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Trucos para salir a bolsa con buen pie

Las cuestiones técnicas y el papeleo seguirán siendo vitales, pero empieza a serlo tanto, o incluso más, conseguir armar un buen relato corporativo sobre por qué y para qué

Foto: Toque de campana que ilustra la salida a bolsa de una compañía. (EFE/Altea Tejido).
Toque de campana que ilustra la salida a bolsa de una compañía. (EFE/Altea Tejido).

Salir a Bolsa es probablemente una de las decisiones más azarosas que debe asumir cualquier Consejo de Administración. La mayor parte de las veces el éxito o el fracaso de la operación dependerá de un sinfín de razones exógenas, incluidas algunas tan sutiles como el estado de ánimo, el sentimiento o los respectivos miedos de mercados e inversores. Ahora que la inestabilidad geopolítica y el riesgo de recesión han prolongado casi dos años la sequía de estrenos bursátiles significativos (salvo las contadas excepciones de Acciona Energía y ahora OPDEnergy), quizá sea buen momento para repasar algunos consejos que pueden facilitar el proceso con independencia de por dónde sople el viento.

En el actual contexto parece evidente que el menor atisbo de marejada obliga a la empresa candidata a volver a puerto y suspender el proceso. El barómetro que mide ese efecto es el índice VIX, que calibra las expectativas de volatilidad del mercado. Cuando supera los 20 puntos se considera que la incertidumbre es excesiva y toca parar máquinas. En el primer semestre del año, solo un par de días el índice se ha situado por debajo de ese límite.

Por si la situación escampara en un momento dado, son muchas las empresas que han empezado a hacer los deberes para aprovecharlo con cierta rapidez. Las cuestiones técnicas y las montañas del papeleo seguirán siendo vitales, pero empieza a serlo tanto, o incluso más, conseguir armar un buen relato corporativo sobre por qué y para qué se quiere dar el paso. Además, si la empresa forma parte de alguno de los sectores que se consideran emergentes, como por ejemplo las renovables o el ámbito de farmacia y salud, el trayecto siempre resultará un poco más fácil.

Foto: Interior del Palacio de la Bolsa de Madrid. (EFE/Altea Tejido)

Si hasta aquí había no pocas dificultades, en el momento actual toca añadir la elevada liquidez del capital riesgo, que le permite pagar valoraciones muy superiores a las del mercado público. No parece que esa competencia encarnizada vaya a suavizarse a medio plazo, pero, aun así, la opción de salir a bolsa seguirá siendo la óptima en determinadas circunstancias. Escisiones como las de Acciona Energía o Línea Directa han abierto una interesante ventana de oportunidad. Lo mismo ocurre con las salidas al BME Growth como paso previo para intentar el salto al Continuo. En sentido contrario, al dilema clásico entre salir a bolsa o cerrar la entrada de un socio se suma ahora una tercera vía, articular una SPAC, opción que subió como la espuma el año pasado pero que parece haber perdido buena parte de su fuerza.

Sea como sea, cuando una empresa da el paso y anuncia su intención de salir a bolsa, necesita aplicar una estrategia flexible y sumamente ágil. Aunque recopilar la información necesaria y elaborar el folleto de la operación son cuestiones complejas, toca condensarlas al máximo en el tiempo. De esa forma, las posibilidades de éxito aumentan de forma significativa. La visibilidad es otro factor clave.

Foto: Toque de campana durante la salida a bolsa de Línea Directa. (EFE / Vega Alonso)

Una vez dado el paso, es importante llamar la atención y que se sepa, aspecto donde la formación de un buen sindicato de analistas y la calidad de su seguimiento también resultará crucial. Fijar un precio ajustado y realista es probablemente el aspecto más difícil. Cuando finalmente se consigue, se vuelve mucho más fácil equilibrar el interés de los accionistas y el de los inversores, lo que a su vez allana y facilita mucho los siguientes pasos. La implicación y la perseverancia del equipo gestor también ayudarán a alcanzar ese punto ideal de equilibrio.

La operativa va a tener lugar en dos mundos paralelos. En uno, la rapidez resultará determinante, pero en el otro la paciencia será el aspecto a preservar. Las cuestiones técnicas suelen ser complejas, requieren de mucha precisión y obligan a contar con asesores muy especializados y comprometidos, otra clave muy relevante. A la paciencia del asesor se suma la resaca del segundo día de cotización. Aunque puede parecer el punto de destino, la realidad es que ese momento tan solo supone el arranque de un largo viaje. Cotizar siempre debe ser un objetivo de muy largo plazo, centrado en ganar tamaño y liquidez de manera constante y sostenible. Pero, como diría Kipling, esa es otra historia. Incluso otro 'equity story'.

* Luis Guerricagoitia es director senior de Comunicación Financiera en LLYC.

Salir a Bolsa es probablemente una de las decisiones más azarosas que debe asumir cualquier Consejo de Administración. La mayor parte de las veces el éxito o el fracaso de la operación dependerá de un sinfín de razones exógenas, incluidas algunas tan sutiles como el estado de ánimo, el sentimiento o los respectivos miedos de mercados e inversores. Ahora que la inestabilidad geopolítica y el riesgo de recesión han prolongado casi dos años la sequía de estrenos bursátiles significativos (salvo las contadas excepciones de Acciona Energía y ahora OPDEnergy), quizá sea buen momento para repasar algunos consejos que pueden facilitar el proceso con independencia de por dónde sople el viento.

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