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Los factores que apuntan a una recuperación moderada y frágil para 2022
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Gonzalo de Cadenas-Santiago

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Los factores que apuntan a una recuperación moderada y frágil para 2022

La recuperación seguirá protagonizada por la aportación de la demanda doméstica, en especial del consumo seguido de la inversión privada y el gasto público

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En 2022, continuará la recuperación iniciada el año pasado y el PIB global recuperará los niveles anteriores a la pandemia. La recuperación, sin embargo, será (como comenzó a verse desde 2M 2021) más moderada, asimétrica y frágil.

La recuperación seguirá protagonizada por la aportación de la demanda doméstica, en especial del consumo seguido de la inversión privada y el gasto público, gracias a la demanda no satisfecha; desabastecimientos industriales que hay que reponer; condiciones financieras aún laxas en la mayoría de los mercados desarrollados; y remanentes de impulsos fiscales de diversa naturaleza (en Europa/España, la canalización del NextGenEU, por ejemplo). Por otro lado, el comercio exterior aún experimentará retos derivados de los cuellos de botella y desabastecimiento de las cadenas de valor globales, y apenas aportará al crecimiento.

Sin embargo, la recuperación no será lo que preveíamos hace unos meses, sino sensiblemente más moderada. El ahorro por liberar es considerablemente menor que el que existía en el tránsito del 20 al 21. A su vez, la inflación continuará siendo sensiblemente mayor a lo que estamos acostumbrados durante la última década y esto erosionará el poder adquisitivo de los hogares de rentas más bajas. A esto se suma que el apoyo fiscal a empresas y familias será sensiblemente inferior por haberse agotado y por no contar con el mismo margen que se tenía antes de la pandemia. Por último, y de manera más relevante, nos enfrentemos seguramente a nuevas restricciones a la movilidad que, aunque menores también tendrán impacto en el empleo y el consumo a nivel global. Con todo ello, esperamos que el mundo crezca aproximadamente por debajo de 5% en 2022.

Foto: Una panadería en Valladolid. (EFE/R. García)

Por otro lado, esta recuperación será asimétrica a nivel global porque, mientras que los mercados desarrollados mantienen en 2022 un sólido crecimiento (con EUA a la cabeza en pleno empleo y con la UE aún con crecimientos que duplican la media de los últimos 10 años), los mercados emergentes, y en especial Latinoamérica, se enfrentarán a muchos retos que restarán dinamismo a su recuperación. Por ejemplo, monedas locales cada vez más débiles (a pesar de haber saneado sus balanzas de pagos) que amplificarán el efecto de la inflación. Esta erosionará mucho las rentas de economías donde, además, el empleo no se ha recuperado de la crisis y donde las restricciones de las variantes del Covid serán más severas a falta de sistemas de protección social sólidos. Todo esto, además, en un contexto de menor apoyo fiscal y condiciones financieras restrictivas dado el endurecimiento de su política monetaria, los crecientes costes del crédito y la depreciación de las monedas.

Con todo, esperamos que los países desarrollados crezcan cerca de 4% en 2022 y aporten más de la mitad del crecimiento global, mientras que los emergentes lo hagan en el entorno del 5% aportando algo más de una tercera parte del PIB global. El dinamismo de estos últimos variará claramente por regiones. Latam será la región que menos crezca en 2022 por ser catalizador de todos los retos que he comentado anteriormente.

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Esta perspectiva de recuperación es además frágil, dado que en el balance de riesgos es a la baja para la actividad. Las variantes del Covid obligan a restringir la actividad nuevamente, los problemas de suministro para manufacturas aún perduran, las tensiones geopolíticas y de gobernanza global se están acentuando y la inflación parece estar pasando de ser transitoria a persistente, con el temor de que ésta acabe siendo permanente.

Dicho esto, hay puntos también para el optimismo: hay mejoras sustanciales en la gobernanza global (al menos en los países desarrollados) y la política económica, si bien no del todo coordinada, está apoyando a la recuperación global desde una óptica general. A su vez, las condiciones financieras y fiscales permanecen benignas y con el objetivo de apoyar de forma incondicional contra la Covid 19 y, por último, tenemos muchísima más información sobre sus efectos y consecuencias que al inicio de la pandemia y “la incertidumbre con información es riesgo”, algo que sí sabemos tratar y asumir (en especial los grupos aseguradores).

En 2022, continuará la recuperación iniciada el año pasado y el PIB global recuperará los niveles anteriores a la pandemia. La recuperación, sin embargo, será (como comenzó a verse desde 2M 2021) más moderada, asimétrica y frágil.

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