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Explicando 2025 y preparándonos para aprovechar los mercados en 2026 (y II)
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Guillermo Santos Aramburo

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Explicando 2025 y preparándonos para aprovechar los mercados en 2026 (y II)

Después de un 2025 positivo pero desigual entre tipos y subtipos de activos financieros, creo que vamos tener un año 2026 que será, probablemente, menos generoso en los mercados

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Después de analizar hace una semana los mercados de acciones, conviene profundizar en la renta fija que suele ser el core de muchas carteras (en función de la aversión al riesgo de cada inversor), materia siempre compleja y especialmente en años como el actual con tipos de interés a corto plazo mucho más bajos que hace doce meses.

La renta fija en 2025

Como sucedió en las Bolsas, el ejercicio de 2025 fue también un año de contrastes en este tipo de activo, sobre todo si distinguimos por zonas geográficas.

La rentabilidad de la deuda pública estadounidense acabó descendiendo (su precio, siempre a la inversa, subiendo): el índice de bonos del Tesoro americano subió un 6% en USD y un 4% si se ha cubierto la divisa.

Por el contrario, en Europa, la deuda pública de mayor calidad, o sea, los bonos soberanos alemanes, vieron como sus rentabilidades subían y sus precios caían con fuerza lastrados, sobre todo, por el anuncio del plan de gasto fiscal germano.

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La deuda francesa, por su parte, tampoco tuvo un buen comportamiento al dispararse al alza su prima de riesgo por las tensiones políticas en su Gobierno y al encallar su ajuste presupuestario. En global la deuda de la Eurozona sólo suma unas pocas décimas de rentabilidad en 2025.

Muy distinto ha sido el comportamiento de la renta fija privada gracias a la compresión de los diferenciales crediticios, más intensa cuanto menor la calidad del emisor, con retornos totales de algo más del 2,5% de media en los bonos de buena calidad y de en torno al 6 - 7% en los bonos de alto rendimiento o high yield (similar comportamiento en EEUU).

En lo más alto del pódium de rentabilidad de la renta fija global se sitúan los bonos de mercados emergentes que han tenido un buen año que podrían repetir en el actual ejercicio.

Previsiones

Para este comienzo de 2026, la renta fija se posiciona de forma muy distinta a la situación que teníamos hace un año. Vistos los descensos de los tipos de intervención de los bancos centrales en Occidente, es recomendable infraponderar el cortísimo plazo. Sólo en plazos de entre 1 – 2 años se podrán obtener rentabilidades favorables centrándose, eso sí, en high yield global a corto.

Sin grandes retornos, los bonos soberanos de países desarrollados deberían tener un buen comportamiento en precio siempre que no haya sorpresas inflacionistas; una ampliación del plazo medio de las posiciones en este tipo de bonos parece ahora aconsejable para lograr una TIR mayor y gozar, en su caso, de cupones más elevados. En Europa, los emisores preferidos son Francia, España e Italia que, aprovechando para comprar en oportunidades de repuntes de la curva, pueden ser un gran complemento de estabilidad para las carteras.

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La recomendación de mayor relevancia ligada a bonos soberanos es la de sobreponderar renta fija emergente, tanto en divisa local como en dólar, extensible a los bonos corporativos de esas zonas del mundo. Como avanzaba hace una semana, creo que el año 2026 será seguramente el de los países emergentes, tanto en bonos como en acciones: factores como la estabilidad actual de sus divisas, menor peso de deuda, baja inflación y crecimiento diferencial apoyado en tipos de interés a la baja, deberían facilitarlo.

En Europa y EEUU, tendremos que tener cuidado con los bonos privados por la citada más arriba fuerte comprensión de diferenciales que hemos vivido el pasado año y que les deja con menor capacidad de apreciación, lo que hace que, además de lo ya comentado para los bonos soberanos, los denominados covered bonds y los ABS, ambos de alta calidad, sean los tipos de renta fija preferidos para 2026.

El Oro y el Dólar

Finalmente, el Oro y el Dólar merecen una mención especial. El primero ha protagonizado una subida del 65% en 2025 lo que, aunque con menos fuerza, podría prolongarse en el año actual. El segundo, que ha caído más del 13% contra el Euro, ha sido el gran perdedor continuando la tendencia bajista del año anterior, debido a las expectativas de recortes de tipos de la Reserva Federal, a la postre confirmadas, y a las preocupaciones sobre las finanzas públicas estadounidenses.

Optimismo con mesura

Después de un 2025 positivo pero desigual entre tipos y subtipos de activos financieros, creo que vamos tener un año 2026 que será, probablemente, menos generoso en los mercados. Los beneficios empresariales y las sorpresas inflacionistas determinarán el comportamiento de las Bolsas y de la renta fija.

Como me recordaba hace unos días un colega gestor de fondos de inversión, la gran disparidad en la evolución de los sectores y valores y la depreciación del USD han sido los factores que han hecho que 2025 haya sido mucho más complicado en los mercados de lo que sugiere el buen comportamiento de los índices. El presente año, con más mesura, se presenta como mínimo altamente ilusionante para los inversores.

P.D. de geopolítica de comienzo de año: por mucho que se le pueda acusar de sheriff imperialista y de violar el Derecho Internacional, veo obligado un reconocimiento a la acción del ejército estadounidense impulsada por el presidente Trump con la captura de Maduro que entusiasma a la gente de bien y, a la vez, evidencia la necesidad de contar con alguien – gobernante, país, organización - que protagonice la búsqueda de justicia mundial. Enviar a los marines no sea probablemente la fórmula ideal, pero la atonía e incapacidad en política exterior de Europa (Ucrania último ejemplo), la inoperancia de la ONU y la permanente amenaza en muchos ámbitos procedente de Rusia, de China y del permanentemente latente islamismo radical, ponen en valor este tipo de acciones. En el terreno puramente social y financiero, un cambio de régimen en Venezuela sumaría estabilidad a la zona, Colombia sobre todo, y beneficios a empresas españolas con presencia en países latinoamericanos (Mapfre, BBVA, etc.).

*Guillermo Santos Aramburo, socio de iCapital AF AV

Después de analizar hace una semana los mercados de acciones, conviene profundizar en la renta fija que suele ser el core de muchas carteras (en función de la aversión al riesgo de cada inversor), materia siempre compleja y especialmente en años como el actual con tipos de interés a corto plazo mucho más bajos que hace doce meses.

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