como dice el refrán, para que las cosas sigan igual, todo tiene que cambiar. Las muertes en la frontera de Ladakh pueden determinar que el Gobierno de Modi se replantee su camino hacia la autosuficiencia, pero sería mucho más efectivo que buscara alianzas de bloques con los mismos intereses. Además de los evidentes dentro del Asia, no podemos olvidar que la Unión Europea ofrece opciones viables el ámbito comercial y de inversión así como un modelo de respuesta al una economía no de mercado como es la de China.

*Alicia García Herrero es economista jefa para Asia Pacífico en Natixis e investigadora sénior en Bruegel.

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