Ni el agua, ni el oro, ni el petróleo: es el cerdo, ¡estúpidos!

Ayer se conocieron los datos de inflación de China correspondientes al pasado mes de junio. Frente al 2,5% esperado por el conjunto de los economistas –esos

Ayer se conocieron los datos de inflación de China correspondientes al pasado mes de junio. Frente al 2,5% esperado por el conjunto de los economistas –esos profesionales a los que se les paga dos veces: una por hacer pronósticos y la segunda para justificar por qué han errado en los mismos-, el incremento final fue del 2,7%, seis décimas por encima del cierre de mayo. Objetivamente, una mala noticia que limita las posibilidades de actuación del banco central chino en un momento en el que las perspectivas sobre su crecimiento futuro son más negativas que nunca y empieza a haber serias dudas sobre la sostenibilidad de su modelo crediticio. 

Entre los principales contribuyentes al repunte de los precios en esos treinta días se encuentra la carne de cerdo, como muestra el siguiente gráfico de Nomura al que llego a través de Business Insider.

No es difícil concluir, al calor de tan errática evolución, que el porcino es uno de los elementos que introduce mayor volatilidad en la cesta de la compra de la segunda potencia económica del mundo. Su incidencia no es baladí, teniendo en cuenta los niveles de consumo de un país que, pese a ser el mayor productor mundial con casi un 50% de cuota, no puede hacer frente a la demanda interna y ha de recurrir a las importaciones. El cerdo, agridulce o no, forma parte de la dieta diaria de una parte sustancial de su población y, ya saben, siempre que eso sucede, el riesgo de revueltas sociales derivadas del encarecimiento del bien se incrementa exponencialmente. 

Una amenaza para los dirigentes locales que, conforme pasan los meses, tiene más visos de concretarse. Éramos pocos… Basten dos ejemplos para acreditarlo.

De acuerdo con Bloomberg, esta ha sido la rentabilidad en euros de las principales materias primas agrícolas en lo que va de 2013. Maíz, trigo, café o azúcar, entre otros, sufren mientras que algodón, zumo de naranja y ¡cerdo! (última línea del cuadro) se disparan. Los mercados internacionales, por tanto, anticipan mayores costes de aprovisionamiento para los chinos.

Por su parte, señala el Wall Street Journal que el cerdo se ha convertido de hecho en la commodity más caliente del mercado estadounidense en 2013, fruto de la conjunción de una demanda creciente, al ser más barata que otras alternativas,  y una oferta menguante, especialmente en esta época del año. Por primera vez en los últimos 50 años, el volumen de los futuros en circulación sobre este tipo de carne ha superado al de la ternera, icono del American way of life. Estamos hablando de un mercado que mueve ya 9.400 millones de euros. Este cambio en los parámetros de consumo interior podría afectar al papel de Estados Unidos como mayor exportador mundial al aumentar las necesidades de suministro propias. Y si USA no le vende, China...

En ese contexto es en el que hay que entender la oferta de compra por parte de la china Shuanghui International Holdings Ltd. del mayor productor y procesador de este tipo de carne en los cinco continentes: Smithfield Foods Inc., propietaria de la mayoría del capital de la española Campofrío. Un movimiento aparentemente empresarial, pero que encierra singulares connotaciones geopolíticas: asegurar el aprovisionamiento del gigante asiático a costa de desabastecer el mercado doméstico norteamericano no ayudará, precisamente y en caso de materializarse, a mejorar las relaciones comerciales entre ambos estados en un momento en que, debido al posible pacto Estados Unidos-Unión Europea, las sensibilidades están a flor de piel. 

De ahí que no se haya producido aún el cierre definitivo de la transacción. Hay más en juego que una mera transferencia de know-how o un deseo de ampliar mercados por parte del comprador. Es la propia paz social china la que puede estar en juego, eso sí, a costa de un desabastecimiento severo de esta materia prima en otras zonas geográficas. Apasionante cuando menos; veremos en qué acaba. ¿Se atreverán los americanos a asomar la patita del proteccionismo como ya hicieron con el interés árabe sobre sus puertos? (Actualización a las 19:00: Si antes lo decimos... Miren lo que saca FT esta misma tarde: Senator raises US food security fears in Smithfield deal. Vaya, vaya...) 

Ya ven, tanto hablar del crudo y el agua y la clave está en el cerdo; ¿serás estúpido, McCoy?

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