Tribuna Mercados
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Hoja de ruta hasta las elecciones en Estados Unidos
Llegamos a septiembre y algo ha cambiado en el ánimo de los inversores, existen muchas dudas de en qué escenario base macro nos estamos moviendo
Llegamos a septiembre y algo ha cambiado en el ánimo de los inversores. En julio todo era maravilloso, “mejor, imposible” escribíamos; “Goldilocks” que les gusta decir a los anglosajones. Ahora existen muchas dudas de en qué escenario base macro nos estamos moviendo. Los índices bursátiles no están muy lejos de máximos, pero el sentimiento es otro. El nerviosismo se nota en la volatilidad de los mercados y en la rotación interna de un día para otro.
El mayor riesgo ha pasado a ser que la recesión más preanunciada de todos los tiempos llegue ya cuando nadie la esperaba. La evolución de los datos macro de EEUU es todavía mixta: los datos de consumo privado aguantan a pesar de la evidente debilidad del mercado laboral, por lo que no está claro la dirección que va a tomar la economía americana. Los próximos datos de empleo y de consumo privado serán analizados con lupa. La “put” de la Fed vuelve a estar activada tras su cambio de sesgo durante el verano, pero no hay que confundir ser menos restrictivo con ser expansivo; no estamos todavía allí. Aun así, la relajación de la política monetaria es un soporte para la economía desde ya mismo, aunque no lleguen a producirse las 9 bajadas que el mercado anticipa hasta junio; tal como funcionó al principio de este año cuando el mercado esperaba 6 recortes.
Los dos meses pre-elecciones suelen ser de mal comportamiento de los mercados bursátiles
El segundo riesgo, y a lo mejor incluso más inminente, es el de las elecciones americanas. Los dos meses pre-elecciones suelen ser de mal comportamiento de los mercados bursátiles y no está puesto en precio ni el riesgo de nuevos aranceles en caso de victoria de Trump, ni el de subidas de impuestos en caso de victoria demócrata. Lo más probable es que haya un congreso dividido independientemente del ganador de las elecciones. Kamala Harris necesita dominar la cámara legislativa para subir el impuesto de sociedades, mientras que Trump tiene más margen de acción para subir los aranceles con poderes presidenciales. El efecto de una tarifa global del 10% sería muy perjudicial para la economía europea y china.
Mantenemos una visión cauta de los mercados desde hace ya varios meses, tanto en renta variable como en renta fija de alto riesgo. La fragilidad de agosto es mala señal para lo que nos viene por delante hasta noviembre: septiembre es el peor mes estadísticamente para estar invertido en bolsa y octubre es el más volátil y el que más veces acaba en negativo; además, de media las bolsas sufren correcciones del 8% durante los dos meses anteriores a las elecciones. Con esos precedentes, no podemos más que reiterar nuestra posición de cautela hasta noviembre. Tras las elecciones, dependiendo de los resultados, posiblemente podamos subir niveles de riesgo para jugar el rally de fin de año.
De momento, seguimos apoyándonos en sectores defensivos dentro de nuestras carteras. Sanidad y Utilities han funcionado muy bien durante el verano; infraestructuras también es un sector en el que estamos positivos; y recientemente, el sector de consumo estable ofrece un buen punto de entrada. En tecnología y servicios de comunicación estamos neutrales por su valoración exigente; y estamos más cautos en mineras y energía, ya que ambos sectores son los que más revisiones de beneficios a la baja están registrando.
Tampoco haríamos mucho “market timing”: primero porque ya se han producido correcciones importantes en lo que llevamos de septiembre; segundo, porque los datos macro y micro aún no muestran signos de debilidad clara; y tercero, porque un escenario de bajadas de tipos es normalmente positivo para la renta variable. Es decir, nos mantendríamos invertidos con una posición por debajo de nuestros niveles de riesgo, al menos hasta elecciones; utilizaríamos los productos multiactivos para aprovecharnos de la descorrelación entre renta fija y renta variable, y de la agilidad de la gestión activa que puede aprovechar la volatilidad del mercado a nuestro favor.
En cuanto a renta fija, hace 3 meses creíamos que el mercado estaba siendo pesimista acerca de la evolución de la inflación y las consiguientes bajadas de tipos; y ahora pensamos que está demasiado optimista, más de lo que estaba a principios de año. La capacidad de sorpresa es baja y tan solo un empeoramiento brusco de la economía podría forzar a las autoridades monetarias a ser más agresivas de lo que descuenta el mercado. En este escenario, la ventana de oportunidad para alargar duraciones se ha cerrado de momento, sobre todo en deuda pública. Seguimos pensando que hay que estar invertidos, minimizar las posiciones de liquidez, pero esperaríamos a momentos de más dudas entre los inversores para aumentar de manera notable la duración de las posiciones. Nos centraríamos en los tramos hasta 3 años de renta fija privada para evitar la posible volatilidad derivada de un menor optimismo acerca de la posición de los bancos centrales o un empeoramiento importante de la situación económica.
*Óscar del Diego Ereza, director de análisis en Ibercaja Gestión
Llegamos a septiembre y algo ha cambiado en el ánimo de los inversores. En julio todo era maravilloso, “mejor, imposible” escribíamos; “Goldilocks” que les gusta decir a los anglosajones. Ahora existen muchas dudas de en qué escenario base macro nos estamos moviendo. Los índices bursátiles no están muy lejos de máximos, pero el sentimiento es otro. El nerviosismo se nota en la volatilidad de los mercados y en la rotación interna de un día para otro.