‘Alemania se hunde’: chusco contraataque de Francia

Buena parte del foco sobre el futuro de Europa ha pasado de la periferia a su corazón en los doce meses transcurridos desde que Mario Draghi

Buena parte del foco sobre el futuro de Europa ha pasado de la periferia a su corazón en los doce meses transcurridos desde que Mario Draghi dijera, a lo Mariano Rajoy cuando estaba en la oposición, que sabía lo que tenía que hacer, que lo haría si fuera necesario y que le creyéramos: sería suficiente. Las diferencias de delivery entre uno y otro son notables: uno ha hecho todo sin hacer nada y el otro ha hecho poco haciendo aparentemente mucho.

Da igual. Sigamos.

Aunque ni Holanda ni Finlandia están como para lanzar las campanas al vuelo, buena parte de la atención del mercado sobre los estados core se ha centrado en Francia, tanto por lo que a su evolución económica respecta –pérdida reciente de la AAA incluida (CNBC, "Hollande in denial over crisis after downgrade", 15-07-2013, y V.A., "Francia pasa de amour a auténtico horreur", 04-04-2013)- como por cuanto hace referencia a la precariedad de su sistema financiero, ese que provocó hace tres años la intervención conjunta de los bancos centrales de medio planeta (V.A., "España respira: Francia tiembla ante el agujero de su banca", 18-06-2013).

No son los franceses muy dados a aceptar la crítica exterior. No en vano, el chovinismo es término de origen galo y significa ‘patriotismo fanático’.

De ahí que no resulte extraño que hayan surgido como esporas informes que tratan no sólo de acreditar una realidad nacional subyacente mejor que el desastre macro aparente, sino también destacar la debilidad de otros socios comunitarios incuestionados o instalados en una suerte de atalaya de invulnerabilidad, caso de Alemania.

El último lo firmó Natixis el pasado ocho de julio, hace ahora, pues, una semana.

Bajo el paraguas de un titular plano, "The radical change in Germany's economic model since the crisis", la entidad financiera, que tampoco es que mueva mercado con sus opiniones, desarrolla una tesis dual:

- de 2000 a 2008 Alemania, sin necesitarlo ni explicitarlo formalmente, fue el paradigma de la austeridad: bajo consumo, salarios reales congelados, mejora de la rentabilidad y la competitividad empresariales, aumento de las inversiones y de las exportaciones sin necesidad de acudir al recurso del crédito o la inflación de activos y, finalmente, creación masiva de empleo;

- sin embargo, desde 2009, la locomotora europea ha entrado en el bucle de las naciones ilusoriamente ricas: crecimiento de los sueldos por encima de la productividad, incremento en el valor de los bienes raíces, consumo al calor de ese efecto riqueza pero menos rentabilidad, menos dinero destinado a instalaciones productivas y proyectos y debilitamiento de la posición relativa alemana en el mercado exterior.

 

El análisis termina con el siguiente diagnóstico: "Este cambio de modelo está ayudando a día de hoy al resto de los socios europeos, sin duda. Pero llegará un momento en que tal deriva se convierta en preocupante al afectar a su acumulación de capital, empleo y cuota de mercado internacional". Así, de acuerdo con sus proyecciones, en 2015 la productividad de los alemanes habrá vuelto al nivel de 2000, y ocurrirá lo mismo con sus costes laborales unitarios en 2020.

En el propio documento se percibe cómo, siendo verdad lo que afirma el autor, un tal Patrick Artus, no es menos cierto que buena parte de los factores que habrían provocado tal cambio de rumbo se estarían corrigiendo ya en los últimos meses. Es innegable que se ha producido un incremento atípico del coste del factor trabajo que coincide con una menor aportación de las exportaciones al PIB alemán. Pero mientras el primero aún queda lejos de ser un problema, la contracción de las ventas foráneas es paralela a la caída del comercio internacional.

Así se observa de los siguientes gráficos, extraídos del documento original.

 


 

No hay, por tanto, issue. Que no se me enfaden los amigos de Natixis, pero viendo los datos de crecimiento, empleo y exportaciones de Alemania comparados con los del conjunto de la Eurozona, teniendo en cuenta su coste de financiación y lo acontecido con el inmobiliario de aquella nación en la época de vino y rosas, esta beligerancia voluntarista de la firma bancaria gala resulta un tanto chusca. Hay otros argumentos más interesantes y olvidados en el informe como el tema del modelo de contratación o la voluntad de incluir un salario mínimo interprofesional (Valor Añadido, "Y mientras, sorpresa: Alemania sueña con ser española", 08-11-2011). Pero… ¿esto?

En fin, para gustos los colores, pero en la proximidad de la fiesta nacional del 14 de julio, el documento canta… La Marsellesa.

Valor Añadido
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